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miércoles, enero 12, 2022
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Qué Asquerosidad es Esto (Diría el Clásico)

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Una burla más en la trama iniciada con la denuncia de la abogada Yasmín Flores en contra de Margarita Rodríguez Daruich, ligada sentimentalmente a René Sánchez Galindo, al decir de la propia querellante:

Con el apoyo de Claudia Rivera Vivanco y su mamá —doña Eloísa—, la presunta espía que cubrió de amenazas a la abogada inició campaña para ser presidenta de la junta auxiliar Ignacio Zaragoza.

Todo el aparato de la ex presidenta municipal y de Sánchez Galindo —esposo de Liz Vilchis: la tristemente célebre conductora de Quién es Quién en las Mentiras— ha sido puesto para lograr el triunfo de Rodríguez Daruich en el proceso que se realizará el próximo domingo 23 de enero.

Vea el hipócrita lector:

La señora se registró sin problema alguno para contender y cumplió con su proceso de inscripción ante la omisa Secretaría de Gobernación del gobierno municipal de Puebla.

Es decir:

Pese a estar implicada en una denuncia por amenazas ante la Unidad de Investigación Especializada en Violencia Familiar y Delitos de Género, Rodríguez Daruich se prepara ya para ser la presidenta auxiliar de la junta Ignacio Zaragoza.

En otras palabras: es indiciada y está por ser imputada.

Dos días después de que se realice el proceso electoral, la denunciante y ella se verán las caras en la audiencia pública y oral a realizarse en el Juzgado de Oralidad Penal y Ejecución.

En caso de que Rodríguez Daruich no acuda, “se ordenará su comprare, o en su caso, (su) aprehensión”.

Para que todo este coctel de irregularidades se haya dado fueron necesarias varias cosas: tortuguismo en la Unidad de Investigación Especializada en Violencia Familiar y Delitos de Género, y abulia y apatía de la Fiscalía General del Estado.

Y más: complicidad del Instituto Electoral del Estado de Puebla y del Tribunal Electoral.

Por eso es que hoy estamos ante una aberración brutal con la candidatura de Rodríguez Daruich avalada por el Ayuntamiento encabezado por el Empleado del Año del Yunque (Lalo Rivera) y por las autoridades señaladas.

La historia es de terror:

La próxima presidenta auxiliar siguió día y noche, durante dos meses, a Yasmín Flores —a la sazón: consejera jurídica del ayuntamiento de Claudia Rivera— por instrucciones de su jefe y pareja sentimental (según la denunciante).

La siguió (la hostigó, la acosó) a todos lados y a bordo de un vehículo oficial adscrito a la Secretaría de Gobernación, donde despachaba —despatarrado siempre— René Sánchez Galindo.

¿Qué hizo con las notas, videos y fotografías que obtuvo de su labor de policía china la señora Rodríguez Daruich?

Se las envió a su jefe y amigo (y arcano y maestro), quien, despatarrado, se las mandó a su vez a su jefa y amiga: la presidenta municipal.

¿Qué buscaban en esa trama de espionaje?

Descubrir las posibles alianzas de la entonces consejera jurídica con algún ente del gobierno del estado.

Y es que, en pocas palabras, les estorbaba en sus planes de Pinky y Cerebro, y en la guerra iniciada en contra del gobernador Miguel Barbosa Huerta.

Hay que decir que la estrategia de seguimiento incluyó también a los tres hijos de Yasmín Flores: dos de ellos, ufff, menores de edad.

Con todas las pruebas brutales sobre la mesa de la Unidad Especializada, de la Fiscalía, del IEE y del Tribunal Electoral (léase: los alcahuetes), la señora Rodríguez Daruich y sus mentores ya andan en campaña y se encaminan para guarecerse en la presidencia auxiliar de Ignacio Zaragoza.

¿Tuvo asco el lector al leer esta trama?

Seguramente sí.

Asco y vómito, por decir lo menos.

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