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viernes, agosto 12, 2022
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Creer que eres

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Qué fracaso tan grande. Difícil de predecir, imposible creer en alguien que te diga que se lo veía venir. Por muy mal que esté el área en la que nos toca competir, el quedar eliminados del mundial Sub -20 y de la Olimpiada es un duro golpe, y alguien lo tendrá que pagar.

Hace mucho tiempo, cuando empezaba en la formación de jóvenes, Memo Vázquez padre me dio un consejo: no busques hacer futbolistas, busca no echarlos a perder como seres humanos. Exactamente eso hicieron todos los involucrados. No me digan que los de pantalón largo no fallaron los penales; peor aún, no le dieron, porque no saben cómo, porque no están preparados para liderear a un grupo de jóvenes, que sin saber cómo, ellos quieren triunfar, y de ese cómo todos los de arriba ni idea tienen. Vayamos enumerándolos.

Yon de Luisa. No fue y no es un buen presidente de Federación, simplemente porque no se rodea de lo mejor. Ése es su pecado. Cuando asume el puesto, no se da cuenta de las personas que lo van a ayudar en su gestión e hizo lo fácil: dejar todo como estaba y solo cambiar a Brizio por Archundia.

Mikel Arriola, de los que más ayudaron a titular estas líneas. Cree que esto se puede llevar como llevó (no sé si bien o mal), los distintos cargos públicos que tuvo. Si da 100 declaraciones, en las 100 dice cosas de las que no tiene idea, miente por no tener idea, habla de temas en mal momento (declarar que Europa sabrá de la capacidad del jugador mexicano en vísperas de su eliminación), o habla de los crecimientos de La Liga y del fútbol mexicano en el papel de político en campaña, o de prometer cosas sin importancia, dándole vuelta a temas trascendentes de nuestra Liga. Demasiado importante el puesto, para alguien que quizá tenga buenas intenciones, pero nulo conocimiento del cargo.

Gerardo Torrado, de rebote, encargado de selecciones mexicanas. En este punto, tendríamos que recordar a quiénes ponen a Torrado en ese puesto: el Sr. Cantú y Denis de Klose, personajes que ya no están y que, en dos ciclos mundialistas, mucho daño le hicieron al fútbol; primero con Osorio y ahora con Martino y todos los que vienen abajo. No supo escoger al técnico que llevar a la Sub-20 al Mundial y a la Olimpiada. 

Simplemente por amistad tomó la decisión de poner a Luis Pérez, personaje que nula preparación en el campo de la formación. El técnico de Guatemala, yo lo tuve en fuerzas básicas del Puebla a principio del año 2000. Después estuvo en formación de Pumas y América, luego lleva 8 años en Guatemala con jóvenes. Su especialidad en los últimos 20 años son los jóvenes. ¿Por qué Luis Pérez, que tiene no más de 10 partidos en el Toledo de España? ¿Por qué poner en sus manos a una veintena de jóvenes con sueños e ilusiones, con alguien que no va a saber las respuestas y los caminos que requieren estos jóvenes?

Luis Pérez. Más allá de sus problemas personales, tendría que saber la responsabilidad que tenía al tomar este trabajo: creer que somos. Ni él es formador, ni yo soy político. Así de fácil y el tomar una mala decisión tiene un costo: yo la estoy pagando y aprenderé. ¿Luis Pérez aprenderá y pagará su osadía de creer que eres y al final ni crees ni eres? Yo digo que no, porque de lo contrario ya hubiera renunciado y pedido una disculpa.

México ha tenido éxito en mundiales Sub-20 y en Olimpiadas. Nadie se dio cuenta de eso, nadie ancló esos éxitos y los tomó como plataforma para lanzar al fútbol mexicano al lugar que se merece por la afición y pasión de su gente y por las magníficas camadas de jóvenes que inevitablemente se van perdiendo.

Al final, ya vendrán otros directivos y otros jugadores, pero las vidas de los que perdieron vs Guatemala quedaran marcadas. Los menos con ayuda de sus familias se levantarán, los más, quedarán en el recuerdo de lo que pudieron ser: hombres de bien para la sociedad, con actividad en el fútbol.

México ahora más que nunca necesita gente de bien, gente que sea ejemplo. De futbolistas, en verdad les digo no tiene que ser nuestra prioridad, pero sí la de tener formadores de jóvenes. Dejar de aprovecharse de ellos, y en su lugar que ellos se aprovechen de tus conocimientos y de esa manera crezcan.

Esto es educativo al 100 por ciento y no de meter o no meter un penal. Dejen de ver el pinche árbol, y dense cuenta de que si lo caminan, aparecerá un bosque.

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