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jueves, abril 3, 2025

Adolescencia y la cultura “incel”

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En la actualidad todos vivimos saturados de actividades, así que resulta realmente agradable tener una tarde libre para sentarse a ver una serie; control en mano me dispongo a elegir una serie corta, para que me dé tiempo de terminarla. En la plataforma Netflix, aparece entre las diez más populares “Adolescencia”, una serie de cuatro capítulos que me parece perfecta para relajarme. 

La experiencia fue poco relajante, “Adolescencia”, es una serie que gira en torno a un chico de 13 años que es arrestado en medio de un estrepitoso operativo policiaco, acusado de asesinar a su compañera del colegio. 

En el primer capítulo Jaimie, el protagonista, asegura que, no ha hecho nada malo y, su padre, como cualquier otro padre en esa situación, confía en él plenamente hasta… mejor no les haré un spoiler (ja, ja, ja). 

La serie es bastante buena, además, el mensaje que nos deja es desgarrador y alarmante, sus directores y productores han manifestado que no está basada en hechos reales, sin embargo, tomaron como referencia la ola de violencia que azota cada vez con más frecuencia a los adolescentes. 

Durante el desarrollo de sus capítulos podemos observar problemas sociales como el ciberbullying y la revictimización, pero en especial, una tendencia creciente entre jóvenes: La apropiación de una supuesta “energía masculina” en donde los adolescentes, desde la comodidad de sus computadoras o dispositivos móviles, aprenden a violentar a las mujeres como un símbolo de masculinidad. 

Otro tema que aborda la serie, es la cultura “incel”, un término acuñado en la década de los 90, y que se refiere a los “célibes involuntarios”, es decir personas que se describen como incapaces de tener una pareja o una vida sexual activa a pasar de querer tener una relación. Este término se popularizó en sitios web que ofrecían apoyo a personas (principalmente hombres), que se sentían solas y abandonadas, intercambiando mensajes de autocompasión. 

En sus foros los “inceles”, culpan abiertamente a las mujeres de su “fracaso sexual”, basándose en regla “80-20”, que, a su dicho, establece que el 80% de las mujeres solo gusta del 20% de los hombres, pues al resto los consideran feos, inútiles y sin talento, así como a que la mayoría de las mujeres son interesadas y superfluas. De igual, forma buscan figuras masculinas “fuertes”, para admirar como ejemplo de lo que debería “ser un hombre”. 

Lo alarmante es cuando estas creencias salen del mundo virtual y se transforman en violencias reales, un ejemplo de esto fue en 2018, cuando Alek Minassian, atropelló en Toronto a diez personas después de postear en sus redes sociales “la revolución incel ha comenzado”. 

México, no está alejado de este problema, basta pensar en el caso ocurrido en la preparatoria TecMilenio, en donde un grupo de cinco estudiantes todos varones, abusaron sexualmente de un compañero que consideraban poco masculino y además grabaron en video los hechos para después mostrarlo y hacer burlas de ello. 

Otra tendencia de este tipo en México es la “manosfera” o el discurso anti-mujeres, en la que hay grupos más extremos en Telegram y otras redes que comparten información explícita sobre cómo ejercer violencia sexual sobre las mujeres y comparten imágenes sexuales. 

En lo personal, considero que todo esto es un claro ejemplo de cómo la cultura patriarcal afecta gravemente a los hombres, permitiéndoles sentir solo ira y frustración como emociones válidas y dignas de ser “un hombre verdadero”, haciendo de la hipervirilidad un problema que afecta la salud mental de nuestros adolescentes y que urge atender. 

 

 

Con el pensamiento de por fin me voy a relajar un rato  

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