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domingo, julio 3, 2022
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Barbosa: Ni soy Marín ni Rueda es “Lydio Cacho”

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¿Alguien señalado de ser beneficiario del poder para no ser encarcelado puede criticar el abuso del poder? Ya se vio que no y Miguel Barbosa Huerta lo aclaró ayer de una forma magistral.  

El receptor fue el director de Diario Cambio, Arturo Rueda Sánchez de la Vega, quien previamente había hecho una alocución al tema que fue interpretado como una amenaza en contra del actual de gobernador de Puebla. 

¿Qué dijo el denunciado por el delito de extorsión? 

— “Los poderosos que hoy son poderosos… ya lo hemos visto… dejan de serlo… y los poderosos… hemos visto… especialmente en Puebla… luego tienen eeeh… finales complejos, cuando el poder necesita mesura. Mario Marín se confabuló contra una periodista y quince años después acabó en la cárcel…” 

—Sigue ahí, ¿verdad? — preguntó Rueda a sus interlocutores. 

—Sí, sigue ahí guardado — responde uno de sus colaboradores. 

Continuó: “15 años después… sigue ahí. Eeeeeh… Rafael Moreno Valle no fue mesurado en el uso de su poder; sufrió una tragedia que todavía es inexplicable. Simplemente digo eso, hay que ser mesurados siempre y siempre hay que entender que estos procesos a veces son cíclicos y a veces no lo son”. 

Miguel Barbosa tomó nota y el mazazo de un hombre de poder se vio en una frase: “Ni yo soy Marín ni él (Rueda) Lydio Cacho”. 

 

II 

 

El Diccionario del Español de México define abuso de poder como aquel “acto que realiza intencionalmente un funcionario público, más allá de los límites de su competencia, en perjuicio de algo o de alguien”. 

Miguel Barbosa es un hombre que conoce a detalle el poder de las élites del país.  

Es obvio que también ha observado cómo se construyen las tramas más graves de violaciones.  

El fraude electoral de 2006 lo observó en primera fila.  

Caminó, luchó, protestó por la imposición de Felipe Calderón Hinojosa en la presidencia de la República. 

Años después vivió en carne propia la versión poblana del abuso del poder in extremis. 

Ni sus amigos en las presidencias o direcciones de los medios de comunicación más importantes resistieron los cañonazos del morenovallismo. 

Una elección de Estado que derivó en un fraude le quitó la oportunidad de llegar a Casa Aguayo desde 2018.  

Barbosa sufrió de todo: ataques, denigraciones, guerras sucias, excesos.  

Pero la vida tiene más sorpresas de la que uno se imagina. 

En 2019, Puebla vivió un nuevo proceso electoral y Barbosa fue el ganador de la contienda.  

Su plan de gobierno como candidato y gobernador fue siempre uno: Desmontar el modelo de negocios en que se convirtió el gobierno del estado con Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali. 

Sugerir que Barbosa es un hombre de excesos es simplemente estúpido. 

Pero fue el propio mandatario el encargado de dar puntual respuesta a las palabras de Arturo Rueda, quien atraviesa por días tormentosos tras conocerse que la Unidad de Inteligencia Financiera lo tiene en la mira, junto con su socio Ignacio Mier Velazco, por el manejo sospechoso de 427 millones de pesos. 

“Yo no me siento poderoso, si se refieren a mí, yo no me siento poderoso, tengo un cargo público, y mi cargo público me obliga solamente a algo, a cumplir la ley, a cumplir la ley y hacerla cumplir, así tomé protesta”.  

Así inició su alocución el inquilino de Casa Aguayo y después vendría la descripción de la esencia juarista que lo atraviesa de cabo a rabo. 

Evidentemente, agregó, “hay gente que piensa que el poder debe de utilizarse para acomodar cosas, no, eso se llama privilegios, usar el poder para privilegios, y el primer privilegio es la aplicación de la ley, para unos sí y para otros no, ¿verdad que sí?, no es la aplicación de la ley, simple y sencilla de la ley”. 

Y, entonces, llegó el turno para el columnista.  

“Si el caso como dice (Jorge) Estefan de que debió haber sido ejercitada acción penal en contra del señor Rueda y no se hizo por relaciones con el poder del señor Rueda, yo no lo sé, ese es un asunto del poder en favor del señor Rueda, sería mejor dicho, un asunto de abuso de poder en favor del señor Rueda, pues clarito”. 

Luego, el golpe demoledor: “Comparar el asunto de Mario Marín y lo que pasó con la periodista Lydia Cacho, pues yo no sé que Arturo Rueda haya sido torturado y que le hayan violado sus derechos humanos, no lo sé, él recibiría la protección de la ley ante hechos de esta naturaleza.  

“Es sentirse el Lydio Cacho, y a ver, pues, Mario Marín cometió ese exceso por el cual está detenido, que no me compare con eso, que no me comparen con eso, es un exceso de los que acostumbra el señor Rueda, en defensa propia comete ese tipo de excesos, no. Ni yo soy Marín ni él es Lydio Cacho”. 

En la respuesta que recibió, Rueda lleva la penitencia.  

 

III 

 

En la esencia juarista, la tranquilidad de saber que no se ha hecho nada malo era el elemento clave para denunciar la injusticia, el abuso de poder y entronizarse en la superioridad moral que daba el estoicismos frente a la persecución.  

No es el caso de Rueda. 

Su caso es más inmediato. 

Pero en el caso de Miguel Barbosa, nos guste o no el estilo de gobernar, un punto diametral es la diferencia que tiene con el morenovallismo. 

El mismo se encargó de resumirlo. 

“¿Qué hacían los gobernadores antes frente a su sucesor? Hacían componendas, que son abusos de poder de quienes no aplicaban la ley, así es que no se preocupen los que tienen una averiguación, que no piensen en crear un ambiente en el cual a mí me presionen si no es mi responsabilidad el ejercicio de la acción penal o la judicialización para el proceso penal acusatorio y oral de esta época”. 

La respuesta del poder es totalmente entendible ante la ingenua osadía.  

“A mí no me presionan, estoy muy corridito y asumo la responsabilidad de lo que hago. Nunca he abusado del poder, ejerzo el poder con discreción, con austeridad, con cuidado, sin alardes, sin prepotencia. Esa parte sí la tengo que dejar bien clara porque no es posible que sigamos diciendo que abuso del poder. ¿Los delincuentes que afectaron al estado, el daño patrimonial que cometieron, están en la cárcel? No, hay muchos más que tendrían que estar, muchos, nos falta tiempo, muchos más, así de simple”.  

 

IV 

 

“Ni soy Marín, ni soy Moreno Valle, ni soy Gali, ni soy los anteriores gobernadores, nadie, ni nadie de los que están en pugna son ‘Lydios Cachos’”, el remate del gobernador se quedó en el aire. 

Al escucharlo fue imposible no hacerse la pregunta obligada:  

¿Rueda era consciente de sus palabras cuando osó lanzarse contra el mandatario estatal? 

No se sabe, pero Miguel Barbosa también se encargó de dar respuesta: “Sí lo dijo una persona inteligente, ¿verdad?”. 

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