El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha implementado una nueva fórmula para calcular aranceles “recíprocos” que ha generado controversia entre economistas y expertos en comercio. La metodología establece un arancel base del 10% para todas las importaciones, con incrementos para países con los que EE.UU. tiene déficits comerciales significativos.
Bajo este esquema, China enfrentará aranceles totales del 54%, mientras que la Unión Europea se verá afectada por tarifas del 20% o más. Sin embargo, analistas han criticado la fórmula por su falta de fundamentos económicos sólidos, argumentando que ignora factores clave como las tasas de ahorro, inversión y políticas fiscales que influyen en los déficits comerciales.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación, advirtiendo que estas medidas podrían desatar una guerra comercial y afectar la cooperación económica global. Líderes de la Unión Europea han manifestado su descontento, mientras que sectores industriales y consumidores estadounidenses temen un aumento en los precios internos.
La implementación de estos aranceles está prevista para el 6 de abril de 2025. A medida que se acerca la fecha, el debate sobre su impacto en la economía global y las relaciones comerciales sigue intensificándose.
Trump impone aranceles a islas habitadas solo por pingüinos y focas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha impuesto aranceles del 10% a las Islas Heard y McDonald, un remoto archipiélago australiano en el océano Índico, deshabitado por humanos y sin actividad económica. Estas islas, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad, son hogar de focas y pingüinos, y se utilizan principalmente para investigación científica.
Además de estas islas, otros territorios pequeños como Tokelau (dependencia de Nueva Zelanda) y las Islas Cocos (también australianas) han sido incluidos en la lista de aranceles, a pesar de su insignificante comercio con Estados Unidos. Esta política ha suscitado preocupación por su impacto en las relaciones comerciales internacionales y ha sido objeto de críticas por su aparente falta de fundamento económico.
La inclusión de territorios sin actividad económica, como las Islas Heard y McDonald, ha generado críticas y burlas. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, calificó la decisión de “impredecible”.