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viernes, agosto 12, 2022
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Jorge Aduna: la venganza de un gallero en Lomas de San Miguel

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De ser uno de los empresarios más importantes del estado, que pasó de controlar uno de los principales espectáculos para los poblanos –el Palenque de la Feria de Puebla– a esconderse por años, al anonimato se redujo la vida de Jorge Aduna Villavicencio. 

El empresario gallero —como muchos lo conocieron— desapareció del ojo público por años, desde 2017, tras obtener un amparo de un juez para salir del Penal de Durango, al que fue enviado en febrero del 2016, tras dictarle auto de formal prisión por el delito de desaparición. 

La noticia fue internacional: un empresario gallero, motivado por la venganza, habría secuestrado, asesinado, descuartizado y calcinado a seis jóvenes que presuntamente robaron su casa y agredieron sexualmente a un familiar suyo. 

Desde que salió de prisión, en junio de 2017, nadie supo de él ni volvió a mencionar su nombre hasta la tarde del 24 de junio de 2022, cuando una patrulla municipal lo detuvo por usurpación de funciones públicas. 

El otrorao empresario poderoso de Puebla se transportaba en una camioneta Chevrolet Suburban color negro que emitía luces rojas y azules similares a las de una patrulla de una corporación policiaca. 

Jorge Aduna circulaba sobre bulevar Esteban de Antuñano, a la altura de la colonia Reforma Sur de la ciudad de Puebla, y al ser detenido por agentes de la policía municipal que confirmaron que su vehículo no pertenecía a una corporación de seguridad lo remitieron ante las autoridades ministeriales para que se llevara a cabo la investigación al respecto. 

Fuentes dignas de crédito revelaron que el empresario gallero tenía en su poder un arma,
de la cual cuenta con permiso para su portación, así como sustancias prohibidas que le fueron decomisadas en el momento de su detención.

Pero esta no sería la primera vez que el empresario gallero estuviera frente a las autoridades: la razón por la que desapareció de la vista de todos en junio de 2017 resurgió, a diferencia de los cuerpos de los jóvenes que fueron calcinados bajo sus órdenes y que aún esperan justicia. 

 

EL EMPRESARIO QUE ACTUÓ POR VENGANZA

Jorge Aduna se ganó su fama en la entidad poblana como un empresario en el ramo de las unidades de carga (pipas) y de los espectáculos populares, con su empresa Gallística del Noreste. 

En poco tiempo, se convirtió en uno de las más importantes organizadores de eventos, ganando incluso el derecho casi exclusivo del Palenque de la Feria de Puebla, donde el exceso de alcohol, los conatos de violencia, trifulcas y hasta sujetos armados abundan.

En 2013 fue víctima de un intento de asalto a bordo de su camioneta en la carretera Puebla-Tlaxcala. En mayo de ese año, un grupo armado intentó emboscarlo para despojarle de 5 millones de pesos en efectivo que había ganado al organizar la presentación del cantante Alejandro Fernández. 

Puebla, Pue. 04-05-2013.
El cantante mexicano Alejandro Fernández se presentó en el Palenque de la Feria de Puebla 2013.
Foto.-Pablo Spencer/Esimagen.com.mx

El empresario contó, en su momento, que fueron tres unidades las que lo persiguieron, le cerraron el paso y dispararon en su contra, pero logró escapar de ellos con solamente impactos de bala en su camioneta blindada. 

En 2014, la tragedia tocó a su puerta de nuevo cuando su hijo, un joven de apenas 15 años, murió a causa de un accidente automovilístico en la Vía Atlixcáyotl y Periférico Ecológico. Sin embargo, lo que sucedió meses posteriores nadie se lo esperó. 

La fecha aún no está clara para las autoridades, pero se habla de que a inicios de octubre de 2015 un grupo de sujetos ingresó a su casa —una mansión ubicada en el barrio de San José del Conde—. Del atraco se supo muy poco, incluso corrió la versión de que en el incidente, una familiar del empresario fue abusada sexualmente; sin embargo, solamente se confirmó el robo de una tableta iPad. 

