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viernes, enero 7, 2022
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Crónica de una película poblana

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El cine es mejor que la vida, dijo el crítico cinematográfico Emilio García Riera. Y una vez que uno como espectador está dentro de una sala —con unas palomitas y una Coca Cola fría—, esa expresión cobra vigencia.

Nada como la oscuridad del cine para meterse en un mundo onírico, lleno de señales y de guiños, con voces amplificadas que exhiben la grandeza de una trama o la pequeñez de nuestras propias vidas a la hora de compararlas con el drama puesto en escena en la enorme pantalla.

Poco después del mediodía del domingo pasado, el empresario Marcos Salame —creador no reconocido de la zona de Angelópolis y, hasta hace dos años, dueño del Club de Golf La Vista— presentó una más de sus producciones cinematográficas: la premier de la película De Vuelta a Casa, misma que narra la historia de un nieto y su abuelo —muy en el estilo Hemingway— a lo largo de los años.

La trama —rodada en 87 locaciones ubicadas en la zona metropolitana y varios municipios del interior del estado de Puebla— refleja una añeja relación olvidada en estos tiempos de millenials: la de un hombre viejo y la de un niño que crece hasta volverse un hombre metido en los negocios en una ciudad idílica y terriblemente sofisticada: New York.

A la muerte del abuelo, el nieto —representado por el actor poblano Cayetano Arámburo— regresa a casa como el hijo pródigo de la Biblia. En esa vuelta al hogar, todo se mueve vertiginosamente: la novia de la primera juventud, los amigos, los paisajes y esa escenografía poblana convertida en una ocasión para el recuerdo y la nostalgia.

Como en las películas Roma y Media Noche en París, de Woody Allen, la producida por Marcos Salame muestra pasajes entrañables —en este caso del estado de Puebla— a la menor provocación.

Y es en ese contexto que el personaje central se encuentra con sus orígenes y termina por cambiar la ruta neoyorquina por la poblana.

Presente en la sala de Cinépolis, en la que fue exhibida la producción, el gobernador Miguel Barbosa mantuvo un diálogo con Salame y el equipo.

Ese diálogo continuó después en otro espacio. Presente también en la sala, Olivia Salomón, secretaria de Economía, ponderó el trabajo del director y de los actores.

Marcos Salame no es nuevo en esto. En 1987 produjo la película Gaby: una Historia Verdadera, dirigida por Luis Mandoki, sobre un libro escrito por Elena Poniatowska en torno a Gaby Brimmer, una mujer con parálisis cerebral que escribía con los dedos de los pies.

Por cierto, dice Salame con una sonrisa de satisfacción: el director de fotografía fue un tipo muy joven en esos años: Alfonso Cuarón. El mismo que ganó dos óscares recientemente y que forma parte de los denominados 3 amigos: Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y el propio Cuarón.

Durante la charla, Salame narró anécdotas brutales sobre María Félix y otros personajes del cine nacional. La película De Vuelta a Casa será proyectada próximamente a través de una plataforma del estilo de Netflix y Amazon.

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