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sábado, octubre 1, 2022
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Moraleja chaira para una elección anunciada

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El “compañero presidente de la República”, Andrés Manuel López Obrador, le puso punto final al intenso proceso de Morena para elegir a sus consejeros.

Este lunes, el presidente de la república avaló la elección de consejeros de Morena, partido que fundó.

Las declaraciones presidenciales también deben leerse como los enunciados de quien detenta el poder en las instituciones de gobierno en México.

Las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador funcionan como un acto ritual de consagración de algo profano.

Lo hizo cuando exoneró a los priistas y panistas que recibía en Morena.

Lo hizo cuando recibió en su gobierno a políticos del pasado de cuestionable trayectoria.

Una declaración del presidente equivale a la bula papal en Morena y en la Cuarta Transformación.

Una declaración de López Obrador funciona como un acto ritual, cuando las instituciones legales, son muy débiles.

El carisma transformado en institución, y la institución envuelta en el carisma, en una combinación muy chaira del poder.

Un presidente que se expresa sobre lo que sucede en su partido y da su opinión, no es una opinión cualquiera.

Tampoco es la opinión de un militante más porque ningún otro militante de Morena posee el capital simbólico y político del presidente de la república.

El presidente habló y los morenistas escucharon.

El presidente les “tiró línea”.

El presidente delineó los términos de la elección interna de Morena: una elección abierta.

Si los militantes de Morena se inconforman porque los nuevos cuadros del PRI, del PAN, del PRD o de cualquier otra posición política son ahora consejeros de Morena, a quien deben interpelar por la apertura de Morena es al presidente de la república.

O como dicen los morenistas, al “compañero presidente”.

Pues fue el “compañero presidente” quien determinó la apertura de la elección.

Y fue el “compañero presidente” quien avaló este lunes los resultados de la elección.

(Si el frutsi, el acarreo y las listas de votantes no redimieron a la democracia morenista, si lo hizo el “compañero presidente”.)

 

Chairos del mundo uníos y únanse al partido sino lo han hecho.
El pueblo decide, aunque lo hayan acarreado y le hayan dado su torta, y lo hayan palomeado en alguna lista, parece ser la moraleja chaira de la elección de consejeros de Morena.

Pero el presidente expresó su satisfacción con otras palabras.

El presidente de la República se erigió como el intérprete único de la elección de este sábado.

Morena ha dejado de ser, desde este sábado, un partido de morenistas fundacionales y morenistas recién llegados.

A pesar de los tuits y de los videos, de las acusaciones de morenistas sobre las viejas prácticas de partido de Estado en la elección para elegir a los consejeros de Morena, Andrés Manuel López Obrador, expresó que los conservadores “andan más a la búsqueda de nuestros errores para magnificarlos”.

Las palabras del presidente de la república en la mañanera de este lunes poseen un claro destinatario: todos aquellos grupos, sectores o expresiones de Morena que denunciaron el acarreo y las visibles prácticas antidemocráticas que prevalecieron en la elección.

En la mañanera, Andrés Manuel apagó el fuego mediático y político de la elección sabatina.

Andrés Manuel López Obrador minimizó el acarreo de las elecciones del sábado. Fiel a su estilo desdeñó lo evidente por lo menor: “Hay, desde luego, inconformidad. Hay que mejorar cada vez más estos procesos para que no haya violaciones, acarreos, inducción de voto. Y hubo todavía ese tipo de prácticas, pero en muy pocas casillas; no se generalizó, no es como los opositores, los conservadores hubiesen querido.”

Las declaraciones del presidente para sus seguidores y pejefans sólo tienen un sentido, lograr la cohesión que el proceso electoral de Morena no pudo lograr.

De nueva cuenta, el personaje como sustento del partido.

El optimismo del presidente de la República lo profundizó apelando a los valores universales de la democracia: “Si no hay ideales, si no hay principios, no dura ningún partido, porque todo es pragmatismo, todo es la lucha del poder por el poder, sin ideales, sin principios, es el quítate tú porque quiero yo, es triunfar a toda costa sin escrúpulos morales de ninguna índole, es comprar votos, amenazar, condicionar apoyos, falsificar actas, rellenar urnas, porque no hay ideales, no hay principios.”

El presidente se mostró satisfecho del resultado de la elección, y también lanzó una leve crítica.

 

NI FUNDADORES NI RECIÉN LLEGADOS

La elección también acabó con los militantes de primera y de segunda en Morena.

Los militantes fundadores de Morena que repartieron el periódico Regeneración cuando Andrés Manuel López Obrador era un político opositor, poseen el mismo rango que los militantes de Morena que el sábado se afiliaron a ese partido político.

No hay más. Un partido político democrático, no puede poseer militantes de primera o de segunda.

Si en una sociedad democrática todos los ciudadanos son iguales ante la ley, en esa micro-sociedad que es un partido político se cumple este axioma.

El sábado, Morena se apegó a esta regla.

Así que los morenistas ya no se deben preocupar por sacar sus fotos con Andrés Manuel de la elección del 2006, o fotos más viejitas, tampoco se deben preocupar en sacar sus playeritas del Che o cualquier otro epígono de la vieja izquierda. Total, lo que cuenta es llevar votos a las urnas (Y aquí la H. redacción se suma a la sorpresa de que ni la revolución democrática ni la de la revolución de las conciencias llegaron a las urnas).

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