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lunes, mayo 16, 2022
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Barbosa: El Yunque ganó la licitación de parquímetros

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Si ha habido un gobernador que desnudó a la ultraderecha en su propia condición de miseria política y humana ese es Miguel Barbosa Huerta. 

Cuando llegó a Puebla conoció de primera mano el juego de conveniencia con el que ese grupo confesional se desenvolvía con el poder en turno. 

Cómo olvidar aquella ocasión en que directivos de la UPAEP y los gerentes del Consejo Coordinador Empresarial quisieron tenderle una trampa para obligarlo a aceptar un segundo debate con el fallido candidato del PAN-PRD, Enrique Cárdenas Sánchez. 

Lo que la ultraderecha no sabía era que Miguel Barbosa venía de décadas de aprender, observar, dialogar, negociar y hasta confrontar a los poderes económicos del país.  

Lo mismo había tenido que medirse con el magnate Carlos Slim Helú que contra los poderosos integrantes del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, responsables de desbarrancar y propiciar el fraude de 2006 contra Andrés Manuel López Obrador. 

Al llegar a Puebla, el entonces candidato de Morena encontró a una derecha pacata, corrupta, convenienciera y contradictoria hasta en lo mínimo. 

Por eso cuando el gobernador hace una crítica hacia ese sector es necesario poner oídos atentos porque su mensaje lleva implícitos varios otros más. 

Ayer no fue la excepción.  

El gobierno del conservador Eduardo Rivera Pérez pasó por el tamiz de la óptica de quien ha visto los coletazos de los auténticos hombres del dinero en México.  

La razón: la entrega de la concesión del sistema de parquímetros a la empresa ParkiMóvil, en la que participan prominentes integrantes de la Organización Nacional del Yunque, sobre todo, Herberto Rodríguez Regordosa, hijo de los dos pilares de esa organización ultraconservadora: Herberto Rodríguez Concha y Nineta Regordosa Valencia. 

La licitación, afirmó Barbosa, la ganó el Yunque y “eso sí tiene un matiz político”. 

Y claro que lo tiene. 

La concesión confirmó la sujeción del gobierno municipal a la organización de ultraderecha que ha privilegiado los negocios a cambio de respaldo político. 

Eduardo Rivera es, para los Santos Varones del Yunque, un alfil más en su juego.  

Es su cara política. 

Es su pretexto y oportunidad de tener acceso a las arcas públicas. 

Por eso, el mandatario no dudó en agregar una puntualización: “Todos tenemos que entender que este ya no es momento de reeditar otras épocas”. 

Y, abundó: “Estas cosas que ocurrieron hace más de 10 años ya no pueden ocurrir, que tengan cuidado de no reeditar las épocas que tanto lastimaron a Puebla”. 

Hace más de una década, Rafael Moreno Valle Rosas comenzó con su estrategia para apoderarse del PAN y convertirse en el candidato a la gubernatura, todo con el apoyo de la otrora dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo Morales que, a su vez, convenció al expresidente Felipe Calderón Hinojosa de echar la carne al asador en Puebla.  

Conclusión: Moreno Valle se quedó con el partido e instauró un gobierno basado en un modelo de negocios.  

Rafael Moreno Valle, exgobernador de Puebla, en una de las fiestas en la Casa Puebla.

Todo era susceptible de concesionar por décadas.  

Todo valor que se desprendiera de la administración pública podía ser usado como gancho para el negocio y extenderlo a quienes querían ganar como aliados.   

Eran tiempos de la obsesión por ganar el favor del presidente Enrique Peña Nieto.  

Y lo consiguieron, pero a un costo muy alto que dejó una tesorería sangrante.  

Durante los tres primeros años, Eduardo Rivera observó desde el Palacio Municipal ese comportamiento. 

Más de 10 años después es de su interés replicarlo.  

En el caso de la ultraderecha la historia de esa “épocas” es todavía más lejana. 

El padre de Herberto fue, quizás, el mejor ejemplo de una vieja componenda entre la derecha avariciosa, pacata y mocha de Puebla con el más rancio priismo.  

Por años Rodríguez Concha fue la cabeza del Consejo Cívico, Moral y Material de Puebla, un organismo que operaba como un ente metaconstitucional, con una bolsa multimillonaria puesta al servicio de los Varones del Yunque, en ese tiempo encabezado por José Antonio Quintana Fernández. 

¿Qué hacia la Junta de Mejoras (como se le conocía)? Todo y nada.  

Fue el premio que recibió la derecha después de años de luchas universitarias entre FUAS y Carolinos, entre los mochos y los comunistas; entre la visión de una universidad Democrática Crítica y Popular versus una casa de estudios privada de corte confesional. 

Después de 1994, en que desapareció dicha junta, vinieron tiempos de pactos en lo oscurito con el gobernador en turno.  

Manuel Bartlett -que tanto los detestaba- les dio la operación de la Feria de Puebla y contrató a sus empresas para cubrir servicios propios de la administración. Ahí está el caso de un varón yunquista cuyo negocio de pinturas quedó muy mal parado porque no se pudo demostrar a dónde se aplicaron los miles de galones y cubetas adquiridos. 

En la gestión de Melquiades Morales se encontraron con un gobernador afable que les entregó un predio en Angelópolis que terminó siendo presa de una trama de fraudes y corrupción.  

Pero cuando realmente se quitaron el corsé y le dijeron al mundo que lo que eran fue con Mario Marín Torres. Caído en desgracia luego del caso de la periodista Lydia Cacho Ribeiro, el entonces mandatario estatal ahogaba su sufrimiento en maratónicas borracheras.  

Urgido de tener un reconocimiento que le permitiera transitar su sexenio, el oriundo de Nativitas encontró en la ultraderecha al aliado perfecto.  

El respaldo le costó a la entidad entregar a los Santos Varones del Yunque el manejo del multimillonario Impuesto sobre Nómina.  

¿A dónde fueron a parar los miles de millones de pesos manejados por los supuestos empresarios? A un documento archivado que dicen los montos y obras de su aplicación que nadie conoce.  

Por eso es que Miguel Barbosa llama a no “reeditar otras épocas”.  

Sabe lo que eso implica. 

Conoce el costo 

Y ha vivido las consecuencias de un modelo de gobierno de esa naturaleza.  

Y es por eso que también en su alocución se permite extender una recomendación para Lalo, Herberto y la ultraderecha:  

“Persignándose pueden cometerse hechos ilegales, persignándose. La recomendación es la absoluta legalidad, que todo lo que esté bien, parezca bien. Es como la mujer del César, así. No solo debe ser pura, debe parecerlo”.  

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