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jueves, abril 25, 2024

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Desde que esta administración del equipo Puebla llegó a la ciudad hace unos seis años, muchos pensamos que por fin el equipo camotero tendría un respaldo importante y que quizás podríamos estar en la antesala de que los buenos tiempos regresaran a la Angelópolis. 

Cómo olvidar aquella tarde en el restaurante La Única cuando por casualidad y en una comida con amigos periodistas y columnistas, coincidimos en el cónclave donde se estaba llevando a cabo la transición del Puebla FC, por parte de Carlos Hugo López Chargoy, Carlos López (su hijo) y por parte del que después fue el Club Puebla, Gustavo Guzmán junto con Manuel Jiménez, ahí y justo en ese momento le estaban dando la estafeta a TV Azteca para administrar el equipo. 

Los Chargoy ya emproblemados con los adelantos de derechos de televisión tuvieron que negociar al Puebla y rescatar algo antes de perderlo todo. 

Testigos de este encuentro, recuerdo a periodistas importantes de nuestra ciudad como Mario Alberto Mejía, Arturo Luna Silva, Zeus Munive, entre otros. 

Al percatarse de nuestra presencia, don Gustavo Guzmán me presenta a Manuel Jiménez como el nuevo propietario del equipo, argumentándome que ellos (TV Azteca) continuarían con las transmisiones del equipo y que vendrían cosas buenas para la institución; reconozco que fui tan inocente que hasta me tomé una fotografía con el ahora conocido como el Chompiras Jiménez, presentándolo en mis redes sociales como el dueño propietario de la escuadra camotera. 

No se me olvida que don Gustavo Guzmán todavía me dijo: “sé que te escuchan y leen en Puebla, ahí te encargo a Manuel, apóyalo y vamos juntos por el bien de la franja”. 

Mi cariño por la franja me permitió decirle que con gusto y que yo le encargaba que se armara un trabuco pues a los poblanos nos urgía un campeonato de liga. 

Nos despedimos en los mejores términos y debo reconocer que nunca más volví a ver a don Gustavo Guzmán. 

Poco tiempo después, me contactó alguien que se presentó como director de negocios llamado Rogelio Roa, ofreciéndome los derechos de transmisión del equipo Puebla por la cantidad de 400 mil pesos anuales, es decir, 200 mil pesos por torneo corto. 

Le comenté que en Puebla nadie estaba acostumbrado a pagar por las transmisiones de radio y que generalmente transmitían de cuatro a seis estaciones por torneo y que se manejaba por intercambio de publicidad, nosotros los anunciábamos con respecto al partido, ellos nos mandaban boletos de rampas y nos dejaban transmitir. 

En pocas palabras me dijo que eso era de pueblos bananeros y que lo mejor es que alguien tuviera los derechos para profesionalizar las transmisiones. 

Yo le dije que 400 mil pesos la verdad no me salía y que muchas gracias. 

Entiendo que la misma oferta se la hizo a varias estaciones de radio que en algún momento habían transmitido al Puebla. 

Obviamente todos le dijeron lo mismo, y faltando tres días para el inicio del torneo me volvió a llamar diciéndome que estaba muy interesado en que En Línea Deportiva y la KeBuena Puebla transmitiera, por el alcance profundo que tiene en el interior del estado y que me lo dejaba en 200 mil todo el año más IVA y a 10 pagos mensuales, a lo que de manera otra vez inocente accedí en el afán de dar el servicio, porque quien cuente o crea que las transmisiones de radio son un gran negocio, lo reto a que me lo demuestre. 

Poco tiempo después y ante la mala actuación del equipo y a las críticas que durante la transmisión se exponían, ante el pésimo desempeño del equipo, este sujeto comenzó una guerra silenciosa al bajarnos la luz en el palco de transmisiones y teníamos que terminar transmitiendo por celular entre otras lindezas que serán comentadas en otra entrega. 

Desde ese momento supe que las cosas no estaban bien en el Puebla, que este pequeñín quería que le pagáramos y que aparte engañáramos a la afición comentando algo que no estaba sucediendo en la cancha. 

Es decir, le pagabas y aun así te tiraba línea para saber qué decir y qué no. 

El tiempo me dio la razón, pues al día de hoy todos se han dado cuenta de que todo lo que dije en su momento sobre esta gente que venían corridos del Atlas y de las Chivas tomó aires de realidad. 

Ante la salida de Carbajal de la dirección técnica del equipo, queda claro que la mafia de estos advenedizos, que agarraron al pobre Chompiras de parapeto para hacer negocios al amparo del equipo, han sido desnudados, a Carbajal se lo devoraron los malos asesores y la mafia que controla al Puebla. 

La mayoría de ellos se conocen de algún momento en el futbol han coincidido y todos tienen un padrino. 

Aquí la batalla está entre Gustavo Guzmán, que apoya a algunos, como al director deportivo quien es novio de una sobrina de él y el hijo de Salinas Pliego quien mandó a Gabriel Saucedo a arreglar las cosas en el equipo. 

Aunque hay quien dice que el verdadero artífice de los negocios es el aliado de Ro(b)a llamado Sergio Flores Sandoval, quien funge como director administrativo y que bajita la mano es quien orquesta todo el desmadre al interior de la institución, la cual está a punto de estallar por el cúmulo de intereses que rodea a todos estos personajes. 

Según llega Aristeguieta de interino y en el jaloneo parece que finalmente será Federico Vilar el exportero del Atlante el que tomará la dirección técnica de la escuadra. 

Ya veremos qué pasa. 

Lo que sí, que en la próxima entrega esta historia continuará junto con todo lo que sucede hace seis años del interior del equipo. 

No se la pierdan, créame que no tiene desperdicio. 

Nosotros como siempre seguiremos en línea. 

Hasta la próxima. 

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