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viernes, enero 14, 2022
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Poema

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En el siguiente poema (Ictus, Mario Alberto Mejía, Destrazas Ediciones, 2019), la escena transcurre en Oaxaca.y tiene como protagonistas al mezcal y al whisky.

 

Pequeñas disolvencias en Oaxaca

 

Los sueños de los borrachos son azules. O blancos.

O rojos.

Nunca sueñan cosas negras.

si beben whisky, sueñan con enredaderas

que crecen debajo de sus camas.

Si beben mezcal, sus sueños están

llenos de cactus y de calles empedradas,

y de muchachas rubias que entran en una cantina de Oaxaca.

Muchachas hermosas que viven metidas en sus shorts y en sus espléndidas piernas.

 

*

 

Los borrachos que beben whisky nunca hacen escándalos.

Beben whisky solo o en las rocas

o con agua mineral.

Por eso el escándalo nunca los visita.

Son borrachos tranquilos

maduros

llenos de sobriedad.

Nunca se emborrachan cuando beben whisky.

Lo más que les pasa

es que sueñan con enredaderas que crecen debajo de sus camas. Enredaderas enormes

que a veces los ahorcan

y los matan.

 

*

 

Los borrachos que beben mezcal casi no hablan. El silencio es una forma de sabiduría.

Casi no hablan.

Musitan.

Tiemblan.

Hablan con señales.

Las muchachas rubias que los ven a lo lejos

entienden su silencio.

Por eso los acompañan a las camas oaxaqueñas

y duermen con ellos.

y gimen en inglés.

Buscan a través del sexo los espíritus del mezcal.

Algunas llevan años tratando de encontrarlos.

Cambiaron sus oficinas en Dallas, Texas,

por las calles de Oaxaca.

Y por ahí andan siempre:

arrugadas, con las piernas flacas,

lejos de lo que alguna vez fueron.

Son turistas gringas perdidas en un lugar de la Mixteca.

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