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jueves, junio 30, 2022
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Crítica de Barbosa sobre parquímetros, una especulación e innecesaria: Lalo Rivera

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Para Eduardo Rivera Pérez, este 2022 no ha sido el año que deseaba. Desde diciembre pasado, su futuro ya se vaticinaba con negros nubarrones cargados de desgracia en caso de no ajustar su estrategia política.

Cinco meses después ya se vio que no pretende cambiar de ruta.

Ayer, por ejemplo, abrió un frente de guerra en contra del gobernador Miguel Barbosa Huerta al calificar como una “especulación” y un “señalamiento innecesario” la crítica que emitió por la adjudicación del contrato de parquímetros a la empresa Cargo Móvil.

El Yunque advirtió el mandatario el lunes pasado fue la ganadora de la licitación.

Y le asiste la razón: La compañía tiene entre sus socios a prominentes miembros de la Organización Nacional del Yunque, como es el caso de Herberto Rodríguez Regordosa, hijo de los fundadores de ese grupo confesional Herberto Rodríguez Concha y Nineta Regordosa Valenciana.

Pero eso es menor para el alcalde de Puebla.

Divagador, poco preciso, barroco en sus declaraciones, intentó explicar su postura:

“Nosotros a veces usamos de determinadas empresas pues marcarlas o ideologizarlas o clasificarlas, pues me parece que los ciudadanos y nosotros como gobiernos de la ciudad pues no le vemos tinte político a las empresas, las empresas que brinden el servicio a la ciudad son empresas que se rigen bajo un estricto servicio técnico, legal, jurídico, financiero y ese es el enfoque que le da el gobierno de la ciudad” (sic a toda la cita).

Otra perla más: “Yo cuando utilizo Waze no ando pensando a qué ideología pertenece Waze o ustedes cuando utilizan Waze pues tampoco están pensando si están brindándole un servicio o si esa empresa pertenece al imperialismo o que están beneficiando a algún
empresario de Estados Unidos” (recontra sic).

Lo que Eduardo Rivera Pérez no entendió es que a su declaración le anteceden dos semanas en que las críticas a su gestión se han radicalizado por los traspiés que ha cometido.

Todo inició al exonerar a Claudia Rivera Vivanco e instruir a su Cabildo a aprobar la última cuenta pública de la exalcaldesa morenista, lo que evidenció el pacto político entre ambos con miras a la sucesión a la gubernatura.

La respuesta desde Casa Aguayo no tardó en llegar: Cuando la Auditoría Superior del Estado revise la cuenta pública saldrá a la luz el pacto político, afirmó Miguel Barbosa.

Luego vino una declaración contundente. Yo espero que el Ayuntamiento deje de utilizar a
sus dirigentes panistas y presenten las denuncias contra Claudia Rivera por el desvío de 18.6 millones de pesos del programa de despensas y kits sanitarios.

Pero, la conmemoración del 160 aniversario de la Batalla del 5 de mayo de 1862 fue el contexto en que recibió duros mensajes. Primero no fue convocado a la Mesa de Seguridad en la que participaron el Presidente la República, el jefe del Poder Ejecutivo estatal, la Sedena, la Marina, la Secretaría de Seguridad Pública federal, entre otros.

Después fue sentado en el antepenúltimo sitio de la mesa principal de la tribuna. Desde
allí presenció la ceremonia conmemorativa y la parada cívica-militar.

Peor aún: a su costado izquierdo tenía a su peor enemigo, Ignacio Mier Velazco, patrocinador de la campaña de desprestigio que inició su medio de comunicación por el simple hecho de considerar que serán oponentes a la gubernatura, uno por Morena, otro por el PAN.

Así pues, Eduardo Rivera llegó a otro escándalo: su gobierno financió al autor de la falsa información sobre una estatua de Miguel Barbosa que no sólo generó un airado desmentido sino que fue tomado como una bajeza.

El gobernador, sin perder la compostura, explicó el pasado lunes que si desde el Ayuntamiento se ha financiado al sujeto de marras es porque ahí cohabitan políticos del morenogalismo que desearían que las viejas glorias de corrupción regresaran.

“Lo que al viento al Juárez. ¡Qué no nos ven! Como al viento a Juárez, nada nos hacen”, sentenció el mandatario.

En la misma conferencia matutina, Barbosa Huerta fue interrogado sobre la concesión de
parquímetros. La respuesta dice todo:

“La licitación la ganó el Yunque y eso sí tiene un matiz político. Todos tenemos que entender que éste ya no es momento de reeditar otras épocas. Estas cosas que ocurrieron hace más de 10 años ya no pueden ocurrir, que tengan cuidado de no reeditar las épocas que tanto lastimaron a Puebla. Persignándose pueden cometerse hechos ilegales. La recomendación es la absoluta legalidad, que todo lo que esté bien, parezca bien. Es como la mujer del César, así. No solo debe ser pura, debe parecerlo”.

Eduardo Rivera supo de primera mano la declaración del mandatario. Tuvo todo el día
para analizarla y optar por una estrategia inteligente.

No pudo.

Las vísceras le ganaron al cerebro.

Ufano, Rivera Pérez sin tapujos reviró a Miguel Barbosa: Cargo Móvil “es una empresa
conocida en el estado y a nivel nacional, es una empresa que brinda a gobiernos en el estado, en municipios donde gobierna Morena, gobierna el PRI, que gobierna el PAN, entonces, me parece una especulación y un señalamiento innecesario”.

El frente de guerra se ha abierto.

Lalo Rivera beneficia a la clase empresarial de Puebla.
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