Stellantis NV, fabricante de marcas como Jeep y Ram, ha anunciado la suspensión temporal de operaciones en sus plantas de Windsor, Canadá, y Toluca, México, en respuesta a la reciente imposición de un arancel del 25% a las importaciones de automóviles por parte de Estados Unidos. Esta medida también conlleva el despido temporal de 900 trabajadores en plantas estadounidenses que suministran componentes a las fábricas afectadas.
La planta de Windsor detendrá sus actividades durante las semanas del 7 y 14 de abril, reanudando operaciones el 21 de abril. Por su parte, la planta de Toluca cesará la producción durante todo el mes de abril a partir del día 7. Estas decisiones afectan a aproximadamente 4,500 empleados en Windsor y a los trabajadores de la planta en Toluca, quienes continuarán recibiendo su salario durante este período.
Antonio Filosa, director de operaciones de Stellantis para América del Norte, enfatizó la necesidad de que la empresa se adapte rápidamente a las cambiantes condiciones del mercado y a las nuevas políticas arancelarias. A pesar de que los vehículos que cumplen con el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) están técnicamente exentos de estos aranceles, Stellantis indicó que los gravámenes se aplicarán hasta que se confirme el valor de los componentes fabricados en EE.UU.
Estas acciones reflejan las dificultades que enfrenta la industria automotriz debido a las políticas arancelarias recientes, que buscan incentivar la producción nacional pero que también generan disrupciones en las cadenas de suministro globales. Analistas advierten que estos aranceles podrían aumentar los precios de los vehículos y disminuir la demanda, afectando tanto a fabricantes como a consumidores.
En respuesta a los aranceles impuestos por EE.UU., Canadá anunció medidas recíprocas, imponiendo un arancel del 25% a los automóviles estadounidenses. El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que estos ingresos se destinarán a apoyar a trabajadores y empresas afectadas por las tensiones comerciales.