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lunes, febrero 6, 2023
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Pasa desapercibido

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La desgracia de Alito Moreno Cárdenas llegó a tal grado, que su visita a la entidad poblana no fue cubierta ni siquiera por los medios de comunicación, aun siendo el dirigente nacional del PRI. Su reciente visita a Puebla fue el más claro ejemplo pues además de pasar desapercibido, la única intención que tiene es rescatar de las cenizas los vestigios del partido. El dirigente partidista además cayó en el ridículo, al señalar al gobierno federal por levantar ataques al PRI, cuando está claro que desde hace muchos años cayeron en desgracia. Otro dato: por ahí andaba el oaxaqueño Javier Casique, amigo muy cercano de Ignacio Mier, ¿acaso le anda sembrando el terreno para que el PRI lo apoye? Las dudas matan.

 

LALITO BUSCA ENCAJAR EL DIENTE

Vaya zarandeada dio el Congreso del estado y el gobernador Miguel Barbosa al alcalde Lalo Rivera, luego de que el muy mañoso colocó aumentos injustificados en el cobro de distintos derechos integrados en la Ley de Ingresos 2023. El munícipe anda muy seguro creyendo que el Congreso aprobará el dictamen, pero de lo que no se ha dado cuenta o hace como que no se da cuenta, es que ni su mismo partido le da el respaldo. Ya se vio hace un año cuando el edil intentó cobrar el Derecho de Alumbrado Público sin mover un solo dedo ni generar consensos al interior del Legislativo. Ahora el edil va a tener que comparecer para que aclare todo, así como va, terminará metiéndole la mano a las limosnas de la catedral.

 

UNA TRAS OTRA CON NACHO MIER

Una vez más Nacho Mier hizo el ridículo a nivel nacional. No le bastó con ser evidenciado por intentar comprar a los reporteros de la fuente para callar molestias ante los desplantes de uno de sus compañeros diputados en San Lázaro, también fue exhibido por incluir en la propuesta de la Reforma Electoral beneficios para los partidos Verde y PT. Con lo que no contaba es que desde Palacio Nacional le darían un coscorrón, situación que intentó esquivar al pedirle al Senado subsanar los errores. El legislador quedó como un burro, pues hacerlo no sólo es impreciso, sino imposible. Ahora el documento tendrá que ser regresado a la Cámara de origen y después de ser corregido, entonces, irá al Senado.

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