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lunes, febrero 6, 2023
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Diástole

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Poco después de recibir la noticia de que mi tío Sergio falleció, me enteré de la muerte del gobernador Luis Miguel Barbosa. Sentí, francamente, la noticia como un balde de agua fría, quizá combinando emociones y cercanías. Nunca fui cercano a él, pero le guardaba admiración y respeto. Creo que no hay mejor manera de homenajearlo que recordarle.

Lo conocí en la campaña de 2019, tuve el honor de ser integrante de la comisión de elección intrapartidaria que lo registró como candidato de Morena, organizamos con diversos compañeros de universidades públicas y privadas una red universitaria para respaldar su candidatura, asistí a diversos eventos alrededor del Estado, fui orador en algunos. La euforia lopezobradorista estaba en su auge. Morena en Puebla, sin embargo, en esa elección se fragmentó.

Yo me aleje por otras oportunidades laborales, pero seguía con puntualidad sus conferencias matutinas, las ricas y provocadoras conversaciones con Mario Alberto Mejía (MAM). Recuerdo, incluso, que en una tertulia (borrachera) en la Ciudad de México, donde ahora vivo, a los asistentes –poblanos– nos pareció una gran idea, escuchar y comentar las 4 horas de discusión sobre lo que MAM llama “la novela política poblana” con el gobernador. Una gran forma de alentar el pensamiento, la discusión y la polémica.

De las muchas veces que lo escuche, quizá una de las más conmovedoras, fue cuando en un evento para jóvenes, el entonces candidato a gobernador, quien tenía fama de hombre rudo, contrario a lo esperado, nos declamó un poema de Rubén Darío:

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro

y a veces lloro sin querer

El gobernador Miguel Barbosa muere en la apoteosis de su obra, como el hombre más importante del Estado, con un legado, que aún es pronto para vislumbrar, pero que es posible destacar en las profundas reformas constitucionales en nuestra entidad para fortalecer al municipio, a las finanzas públicas. Su obra, sin faramalla, sin duda está y estará en su labor legislativa.

 

Ángel Custodio

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2020, más de 150 mil personas fallecieron a causa de la diabetes, lo cual equivale a 14% del total de defunciones. Puebla es una de las entidades con más padecimientos por cada 10 mil habitantes. Esta enfermedad asesina nos ha arrebatado a demasiadas personas, es una de las enfermedades más nocivas y extendidas en nuestro país. Sobre esta enfermedad habría que exigir una política pública que atienda esta gravedad. Ánimo y resolución para quienes la padecen.

¡Hasta siempre a mi tío Sergio!

¡Hasta siempre gobernador!

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