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jueves, febrero 22, 2024

Las fichitas en la puja del sindicato de VW

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A unos días de se que lleve a cabo la renovación de la dirigencia del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (Sitiavw), hay dos casos que son dignos de un diagnóstico del doctor Jekyll. Se llaman José Juan Hernández López y Hugo Tlapa Luna y, aparte de ser obreros de la armadora, comparten un mismo modus operandi: la transa antes que el beneficio de la base trabajadora. Vayamos por partes. Juan Hernández actualmente funge como el secretario general y sus agremiados están tan enojados con su gestión que hace unos seis días, los diferentes aspirantes a la secretaría general hicieron un acto combinado de protesta y proselitismo frente a la Puerta 3 de la planta alemana. Allí, hubo un momento en que al unísono comenzaron a gritar: “¡No reelección!”, al percatarse que por allí andaba Hernández López. Un dirigente sindical experimentado hubiera ignorado los gritos, pero Juanito a quien los obreros bautizaron como El Qué Monito se puso lépero y comenzó a lanzar mentadas de madre a diestra y siniestra. Lo que olvida el actual líder sindical es que hace cuatro años llegó al cargo con la bandera de “no reelección” y ahora justifica su amor al hueso con el concepto de “continuidad”, pero en realidad se trata de seguir con las mismas transas y anomalías. Por ejemplo, a la base no se le olvida que por sus pistolas mantuvo por dos años al tesorero de la agrupación, a pesar de que ya no trabajaba en la armadora. Tampoco se les olvida que para pagar los ahorros de trabajadores cometió la desfachatez de entregar cheques sin fondos. Y, la joya de la corona, con la nómina en su poder se convirtió en el orgullo del nepotismo al meter a toda su familia. En un franco declive de su liderazgo, para esta elección decidió aprovechar el dinerito que ahorró a su paso por la dirigencia para armar un ejército de acarreados que son los que lo seguían por todas partes. El otro caso del doctor Jekyll es Huguito Tlapa que salió más canijo que bonito. Si no lo cree nada más basta que pregunte entre los trabajadores cómo hace cuatro embaucó a un grupo de obreros, a quienes les pidió dinero para su primera campaña a la secretaría general. Como es entendible, no solo fue barrido en las urnas sino que tampoco explicó a dónde fue a parar toda la lana que le entregaron. Pero como Huguito ya se conoce el camino, esta ocasión no perdió la oportunidad de aplicar la misma fórmula: reunió a 70 compañeros suyos y les ofreció ser parte de la planilla “Justicia Laboral” a cambio de que aportaran dinero para la campaña. Lo que ocurrió después no tiene desperdicio: Le dieron el dinero, él les dio largas y, al final, solo escogió a unos cuantos. Cuando los excluidos le reclamaron por el dinero, se hizo como que la virgen le habla. Huguito puede andar tranquilo por la planta pese a sus fraudes por una sola razón: Es la cabeza de un grupo que se dice llamar Los Gallos y fungirían como sus guaruras, a cambio de la jugosa cantidad de 20 mil pesos para cada uno. Esta nueva artimaña tiene como finalidad esparcir el rumor de que es el ganador del proceso y por eso requiere protección especial. Como habrá leído el caso de ambos sujetos es digno de la galería de honor del sindicalismo charro priista. Lo peor es que comenzó a circular la versión un posible acuerdo de protección con el actual líder sindical, Juan Hernández, a quien le habría prometido protección a cambio de un dinero que le pagaron cuando desistió de demandar al Sitiavw en un añejo pleito.  

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