🐷 ¿EN QUÉ MOMENTO todo en el Senado se fue al carajo? Es un enigma. O no. Todo empezó cuando Gerardo Fernández Noroña —ese Pepe el Toro mutado en machito de barrio— llegó a la Presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara Alta gracias al chantaje que le hizo a la presidenta Sheinbaum. Una vez que fue designado, las cosas entraron a la zona de lo abyecto y lo ridículo.
🦥 NOROÑA EMPEZÓ A INJURIAR a todo mundo. Y todo mundo empezó a injuriar a Noroña. Lily Téllez, que de mala lectora de noticias pasó a ser la conciencia de una oposición hambreada, se volvió la reina del burlesque. ¿Quién la hizo crecer? El mismísimo Noroña. Alito Moreno, ese gran porro, subía y bajaba de la zona de la Mesa Directiva cuando quería. Y le manoteaba al presidente, quien, dueño del barrio legislativo, le gritaba como si estuviera en el Mercado de Jamaica. (¡El Torito es inocente!).
🤡🤡🤡 ESTOS TRES PERSONAJES se volvieron los payasos de un circo vulgar. Circo sin equilibristas —en el mejor estilo Muñoz Ledo o Pablo Gómez—. Circo con enanitos toreros y la Mujer Barbuda. O la mujer que se volvió araña por desobedecer a sus papás. Circo con Sala de los Espejos, donde hasta el infinito se repiten las imágenes de Noroña, Téllez y Alito. Circo del hombre que tragaba espadas y defecaba puñales. Circo de pueblo triste y alburero.
🐔🐤 LA POLÍTICA MEXICANA entró a la zona de lo ridículo, pues, y el nivel de debate se vino abajo. Las mentadas florecieron como Noroñas en Tepoztlán. Las tepocatas regresaron del Más Allá para reinar en el Más Acá. Lily Téllez y Noroña se convirtieron en los reyes de un carnaval penoso y deprimente.
👠 CUANDO EL HOY GOBERNADOR Armenta fue presidente de la Mesa Directiva también tuvo a su Lily Téllez en la figura de Nancy de la Sierra, quien cada vez que podía lo agredía con simplezas, vulgaridades y lugares comunes. ¿Qué respondía el senador Armenta? La ignoraba, y hacía que continuara la sesión. Para pelear, lo dice el clásico, hacen falta dos. O tres. Como es el caso que nos ocupa.
🐶 LOS GOLPES DE ALITO y sus pandilleros los provocaron Noroña y sus ñeros. La testosterona de ambos —muy a la baja— se inflamó gracias al viagra legislativo. El zafarrancho de este miércoles es vergonzoso, sí, pero es la metáfora de un país que tiene carteristas en los escaños y en las curules. No todos, por fortuna, pero hoy por hoy son las excepciones las que se apoderaron del circo de pueblo pobre. (¡Voy, voy! ¡Muy Firulais el perro!).