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jueves, abril 25, 2024

La crisis del PRI en los municipios (la evidencia)

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Cuando comenzaron las renuncias de integrantes de la bancada del PRI en el Congreso del Estado y de presidentes municipales de bastiones importantes, el sedicente dirigente estatal, Néstor Camarillo Medina, y el candidato del PSI-PAN-PRI-PRD, Eduardo Rivera Pérez, de inmediato minimizaron la desbandada, al argumentar que quienes se iban representaban al “viejo PRI” y su impacto sería mínimo. 

“Hasta el momento nosotros no hemos visto ninguna desbandada ni miles de priistas que se hayan ido a otra opción política. No me preocupa, como se ha manifestado en otras ocasiones, parece que los preocupados son los de Morena, tan preocupados están que están tratando de buscar cuadros en el PRI”, afirmó Eduardo Rivera.  

“Una gran depuración, una gran purga que se va a dar en el partido, hoy hay puro perfil nuevo, con experiencia también, pero perfiles que valen la pena, que siguen en el partido y que siguen adelante, vamos a ganar, no tengan duda”, agregó Néstor Camarillo. 

Más aún, el dirigente estatal del tricolor prometió al exalcalde yunquista que no habría una afectación a la campaña tras la rebelión del verdadero líder del tricolor Jorge Estefan Chidiac y mantendrían el 6 por ciento de la votación estatal a su favor.  

No obstante, la terca realidad ha explotado en la cara de Néstor y Eduardo Rivera.  

En medio de la peor crisis política en su historia en Puebla, el PRI emitió el pasado 2 de febrero su convocatoria para la selección de 201 candidatos a presidentes municipales, quienes debieron inscribirse el 10 de febrero.  

Tras el cierre de la convocatoria y los resultados emitidos por el tricolor en sus estrados, la bomba estalló, ya que la dirigencia del tricolor solo pudo conseguir candidatos para ¡98 alcaldías!, menos de la mitad de los cargos disponibles o en donde el tricolor abrió su registro.  

Lo anterior es solo la primera confirmación del boquete que se generó tras la desbandada de priistas, comandada por el diputado local Jorge Estefan Chidiac.  

Eso no es lo peor: En aquellos lugares donde el tricolor sí pudo tener candidato, se privilegió a los caciques locales. Una nota firmada por nuestro compañero Osvaldo Valencia, revela la trama de imposiciones y ayuda a los amigos.  

A saber: Adrián Trujillo Tobías, secretario particular de Néstor Camarillo, será el candidato por Quecholac, en donde fungió como director de Desarrollo Social en la época en que su patrón fue alcalde, además de estar inmiscuido en un escándalo por la venta de candidaturas en 2021, a través de los cuales se recaudaron 26 millones de pesos.  

En Chignahuapan, la familia Rivera Nava se repartió las posiciones en juego: el papá Lorenzo Rivera Sosa buscará la alcaldía, mientras que el vástago y actual edil de ese lugar, Lorenzo Rivera Nava, será el abanderado a la diputación local.  

Otro caso es la familia Vergara Tapia que gobierna desde hace 15 años el municipio de Petlalcingo, ubicado en la Mixteca poblana. En esta ocasión, Isabel Vergara Tapia buscará su reelección.  

Pero si de agandalle hablamos nada como la familia de la secretaria general del Comité Directivo Estatal del PRI, Delfina Pozos Vergara. Vea usted: Su esposo, Francisco Javier Rodríguez Rivero, será candidato a la presidencia municipal de Libres, misma que ha ocupado en tres cuatro ocasiones anteriores. Los sobrinos Víctor Herrera Pozos y Fernanda Pozos Ramírez serán los abanderados a las diputaciones federales por Zacatlán y Libres, mientras que la misma funcionaria priista se premió con su inclusión en la lista de candidatos plurinominales al Congreso del estado, ¡en la primera posición!

A la par, se encuentra el municipio de Zacatlán, en donde la abanderada será Jaqueline Lastiri Barrios, prima del exdelegado de Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, quién fue señalado por presuntamente participar en la “Estafa Maestra” en Sedesol, a cargo de la entonces secretaria Rosario Robles Berlanga. 

Con esas bonitas familias, el tricolor pretende ir a la guerra electoral, pero eso lleva a otro problema en la coalición opositora: El PAN y el PSI deberán cubrir los 103 espacios que no fueron cubiertos por el Revolucionario Institucional.  

Dicho de otro modo: El PRI se convirtió en una carga muy pesada para la coalición a consecuencia de la ambición de Néstor Camarillo por quedarse con la candidatura al Senado de la República que le correspondía a Estefan Chidiac; y al sectarismo de Eduardo Rivera que vetó al único aliado de peso que tenía en la coalición.  

Hay municipios importantes en donde el tricolor ha tenido una presencia importante o significativa que ahora simplemente han quedado vacíos, algunos casos son: Acajete, Ajalpan, Amozoc, Ciudad Serdán, Chietla, Coyomeapan, Cuautinchán, Cuetzalan, Domingo Arenas, Eloxochitlán, Francisco Z. Mena, Felipe Ángeles, Guadalupe Victoria, Huejotzingo, Huitziltepec, Jalpan, Jolalpan, Los Reyes de Juárez, Mixtla, Nealtican, Nopalucan, Pantepec, Piaxtla, Lara Grajales, Xoxtla, San José Chiapa, San Nicolás de los Ranchos, El Seco, El Verde, Huixcolotla, Tulcingo, Tlaxco, Tlachichuca, Tianguismanalco, Tepaxtlaxco, Santa Isabel Cholula.  

Allí, el PRI no logró inscribir a un solo aspirante.  

¿No que no habría una afectación con la desbandada encabezada por Estefan? 

El asunto es que esto apenas comienza y el hecho de que el expartidazo tenga candidatos en solo 98 alcaldías no significa que tengan el triunfo asegurado.  

A eso hay que sumarle que el PSI y el PAN se agandallaron, por instrucciones de Eduardo Rivera, los municipios más importantes, lo que llevará al punto de la extinción del PRI en Teziutlán, San Martín Texmelucan, Atlixco, San Andrés y San Pedro Cholula, Cuautlancingo, por poner algunos casos.  

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