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jueves, febrero 22, 2024

El fenómeno guadalupano estudiado desde Víctor Turner

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La imagen de la Virgen de Guadalupe es controversial, sobre todo en América. 

Pero a nivel mundial es la máxima representante de la fe mexicana.  

No es casualidad esta distinción, porque cada vez se debaten más las teorías sobre la leyenda, el mito o la anécdota que describe su aparición milagrosa en el cerro del Tepeyac.  

Esta tradición mariana de origen católico ha sido altamente aprovechable e identificativa para los mexicanos y para fervorosos creyentes de América Latina. A pesar de que el nombre Guadalupe y la figura con detalles realistas sean de origen español, se ha asociado su imagen con la representación de una de las deidades características de los pueblos prehispánicos.  

El día 12 de diciembre llegan miles de peregrinos a la Basílica del Tepeyac.  

Lo que comenzó con una anécdota, se convirtió en leyenda y posteriormente en todo un ritual.  

Miles de creyentes caminan meses o semanas antes del día 12 desde sus comunidades y lugares de origen con el objetivo de ofrendar a modo de sacrificio el cansancio y el tiempo que involucra caminar día y noche hasta llegar al templo.  

Ese día, la ciudad se paraliza, las carreteras se bloquean debido a los contingentes y la fe pulula por las calles.  

Según Víctor W. Turner, el ritual es “una conducta prescrita en ocasiones no dominadas por la rutina tecnológica y relacionada con la creencia en seres o fuerzas místicas”. 

Turner describe el “símbolo” como unidad mínima de análisis del ritual. El símbolo se presenta como la unidad última de una estructura específica en un contexto ritual. 

La mexicanidad supeditada al guadalupanismo. 

Si intentamos entender el símbolo de la Virgen de Guadalupe como una imagen representativa de la cultura mexicana, hallaremos relaciones que se asocian con la imagen de Coatlicue, también llamada Chalchiuhtlicue.  

Deidad dualista que representa la fertilidad entre otras nociones más complejas como los ciclos agrícolas, la muerte y la vida.  

La imagen de Coatlicue ha sido altamente relacionada con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Pero más allá de encontrar similitudes forzadas.  

Lo interesante de estos fenómenos religiosos es resaltar la capacidad simbólica de los elementos que diferenciaron al cristianismo de las otras religiones Abrahámicas como el judaísmo y la religión musulmana. 

La iconoclastia que pudo haberse menguado entre las relaciones simbólicas de Europa y América durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Son un tema que merece ser profundizado para tener más explicaciones acerca del sincretismo que caracteriza países como México.  

Un símbolo es “una cosa de la que, por consenso se piensa que tipifica naturalmente, o representa, o recuerda algo, ya sea por la posesión de cualidades análogas, ya por asociación de hecho o de pensamiento”. Es decir: refiere a partir de características específicas predispuestas por una cultura o sociedad.  

Un proceso ritual visto como una fase específica desde la comunidad se logra ajustar a cambios internos y logra adaptarse al medio ambiente.  

En esta medida, el símbolo ritual se vuelve un factor de la acción social, según Turner, una carga positiva dentro del mismo campo de acción. 

Con todo esto pretendo explicar asociaciones que han sido olvidadas por los estudios de los fenómenos religiosos en América, o por las nuevas interpretaciones simbólicas que determinan juicios socio-culturales estructurados para describir las religiones y sus símbolos.  

La imagen de la Virgen de Guadalupe es considerada la representación religiosa más importante de México y con más devotos en todo el Continente 

El 12 de diciembre, además de ser el día destinado a la celebración de la Virgen y además de marcar un ciclo agrícola. También remite, según los códices antiguos, al día 9-viento. Día del nacimiento de “Quetzalcóatl”. Mejor dicho, de la Era de Quetzalcóatl. 

Quetzalcóatl se le llama a uno de los ciclos solares que los pueblos indígenas guardan en la tradición oral mesoamericana.  

Este ciclo fue esperado en 1519 y se alterna 500 años después con la Era de Tezcatlipoca, que vino en 2019 (aproximadamente). Justamente la fecha en que empieza a ser más evidente la nueva Era digital y la gran pandemia que cambió las dinámicas sociales a nivel global.  

Era de Quetzalcóatl y Era de Tezcatlipoca. Ciclos solares que se van alternando de acuerdo a las cosmovisiones indígenas, pero además son ciclos comprobados con estudios de inteligencia artificial asociado con las radiaciones solares.  

¿Qué más esconde la inconsciencia colectiva? ¿Qué hay detrás del imaginario de los feligreses guadalupanos?  

Algunos conocimientos indígenas y sus propias prácticas deben ser mejor descodificados para entender por qué existen palabras que tienen la capacidad de durar cientos y miles de años. 

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