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lunes, noviembre 28, 2022
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De globalizaciones y dobles conciencias

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Brevísima reflexión sobre Colonialidad

(Primera Parte)

 

Según Edouard Glissant, el concepto “imaginario” refiere a una construcción simbólica, que está mejor concebida como una autoreafirmación o autoconstrucción simbólica mediante cualquier grupo cultural, En pocas palabras cómo una comunidad se define a “sí misma”.

El “Imaginario” se diferencia de la acepción común que parte de una imagen mental o de la forma estructurada que diferencia lo simbólico de lo real. En pocas palabras lo que entiendo de esta definición tiene que ver con un proceso de autoadscripción o autoconstrucción que tiene sobre sí misma una comunidad. Glissant del texto le atribuye al término; un sentido Geopolítico y lo utiliza para describir la formación del Imaginario del “sistema-mundo moderno/colonial” que plantea Mignolo.

Dentro de la comprensión de cómo una comunidad americana se autodefine a sí misma; es importante señalar o comprender el concepto de -exterioridad- visto desde Occidente, es indispensable conocer cómo se construye la imagen -interior.

Esta imagen fue conformada por intelectuales y pensadores, viajeros y funcionarios eclesiásticos que definía un -exterior-interno-, o como menciona Mignolo: “una -exterioridad- pero no de un afuera”. Precisamente partiendo desde la realidad de la autoconstrucción de la cristiandad y su expansión territorial, quienes se configuraron en el imaginario occidental cristiano como una diferencia exterior en el propio interior del imaginario.

Así mismo, los jesuitas contribuyeron en la expansión de Asia y América para la construcción del imaginario que corresponde al circuito comercial del Atlántico. Básicamente estaríamos hablando de los procesos iniciales de la Globalización.

En España y Portugal se generó un imaginario fuera del discurso colonial, pero sí a partir de un plano en el discurso del Imaginario imperial de la delimitación fronteriza sur-norte en Europa, donde el Imaginario adquirió una autoadscripción propia.

Considero que lo más importante es que este evento ayudó a conformar la imagen de civilización occidental de hoy, y por supuesto, el autor considera “la emergencia del circuito comercial del Atlántico como fundamental en la historia del capitalismo y de la Modernidad/Colonialidad”. Por tal motivo Mignolo considera que no es posible “concebir la modernidad sin la colonialidad”.

Realmente si esta idea la observamos desde a identidad de los pueblos o dentro de esa interiorización o autoadscripción. La tradición oral en América es muy clara; en los Andes le llaman Pachakuty y en los pueblos Mesoamericanos esta nueva Era se llama la Era de Quetzalcóatl.

El autor introduce el concepto de la -Decolonialidad del poder- a partir del soslayo que evoca la metáfora del sistema-mundo moderno y la diferencia colonial.

En medida de que el sistema-mundo moderno no surge desde el imaginario conflictivo de la diferencia colonial de las rebeliones indoamericanas, la producción intelectual amerindia y la Revolución Haitiana a comienzos del siglo XIX, el autor considera pertinente el surgimiento del sistema- mundo moderno a partir de la geo-cultura que cita de Wallerstein y Quijano, lo cual, esboza condiciones para dimensionar que la colonialidad del poder es y fue una estrategia de la modernidad, lo cual sí contribuyó a la autodefinición de Europa y fue un momento arbitrario del capitalismo del siglo XVI. Por tanto, la colonialidad del poder podría representarse como un eje que organiza de alguna manera la diferencia colonial. Haciendo surgir las tan citadas periferias.

La americanidad o las llamadas Américas surgen como una construcción determinantemente geosocial a lo largo del siglo XVI, junto con su propia concepción del sistema-mundo moderno. Además, nace intrínsecamente relacionado y constitucionalmente forjado a partir de la asimilación del sistema-mundo moderno. La economía mundial dependió de la formación del concepto de americanidad, según Quijano y Wallestein en 1992. Estas condiciones históricas establecieron un lazo entre la noción de racialidad-trabajo que es fundamental para comprender el concepto de americanidad en un ejemplo sutil planteado desde la economía mundial.

Según Mignolo; los movimientos de descolonización comenzaron a visibilizar la diferencia colonial en el mundo moderno y a partir de los circuitos comerciales del Atlántico.

El autor hace hincapié en el juicio de que el Imaginario de mundo moderno-colonial no es el mismo cuando se mira desde Europa que cuando se mira desde la diferencia colonial. La conformación de la modernidad en Europa y la colonialidad en el resto del mundo ejerció una fuerza económica que articula el binomio modernidad-colonialidad. No se puede ver de manera lineal ni derivativa.

La diferencia colonial puede definirse como: Las historias forjadas por la colonialidad del poder en las Américas, Asia y África; surge como mecanismo de la etno-racialidad, después de la expulsión de moros y judíos, la explotación de los africanos y la configuración del papel de los amerindios en la economía de la cristiandad.

La diferencia colonial genera una doble conciencia. Los textos y asimilaciones de Sepúlveda y De Las Casas contribuyeron a construir los cimientos de la diferencia colonial. Desde la diferencia colonial escribieron Guaman Poma e Ixtlixóchitl.

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