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lunes, mayo 16, 2022
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Amores y riesgos cholultecas

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La decisión de posponer la publicación del presupuesto de egresos 2022 del Ayuntamiento de San Pedro Cholula ha metido en un grave aprieto a Paola Angón Silva. La munícipe panista, junto con el síndico Carlos Bojalil Fragoso, está obligada a solicitar al Periódico Oficial del Estado la publicación del documento, porque es la base para la aprobación de los Estados Financieros de Origen y Aplicación que cada mes la Comisión de Patrimonio y Hacienda Municipal debe aprobar y someterla a consideración del Cabildo. Así pues, en San Pedro Cholula llevan cuatro meses sin la aprobación de esos estados y, lo que es peor, tampoco los han remitido a la Auditoría Superior del Estado, lo que derivará (o si no es que ya lo hubo) en un apercibimiento. Ante esta situación, los regidores cholultecas deben tener mucho cuidado porque el documento que se envíe a publicación -que no se sabe cuándo será- deberá imprimirse sin ninguna modificación o la gestión de Paola Angón incurriría en una grave falta jurídica. Pero si el presupuesto que se pretende publicar fue modificado, entonces, el Cabildo cholulteca deberá aprobarlo. Le decíamos que el problema es grave porque, hasta esta fecha, los regidores no tienen un parámetro legal para supervisar que los recursos están siendo aplicados tal y como fue autorizado, lo cual abre otro conflicto: Si la Comuna panista gastó recursos en conceptos que no estaban incluidos en el presupuesto original, entonces, estarían involucrados en el delito de desvíos de recursos. Aquí no hay retroactividad y las autoridades están obligadas a hacer exclusivamente lo que la ley les permite, ni más ni menos. El polvorín en el que está sentado Paola Angón -y del cual no parece darse cuenta- tiene una historia singular. Resulta que al inicio de su administración se alió con su sobrino Jorge David Rosas Armijo, quien dejó Ciudad Modelo en medio de sospechas de corrupción e irregularidades. (Antes había enviado a sus esbirros a enquistarse al gobierno de la morenista Claudia Rivera Vivanco, en donde prácticamente secuestraron todo lo relativo a adjudicaciones y llevo a la creación del Cártel Administrativo). Rosas Armijo diseñó todo el organigrama de la nueva gestión en San Pedro Cholula, colocó a su cuates y hasta se despachó con la cuchara grande. El problema fue que sus acciones le cerraron el paso a cualquier involucramiento en el área de adjudicaciones a la pareja sentimental de la alcaldesa, José Luis Carpinteyro Lazcano, a la postre director del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado en ese lugar. Carpinteyro tenía bajo su control la jugosa cartera de obra pública y servicios y quien mejor para llevar el negocio que su sobrino, quien se desempeña como secretario de Infraestructura y Servicios Municipales. Pero la ambición le ganó y comenzó toda una estrategia para desbarrancar a Rosas Armijo y tener el control completo de los negocios del Ayuntamiento. Al final, lo logró. La ruptura política entre Angón y Rosas Armijo se trasladó al ámbito familiar y todo terminó muy mal. (En nuestra condición humana pesa más el corazón que la carne). Así pues, Carpinteyro utilizó su condición de primer damo no oficial de Cholula para apropiarse de todo. El problema es que en el presupuesto que estaba vigente tenían muy pocas posibilidades de sacar más comida para las gallinas y era necesario cuadrar los nuevos negocios con un nuevo documento. Hacer modificaciones, cuadrar los números, ocultar las transas no es tarea fácil y menos para los primerizos en la administración pública, como es el caso de la pareja Angón-Carpinteyro. Al que se le reconocía a Rosas Armijo era su capacidad para cuadrar correctamente todo con los marcos normativos y legales, pero para eso se necesita experiencia y conocimiento. Es ahí en donde la administración cholulteca está parada. No hay quien tenga el expertise suficiente para hacer las cosas rápido y bien hechas. Por lo mientras, en el municipio sampetrino ya corren apuestas: serán capaces de modificar todo el presupuesto o solo cuadrarán los negocios que vienen en lo que falta del año. El casino del amor está abierto en espera de su apuesta.  

 

No habrá impunidad 

Quienes se encuentren detrás del conflicto de Coyomeapan, en la Sierra Negra, deben estar muy preocupados porque el problema se salió de su control y se vieron rebasados. La muerte de tres personas, entre ellas un menor de edad, es un hecho lamentable a todas luces que no quedará impune. El mandatario Miguel Barbosa Huerta dio su palabra de ir hasta las últimas consecuencias. La Fiscalía General del Estado trabaja a sol y sombra para esclarecer los hechos. Estamos frente a un caso del ámbito judicial y así debe resolverse. Si bien el problema político fue el que desencadenó esta lamentable situación, es ahora un tema que corresponde a la justicia resolver y sancionar. Es justo ahí que los responsables de exacerbar los ánimos y llevar al límite el conflicto poselectoral están temerosos. Y tienen que estarlo. Van tras ellos. 

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