Al conocer del ataque a su casa, Jorge Aduna no denunció ante las autoridades de Puebla, de acuerdo con la investigación de la Fiscalía General del Estado, decidió tomar acciones por su cuenta; para ello, ya tenía identificados a los presuntos responsables: Marco Antonio Cuautle Cuautle, Román Limón Gómez, Pedro Negrete Orea, Luis Ángel Flores Gutiérrez, Rogelio Rivera Osorio y Bryan Gerardo Torres Sandoval. 

Conformó un equipo en el que pudiera confiar, contrató a un matón de Tamaulipas, que fue identificado como Antonio Cantú —vinculado con Los Zetas—, reclutó a dos policías, Javier Cruz Ventura y José Felipe Riveros Hernández, uno en activo y otro expulsado por no superar los exámenes de confianza, y encomendó a su escolta a sumarse a la operación. 

Con su escuadrón listo, Aduna comenzó a buscar a los responsables hasta que dio con el primero de ellos, Marco Antonio Cuautle, quien activó el iPad que se encontraba en la colonia Lomas de San Miguel con la aplicación para el rastreo de dispositivos de la marca Apple. 

El 19 de octubre, el empresario gallero plagió a Marco Antonio Cuautle cuando conducía su camioneta para repartir leche en la colonia. Días después, Ramón Limón corrió la misma suerte; unas semanas más tarde, Pedro Negrete y Luis Miguel Flores se sumaron a la lista; Rogelio Rivera, que era limpiaparabrisas, les siguió, y un día después, Bryan Torres también fue secuestrado. 

Todo ocurrió en 39 días, en los que el pánico en la colonia se desató, donde algunos familiares se hicieron decenas de preguntas, mientras que otros optaron por abandonar la zona. 

Los jóvenes fueron llevados a la casa de Aduna, lugar donde la venganza del gallero se llevó a cabo: un machete, un hacha y tres cuchillos fueron las herramientas empleadas, y una vez desmembrados, los asesinos los calcinaron en bidones con diésel, desechando los restos en el desagüe de la casa. 

Los meses pasaron y los familiares de Román Limón y Luis Ángel Flores no los olvidaron, exigieron a la Fiscalía buscarlos, pues sospechaban lo peor. 

En febrero de 2016, elementos de la FGE catearon la casa del gallero, y a pesar del tiempo, encontraron rastros de una escena macabra, la sangre acumulada en las cañerías de la casa y las pertenencias de los jóvenes desaparecidos. 

La FGE detuvo a Jorge Aduna, a Antonio Cantú, a los dos policías y al chofer, pero no por homicidio, sino por desaparición y el juez les dictó auto de formal prisión 

Pese a las pruebas en su contra, el empresario mantuvo su verdad, que nada ocurrió, que su casa era impenetrable, que no hubo tal robo, que su hija estaba en España, que a nadie atacaron, que no mandó a matar a nadie. Tras interponer un amparo al acusar un cateo ilegal de su casa, en junio de 2017 un juez le concedió su liberación del Penal de Durango —al que había sido trasladado en semanas previas— para seguir su proceso en libertad, mismo que no ha concluido en un esclarecimiento de los hechos. 

La Fiscalía de Puebla informó en su momento su desacuerdo con la determinación del Poder Judicial de la Federación al permitir la liberación del empresario señalado de secuestro agravado, pero se expresó respetuosa de ella, dejando libre al empresario gallero que cobró venganza por su cuenta. 

 

EL CASO 

  • Aduna fue víctima de un asalto a su casa; ahí se habría cometido una violación sexual 
  • El empresario no reportó el atraco a las autoridades y espero para cobrar venganza 
  • Contrató a sicarios, expolicías y, con su guardia personal, conformó un comando 
  • Los empleados del gallero habría secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido a un grupo de jóvenes 
  • Jorge Aduna fue detenido y procesado por el delito de desaparición forzada; alegó que no había pasado nada 
  • El empresario enfrentará su proceso en libertad, según determinó un juez federal del Poder Judicial 
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