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jueves, junio 30, 2022
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También denunciaron a Ignacio Mier y a Arturo Rueda en la Fiscalía General de la República

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Un usuario de Twitter —@BoombasticNews— publicó este miércoles un documento que prueba que Santiago Nieto Castillo sí interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de la República en contra de Arturo Rueda y Multisistema de Noticias Cambio —lo que involucra al diputado Ignacio Mier en su calidad de socio—. 

Esto ocurrió en julio de 2021 ante la doctora María de la Luz Mijangos Borja, a la sazón directora de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción. 

En el documento publicado por el tuitero se aprecia el número del Oficio de la Unidad de Inteligencia Financiera —110/228/2021—, cuyo titular era en ese tiempo el denunciante: Nieto Castillo. 

En su más reciente columna, Rueda dice que fue el senador Alejandro Armenta Mier quien le pidió a Nieto atacar a su primo: Ignacio Mier. 

Y dice más: “El Titular de la UIF concedió, pero para no mancharse las manos la envió a la Fiscalía de Puebla en vez de a la FGR, donde Alejandro Gertz no le toleraría otra marranada corrupta. Allá no iba a prosperar, aquí a lo mejor”.
Hasta aquí la cita. 

La publicación del tuitero tira otra de las mentiras de Rueda, quien ha venido mintiendo desaforadamente desde que Jorge Estefan Chidiac lo exhibió en un intento de extorsión realizado en la propia casa del hoy diputado local.
En aquella ocasión, Rueda le pidió diez millones de pesos para evitar la publicación de una grabación que supuestamente afectaría su carrera política. 

Tras la escandalosa difusión del video, el director de Cambio aseguró que todo era un montaje para lastimar su credibilidad. 

Posteriormente, gracias a un acuerdo logrado por Mier y Rueda con el gobernador Moreno Valle, la denuncia por extorsión fue enviada a los archivos muertos. 

Una y otra vez el imputado dijo que ya no había caso que seguir, pero en las últimas horas el diputado Estefan reveló que el caso seguía vivo. 

Cuando Rueda negoció en tiempos de Mario Marín con el constructor Edgar Nava, el perjudicado fue el periodista Zeus Munive, pues ya no pudo continuar sus reportajes sobre un camino que se vino abajo —el primer socavón de la Era moderna— en el municipio San Miguel Eloxochitlán. 

En columnas anteriores he descrito la extorsión de la que fue víctima Nava a manos de Rueda. 

Algunos amigos y yo estuvimos presentes en un departamento cuando Nava le entregó algo más de un millón de pesos en una bolsa de Palacio de Hierro. 

Rueda volvió a negar los hechos cuando fue exhibido. 

Como vemos, lo suyo es la extorsión y las mentiras. 

Gracias al brutal reportaje realizado por Víctor Hugo Arteaga y Néstor Ojeda descubrimos que ya amplió los giros de sus negocios. 

Rueda, es claro, está desquiciado. 

Y en su desesperación —muy evidente en su programa nocturno y en su columna— lanza bolas de lodo cargadas de vulgaridades y ofensas. 

Cuando un columnista recurre a eso queda claro que prefiere los insultos al debate público. 

¿Qué lo tienen tan enojado e intranquilo? 

Varias cosas: que la trama revelada por Arteaga y Ojeda se aviva todos los días, que las denuncias por extorsión se van acumulando —la más reciente es la de Armenta— y que las amenazas proferidas en contra del gobernador Barbosa —traducidas por Zeus Munive en Hipócrita Lector— ya le ganaron una puntual y preocupante respuesta.

Y algo más: una frase que quedará para la historia: “Ni yo soy (Mario Marín) ni él es Lydio Cacho”. 

Rueda ha querido meterse en la camisa del periodista para desviar la atención de esta trama de lavado de dinero, uso de recursos de procedencia ilícita y evasión fiscal. 

Jura que lo que se busca es acabar con Cambio y con su libertad de expresión. 

Se está victimizando, pues. 

Muchos usuarios en las redes le han recordado las razones del escándalo. 

Y éstas nada tienen que ver con su ejercicio periodístico. 

Rueda estudió una Maestría de Periodismo en el CIDE, donde nada quieren saber de él. 

Además, fue expulsado de la Libre de Derecho por un buen grupo de alumnas valientes luego de que revictimizó a una chica asesinada por un chofer de Cabify. 

(Técnicamente la llamó “puta”). 

Hoy que una vez más está arrinconado, sólo tiene ofensas baratas, mala prosa, errores de redacción y mucho lodo. 

En su más reciente columna, lanzó vómito contra mí. 

Lo hizo también en un debate tuitero del que volvió a salir corriendo. 

(Lo ha hecho varias veces). 

No le responderé jamás en los términos que se maneja. 

La desesperación es muy mala consejera. 

Él está en una situación anímica que no se la deseo a nadie. 

En nombre de la gran amistad que alguna vez tuvimos, espero que este trance lo enfrente lejos de los exabruptos y cerca de la inteligencia y la serenidad. 

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