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domingo, enero 9, 2022
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El 24 en el imaginario colectivo

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El pasado 5 de diciembre, el columnista Mario Alberto Mejía criticó severamente la última encuesta presidencial publicada por el diario Reforma, la tachó de ridícula. El director de este medio realizó un profundo análisis electoral argumentando que Samuel García debería aparecer por arriba de Colosio en dicha encuesta; a su vez expresó que Colosio, aparece con 27 puntos hechizos en la encuesta, calificándola de una “mentira vil”.

 

Me interesó la columna, trate de desmenuzar el dato real de la elección del 6 de junio, visité la página de la comisión electoral en Nuevo León y me tope con mi primer sorpresa: Colosio alcalde obtuvo cerca de setenta mil votos más que el hoy gobernador norteño en el proceso electoral recién concluido. ¿Qué ocurrió? Quizás el respetado columnista no obtuvo las cifras de la elección pasada, quizás ignora que en la calle La Palpa, en Huauchinango, la Telesecundaria Luis Donaldo Colosio es una de las más reconocidas en ese bello municipio; es probable que no tenga conocimiento que una de los principales avenidas de Tuxtla Gutiérrez lleva el nombre del excandidato presidencial, o quizá no sepa que una de las colonias más populares en Tampico, se llama “Colosio”.

En la reflexión me encontré con un dato curioso; en el país, solo Benito Juárez, Miguel Hidalgo y José María Morelos tienen más calles, colonias y escuelas denominadas que el expresidente del PRI. Considero que este pequeño dato influye de manera constante en la percepción ciudadana. No quiero apasionarme.

Decía Manuel Vicent en El País, que nuestra generación ha entregado el alma a los contables y que todas las pasiones que hoy nos conmueven se derivan de las estadísticas. Argumenta que para saber si somos felices, ahora se hacen encuestas.

Los famosos estudios demoscópicos son fotografías del momento, así lo dicen hasta el hastío los especialistas en encuestas, pero para tal fotografía, la del Colosio alcalde, la tomada por Reforma hace un par de semanas, me gustaría citar a Nietzsche sobre la política. Decía que todo aquel que ha construido un “Nuevo Cielo”, reunió antes el poder para ello en su propio infierno.

Colosio padre era un seductor,  construido para ser presidente, entendía perfectamente bien el sistema político mexicano, conocía bien la historia, era un hombre cordial con una capacidad de empatía impresionante. Para muchos, Colosio Murrieta representa la oportunidad perdida, su muerte desató los demonios que acabaron con un sistema de partido único, y provocó la peor crisis económica de la que se tenga memoria

Es, en síntesis, la imagen de la palabra favorita de muchos connacionales, el hubiera.

¿Cómo borramos esa imagen del colectivo? Ante la elección presidencial, y al ver a los otros aspirantes, me viene a la mente una idea de Felipe González sobre la palabra Renovación.

Dice el expresidente español que existen palabras que en un momento determinado tienen una carga de acción transformadora, palabras que prenden en la imaginación de un colectivo y nos señalan el rumbo a seguir; son palabras que, de pronto, pasan de boca en boca y se convierten de la Teoría a la Práctica. Considero que en este momento coincide esa palabra con el nombre de Colosio.

Al ver el posible escenario del 2024 me viene a la mente un capítulo de la historia contemporánea de nuestro país, y es que es posible que el hijo de Colosio se enfrente al hijo político de Camacho Solís.

Mark Twain no creía que la historia se repitiese, sin embargo, decía que rimaba, lo cuál no deja de ser lo mismo pero con sentido poético.

Agradezco al hipócrita director general de este medio, el espacio para poder plasmar algunas vagas ideas sobre política, y ante mi muy pobre crítica a su prestigiada columna. Espero que la respuesta no sea el trillado argumento de hablar del 2010.

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