Luca Guadagnino, reconocido por su exploración de los vínculos entre el deseo y el poder, da un giro significativo a su carrera con “Caza de brujas”, su más reciente película presentada en el Festival de Venecia. Esta vez, el director italiano se adentra en el complejo terreno del abuso sexual, no desde la denuncia explícita, sino desde la ambigüedad moral de los personajes que rodean al agresor.
La película es protagonizada por Julia Roberts, en el papel de Alma Imhoff, una profesora de filosofía en Yale, admirada por su compromiso feminista. Su mundo se tambalea cuando su alumna más cercana, Maggie (interpretada por Ayo Edebiri), le confiesa haber sido abusada por Hank, el mejor amigo de Alma, encarnado por un intenso Andrew Garfield. La protagonista entra entonces en una profunda crisis de conciencia, atrapada entre sus vínculos personales y los principios que defiende públicamente.
Guadagnino explicó que aceptó dirigir el guion de Nora Garrett, una autora hasta ahora desconocida, porque “establecía una conversación que yo ya había empezado conmigo mismo sobre la idea del poder”. El director asegura que este filme busca sacudir convicciones y provocar diálogo más que entregar certezas: “¿Qué queremos cuando buscamos poder? ¿Por qué lo luchamos? ¿Y a qué estamos dispuestos a renunciar para conservarlo?”
Durante la presentación, Julia Roberts respondió a quienes señalan que el filme podría leerse como un alegato antifeminista: “Nuestra intención era actualizar los debates para que sigamos hablando. No se trata de hacer una declaración, sino de compartir estas vidas durante este momento”.
Por su parte, Andrew Garfield señaló que interpretó a un personaje que “condenaría en la vida real” como parte de un ejercicio humanista: “Los hombres en estas situaciones suelen sentirse víctimas de la historia. Pero eso también es humano, y hay que entenderlo para cuestionarlo”.
Ayo Edebiri, quien da vida a la compleja Maggie, reflexiona: “Muchas mujeres esperan encontrar referentes en la academia y se decepcionan profundamente. Ese es el dilema de Maggie: ¿sacrificar a la profesora que siempre la defendió en nombre de la justicia?”
“Caza de brujas” no da respuestas fáciles, y ese parece ser precisamente el objetivo. En un contexto en el que las narrativas polarizadas dominan el debate, Guadagnino apuesta por el matiz, la incomodidad y la conversación. Como dijo Roberts al cierre de la rueda de prensa:
“Es en lo problemático donde está el sabor”.