El primer ministro británico Keir Starmer se vio obligado a criticar públicamente a su exembajador en Washington, Peter Mandelson, tras la publicación de documentos que revelan sus conexiones con Jeffrey Epstein. Starmer admitió que lamenta haber confiado en Mandelson al nombrarlo en diciembre de 2024.
La controversia ha generado fuertes críticas incluso dentro del Partido Laborista, cuestionando el juicio de Starmer y poniendo en riesgo su liderazgo. Los correos electrónicos filtrados por el Departamento de Justicia de EE.UU.indican que Mandelson compartió información gubernamental sobre cambios fiscales y ventas de activos en el Reino Unido, así como sobre un paquete de rescate europeo de 500.000 millones de euros durante la crisis de deuda.
Mandelson, exministro laborista y miembro de la Cámara de los Lores, renunció la semana pasada y está bajo investigación policial por presunta mala conducta. Aunque ha negado haber recibido pagos o filtrado documentos, la presión política y mediática se intensifica.
La situación también ha afectado la economía: los costes de endeudamiento del Reino Unido aumentaron, mientras crecen las dudas sobre la capacidad de Starmer para mantenerse al frente del gobierno. En un discurso en el sur de Inglaterra, Starmer calificó la conducta de Mandelson de engañosa y expresó su solidaridad con las víctimas de Epstein, afirmando: “Me mintieron, me mintieron; engaño… Siento lo que te hicieron, siento que tanta gente con poder te fallara”.
El primer ministro aseguró que, pese a la presión política, no tomará decisiones que puedan comprometer la investigación judicial, y prometió mantener la transparencia dentro de los límites de la ley.

