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jueves, enero 20, 2022
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El gato en el tejado caliente

Infidelidades taciturnas

Tino, el del 9, se acostaba con Juana, la del 5. Rosita, la del 20, tenía un novio llamado Mario, que trabajaba en la Compañía...

La Chica de las Cocas que se Volvió Honoris Causa

Siempre fue parte de la cultura del esfuerzo, pero tuvo que esperar muchos años para que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo...

Retrato de un anciano apellidado Echeverría

Mi tío Melchor siempre presumió que Luis Echeverría Álvarez era su amigo. “Estudiamos juntos en la UNAM”, decía al tiempo que flotaba una contradicción...

Un mundo sin los Beatles

En los años setenta, ya que los Beatles se habían separado, los escuché por primera vez, aunque unos años antes —allá por 1966— un...

Las nalgas de Celeste

Mi Mamá Guillitos, mi abuelita materna, era profesora en una escuela de Necaxa, hacía el mejor café de Huauchinango, cocinaba como reina y ponía...

Una mujer con sombrero

Lety Animas abre el refrigerador y me enseña lo que hay.   Estamos en su casa de Nigromante, en Huauchinango.   Venimos de comer en La Curva, de...

Las Manías Nocturnas de mi Tía Martha

Mi tía Martha siempre pellizcaba a mi hermano Ofir cuando nos quedábamos a dormir en la casa de mi tía Virgen. Martha era la...

Los sesos del de la Cheyenne Roja

El de la Cheyenne roja se puso detrás de mi auto y encendió las luces como diciendo “¡hazte a un lado, pendejo!”. Iba a hacerlo,...

¡Yo corrí a Toñito Navarro!

Nací en la calle Corregidora, en el sanatorio del doctor Carlos Cuervo. La humedad tocaba mis bronquios de tal manera que el doctor Arnulfo...

Mis Tías, ¡oh, Dioses!

Mis tías Irene y Bella eran las guapas de la familia. Ambas medían arriba de 1.70 sin tacones, eran sensiblemente atractivas —buen pigmento, buen esternón,...

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