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viernes, junio 14, 2024

Hazte Oír, CitizenGo y el espíritu de Ramón Plata que desembarcó desde España a Puebla

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Se consideran como “cruzados” en una “guerra cultural” contra el progresismo en el mundo, ese que huele a legalización de la interrupción del embarazo, demandas LGTBI+ o lucha feminista.

Su origen se encuentra en la ciudad de Puebla, pero desde España han lanzado la estrategia que la Organización Nacional del Yunque en México nunca pudo concretar en su día.

Esa estrategia tocó a la puerta de Eduardo Rivera Pérez y llegó, a decir de los voceros de la coalición Sigamos Haciendo Historia, desde la organización española Hazte Oír, que supuestamente ha triangulado recursos desde España a la campaña del candidato de la coalición Mejor Rumbo para Puebla, a través de dos esbirros del exalcalde: Íñigo Ocejo Rojo y Bernardo Arrubarrena García, ambos exsecretarios de Administración en las dos gestiones municipales que ha encabezado en la capital poblana.

Hazte Oír, de acuerdo el Proyecto FX, en el que participaron Wikileak, Contralínea (México), Público (España), Taz (Alemania) e Il Fato Quotidiano (Italia), es una de las organizaciones fachada del Yunque en España, a la que El País bautizó como “El Tea Party Español”.

En más de 17 mil expedientes, entre testimonios, audios, expedientes y demás, aparecen todas las piezas de la forma en que El Yunque presiona, a través de Hazte Oír, CitizenGo y otras organizaciones, para imponer una agenda antiaborto, antifeminismo, contra la homosexualidad, terminar con la laicidad del Estado y el fortalecimiento de la familia.

LOS INICIOS

Para entender la magnitud de lo que se encuentra detrás de Hazte Oír es necesario hacer un viaje a principios de los años 70 en Puebla y España. Aquí, la ultraderecha poblana, aglutinada en el Frente Anticomunista Universitario, peleaba a muerte contra la izquierda universitaria que se cobijaba en el Partido Comunista. Allá, el dictador y ultraconservador Francisco Franco hacía de las suyas no por mucho tiempo.

A finales de los 60 y principios de los 70, los líderes del Yunque -nacido en Puebla en 1953, por impulso de Ramón Plata y Manuel Díaz Cid, así como el padrinazgo del arzobispo Octaviano Márquez y Toriz-, comenzaron a tender lazos con la madre patria con la finalidad de expandir la guerra santa del Ejército de Dios, y así “instaurar el reino de Cristo en la tierra”.

Los diferentes historiadores dan cuenta que, en esos años, yunquistas como Federico Müggenburg, Ramón Plata y, sobre todo, Miguel Ángel López Zabaleta tenían una intensa actividad en suelo español, siendo el último a quien identifican como el auténtico fundador del Yunque en España.

Después vinieron años de construcción, en los que tuvieron que remar a contracorriente ya que en 1975 dio inicio la transición española tras la muerte de Franco, y en México la ultraderecha se recomponía tras el asesinato de Plata, además de que la izquierda mexicana mutaba a una radicalización extrema.

Fue en 1982 cuando la ultraderecha española logró parir a El Yunque con la finalidad de recoger a los millones de creyentes católicos que pululaban por todos los rincones y para eso se valieron de las mismas estrategias aplicadas en México: la creación de organizaciones fachada, el secretismo de los líderes y cabecillas, infiltrar al clero y sus diversas cofradías o agrupaciones seculares, a la mayor cantidad de instituciones educativas, al sector económico, así como poner un pie en el Partido Popular.

Con el paso de los años, sin embargo, la radicalización de sus líderes y las actividades de la cofradía llevó a un choque de trenes con la Curia española, mucho más progresista que la mexicana, además de la separación de organizaciones seculares que no compartían el secretismo de los yunquistas.

Durante casi tres décadas, el Yunque operó a sus anchas e infiltró a una buena parte de los sectores más conservadores de España. En su estrategia de diversificación, por ejemplo, dieron vida Hazte Oír, en febrero de 2001, y después a CitizenGo, las cuales actúan como grupos de presión que tomaron fuerza en las movilizaciones antiabortistas, eliminar la laicidad de la educación y en defensa de la familia.

LA GUERRA CONTRA EL YUNQUE

La intensa actividad que impulsaron los yunquistas tampoco fue bien vista por diferentes sectores del Estado español, principalmente el católico, y eso provocó una eclosión a inicios de la década de 2010.

El periódico El Plural dio a conocer, en marzo de 2012, una demanda presentada ante el Juzgado de Primera Instancia de Madrid en contra de Hazte Oír, por ser una “plataforma conservadora que fundó el activista ultracatólico Ignacio Arsuaga inspirándose en movimientos religiosos como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo”, a fin de que sea disuelta por considerarse “una peligrosa sociedad secreta y paramilitar”.

Esta condición de secreta y paramilitar violaba, según los inconformes, el artículo 22.5 de la Constitución española.

Además de Hazte Oír, los demandantes pidieron la disolución de Profesionales por la Ética, Organización del Bien Común, del Instituto de Política Familiar y la Asociación de Montaña a Contracorriente. “Todos estos colectivos han liderado las principales manifestaciones que se ha producido contra el aborto, el matrimonio homosexual o la laicidad del Estado durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El Partido Popular y la jerarquía de la Iglesia católica participaron en la mayoría de estas movilizaciones”, expuso el portal de noticias.

En el contenido de la demanda, a la que tuvo acceso El Plural, se asientan varios puntos fundamentales. De entrada, todas esas organizaciones no sólo forman parte de El Yunque, “un movimiento de extrema derecha”, importado a España desde México y que “busca el reinado de Dios en la tierra y lucha contra los homosexuales, ateos, inmigrantes o judíos”.

Esas organizaciones fachadas, además, “actúan con velo de legalidad, para influir, crear opinión, inducir en las conciencias y manipular a la sociedad española”.

Lo más sorprendente es que la denuncia partió de un exhaustivo informe de 64 páginas, elaborado por Fernando López Luengos, antiguo colaborador de Hazte Oír, que fue entregado a la Conferencia Episcopal Española, sobre los “métodos de control, infiltración y ocultación” de las agrupaciones demandadas que “actúan como altavoz de El Yunque”.

El juicio, cuyos documentos y grabaciones de testimonios se encuentran entre los 17 mil expedientes de Wikileaks, se puede conocer de primera mano la forman en que se interconectaban todas las agrupaciones fachadas. Al final, el Juzgado estableció que si bien no existe una liga directa entre El Yunque con Hazte Oír y el resto de las asociaciones, se pudo comprobar que algunos militantes de ésta última también participaban en el resto del consorcio.

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