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martes, enero 11, 2022
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Micalco y la oposición de caricatura

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Se necesita ser un verdadero cara dura para que como político (y hasta como ser humano) se exija la evaluación del desempeño en el cargo de un funcionario público cuando se trae encima un expediente por corrupción que nunca fue sancionado porque recibiste la impunidad de tus amigos.

Ese es el caso de Rafael Micalco Méndez.

El diputado local del PAN anda desesperado porque se le cayó la oportunidad de coordinar a sus compañeros de partido en el Congreso del estado y ahora pretende enfocar sus baterías en contra Eduardo Alcántara Montiel, quien encabeza actualmente la coordinación.

Quien conoce realmente el historial de Micalco Méndez sabe que sus principales méritos políticos han sido: trabajar como chofer de Eduardo Rivera Pérez, traicionarlo y echarse a los brazos del morenovallismo; traicionar a ese grupo y hacer negocios a costa del partido.

En el Comité Ejecutivo Nacional del PAN duerme el sueño de la impunidad un expediente sancionador en contra de Rafita tras descubrirse que, cuando fue dirigente del Comité Directivo Estatal de su partido, hubo irregularidades en la adquisición de inmuebles para supuestamente construir oficias de los comités directivos municipales en el interior del estado.

Los terrenos fueron pagados a sobre costo y algunos estaban incluso cerca de zonas de riesgo como barrancas. El Comité Anticorrupción del PAN nacional integró el expediente y lo pasó a las instancias del partido para que fuera votado. Eso habría llevado a la inhabilitación del actual legislador, pero nada ocurrió. En otras palabras: recibió la gracia de la impunidad.

Con esos antecedentes a cuestas llegó al Congreso local y su primera acción fue traicionar a sus aliados en el Comité Directivo Estatal. Luego intentó ofrecerse como la oposición real en la legislatura, pero nadie le hizo caso.

Con el tema del cobro del alumbrado público hay una serie de datos que retratan de cuerpo completo a nuestro personaje. Por ejemplo, antes de que todo se descompusiera le ofreció a Eduardo Rivera Pérez ser el operador para que toda la bancada panista aceptara la medida debido a que existían resistencias de, por lo menos, dos diputadas: Mónica Rodríguez Della Vecchia y Aurora Sierra Rodríguez. La primera se oponía por un mero lucro político y la segunda por una verdadera convicción ciudadana.

El problema fue que Rafa Micalco demandó al munícipe, a cambio de su “operación”, la coordinación de la fracción parlamentaria y una jugosa bolsa de recursos. La respuesta fue más que obvia: ¿A parte de premiarlo con el mejor cargo después de la presidencia del CDE, todavía quería dinero? ¿Pues qué clase de operador resultó ser que necesitaba dinero para sacar los acuerdos? Y eso llevó a otra reflexión: Si ahorita cobraba por el primer trabajo, después no habría forma de pararlo.

Al recibir la negativa del Ayuntamiento de Puebla, Rafael Micalco hizo lo de siempre: traicionar. Fue ahí que salió el opositor al cobro del DAP.

Por cierto: ayer Rafa Micalco recibió un nuevo palo por parte de su partido, luego de que la dirigente estatal Augusta Díaz de Rivera confirmó la permanencia de Alcántara Montiel en la coordinación.

El anuncio se hizo horas después de que éste último acompañara al alcalde Eduardo Rivera al lanzamiento del programa Médico en tú casa, en donde afirmó que puede haber diferencias entre él y el munícipe, se vale formar parte de equipos contrarios, pero existe la madurez política para dejar a un lado todo para trabajar por el bien de los poblanos.

La frase de Eduardo Alcántara podría considerarse un lugar común, pero en el contexto que actualmente vive el PAN es la primera llamada para que dicho partido pueda reconfigurarse rumbo a 2024. Hoy por hoy, no solo está atomizado, sino que carece de posibilidades reales para ganar pese a los puntos positivos de la marca en los sondeos de opinión.

Tender puentes, propiciar el diálogo y construir acuerdos es algo que Micalco y muchos no entienden.

Por eso le decía que se debe ser un cara dura para exigir la revisión del trabajo del coordinador del PAN en el Congreso cuando Micalco es el diputado que más sospechas, desatinos y bajísimo nivel ha tenido en su actuación.

Como bien dice el dicho, pero aplicado a nuestro personaje: Quien no lo conozca, que lo compre.

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