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domingo, abril 21, 2024

El conflicto extraterrestre de Morena en Puebla (¡Que Jaime Maussan los redima)

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Claudia Rivera Vivanco puso en la mesa de negociación de Morena candidaturas a diputaciones locales para sus hermanos Mayte y David, y para Roberto Zatarain, su pareja.

Claudia, como es público, irá por el distrito federal 7, con cabecera en Tepeaca.

En esta lógica, Zatarain iría por el distrito 9 local.

En su cuenta de Twitter promueve la salud mental para todos, y ése es el tema de los cursos que suele dar.

Quienes han acudido a dichos cursos aseguran que nuestro personaje los ha instruido, entre otras cosas, en el arte de hablar con extraterrestres.

Ya en una columna anterior hablé de los extraños seres de una secta delirante con quienes el gurú Zatarain mantiene comunicación permanente: los Annunaki.

Esta trama inició hace 3 mil 900 millones de años, cuando el sol —nuestro mismísimo astro rey— atrajo a un planeta intruso a nuestro sistema planetario.

(Todo esto gracias a su fuerza gravitacional).

 Con el tiempo, los sumerios llamaron a ese planeta Nibiru.

Sus habitantes, los anunnaki, “vinieron a la tierra hace miles de años en busca de oro y minerales. Distintas escrituras narran que, gracias a su avanzada ingeniería genética, fueron estos quienes dieron origen a la raza humana”.

Enterado de esta trama, gracias a sus estudios gnósticos, Roberto Zatarain se convirtió en un estudioso de tiempo completo de los anunnaki, y, cosas del misterio, se convirtió él mismo en uno de ellos.

Fue entonces cuando tiró a la basura los libros de los Jodorowsky —Adán y Alejandro— y entró de lleno en la ruta del misticismo disruptor y del hackeo mental.

En efecto: el próximo diputado local de Morena no sólo habla con extraterrestres, también hackea la mente.

Conozco a una persona a la que, tras hackearle la mente, le robó información básica y central de los más diversos temas.

La posición del gurú es clave para Claudia, pero también para los anunaki, quienes buscan establecer un puerto espacial en el Golfo Pérsico, para, de esta manera, construir una gran refinería —ajena a la de Dos Bocas— en aras de extraer oro y minerales.

En toda esta trama es esencial tener el control del distrito 9 local y, posteriormente, el Congreso del Estado, desde donde se planea, por fin, la conquista del planeta tierra.

Ahora entenderá el hipócrita lector la importancia estratégica de tener ese doble control.

De ahí que la mesa de negociaciones de Morena se encuentre detenida (en stand-by, dice el gurú).

Ninki y Enki —motores de los annunaki— tienen la última palabra, aunque también la dirigencia nacional de Morena y los personajes políticos locales más influyentes.

Siempre lo he dicho: la marihuana no mata, sólo apendeja.

Es cuanto.

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