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sábado, mayo 18, 2024

Puebla, en las rutas de trata; las principales víctimas son mujeres

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Es un problema mayúsculo que enfrenta la mayor parte del país y del mundo. Es el delito de trata de personas, del cual la entidad poblana no está exenta e inclusive forma parte de uno de los cuatro corredores identificados por asociaciones civiles en los que se desarrolla esta actividad.

El estudio Geografía de la trata de personas en la frontera Estados Unidos-México, elaborado por la Fundación InSight Crime —dedicada al estudio e investigación de amenazas para la seguridad nacional—, develó la existencia de cuatro rutas en las que esta economía criminal surte efecto y Puebla está incluida. 

Se trata del corredor del desierto de Sonora, el de Ciudad Juárez, uno más en Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, así como el de Tijuana-Mexicali, los cuales son utilizados por criminales dedicados a la trata de personas para hacer efectivo el trasiego de personas con destino a los Estados Unidos. 

El reporte indica que en lo que respecta al corredor Tijuana-Mexicali, es uno de los principales accesos en los que víctimas son trasladadas al país fronterizo para fines de explotación sexual, laboral o mendicidad forzada. 

Es en esta ruta, las principales víctimas son mujeres migrantes de la zona Centro y Suramérica del continente, así como de la zona sur y centro de México, principalmente de los estados de Puebla, Chiapas y Oaxaca, quienes caen en diversas tácticas fraudulentas como ofertas de trabajo y falsas promesas de relaciones, cuya única finalidad es ser tratadas en su mayoría por proxenetas locales y clanes familiares. 

De acuerdo con la información, estos tratantes operan negocios como clubes de striptease, bares y moteles informales, pero las personas que son obligadas a ejercer actividades ilícitas no cuentan con opciones para poder denunciar fuera de su país. 

“Algunos expertos estiman que puede haber cientos de células dedicadas a la trata, conformadas por cuatro a 20 personas, que ejercen la explotación sexual de mujeres y niñas entre la ciudad fronteriza de Tijuana y Mexicali. Sin embargo, es difícil determinar el verdadero número de redes dedicadas a esta economía criminal clandestina”, sostiene el documento. 

En dicho corredor, el común denominador es que las víctimas son utilizadas por “operaciones familiares” y redes de proxenetas, quienes en el “barrio rojo” de Tijuana, colocan a mujeres jóvenes y niñas frente a moteles improvisados en una zona donde también se localizan cerca varios bares y burdeles, donde se vende alcohol de forma ilegal e indiscriminada.  

Las entrevistas concedidas a InSight Crime también explican que estos clanes familiares dedicados a la trata, buscan principalmente a mujeres migrantes mexicanas que llegan a Baja California para buscar oportunidades laborales, pero que solo encuentran explotación: “según cuentan las trabajadoras sexuales, uno de los hijos de dicha mujer obliga a las víctimas a trabajar para su red, y los proxenetas, supervisan la prostitución callejera; otro hermano vigila a las víctimas por turnos y la madre maneja las finanzas”, narra. 

Por otro lado, algunas de las ciudades de Estados Unidos donde las víctimas migrantes son obligadas a ejercer la prostitución, según casos investigados, fueron Nueva York, California, Georgia, New Jersey, Texas, entre otros, aunque de acuerdo con los expedientes, las personas tratantes en la mayor parte de los casos no tendrían relación con cárteles dedicados al narcotráfico y al trasiego de armas. 

EN LA RUTA LOCAL

Así como la Fundación InSight ofrece un diagnóstico sobre la ruta que utilizan los tratantes de personas para llevar a sus víctimas a los Estados Unidos, también existen otros estudios referentes al tema que señalan los corredores de distribución a nivel local. 

Uno de ellos es el documento Una mirada desde las organizaciones de la sociedad civil a la trata de personas, elaborado por la red transnacional Hispanics in Philanthropy (HIP), en el que se explica que hay un flujo constante de víctimas que parten o llegan de Puebla hacia sitios como Baja California, San Luis Potosí, Ciudad de México, Veracruz, Tlaxcala, Oaxaca o Chiapas, principalmente. 

El estudio refiere que las zonas de “enganche”, son principalmente en la Sierra Norte, Tehuacán, San Martín Texmelucan, Puebla, Atlixco, Tepeaca, Huauchinango, Cholula y Zacatlán, donde a mujeres, en su mayoría, se les atrae mediante enganches, engaños, fraudes, falsas promesas de trabajo y captación para el crimen organizado. 

El estudio señala que las víctimas son jóvenes de 16 a 22 años, aunque también se habla de niñas de 10 años; mujeres y hombres indígenas; niñas, niños y adolescentes; migrantes hombres y mujeres; adolescentes embarazadas o con hijos; jóvenes entre 16 y 19 años para extracción de órganos; profesionistas en edad laboral entre 20-35 años; población LGTBTTTI, personas que no hablan español y madres que viajan con hijos pequeños. 

En datos duros, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE), en los primeros siete meses de 2023, suman 40 denuncias por trata de personas en el estado de Puebla, así como diariamente se registraron cinco casos de desaparición de personas, para un total de mil 041 casos de enero a julio. 

En lo que respecta al 2022, la cifra de casos de trata de personas fue de 38, mientras que se registraron mil 525 denuncias por desaparición de personas, aunque en este caso el 73.6 por ciento fueron localizadas. 

Punto importante es que, desde 2021, se registró un incremento en los casos de trata de personas en el estado de Puebla, toda vez que en años anteriores la cifra de denuncias oscilaba entre las 11 y las 17, mientras que en los últimos tres años se han captado no menos de 38 carpetas de investigación. 

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