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domingo, abril 21, 2024

Lo que Jorge Estefan se llevó

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Jorge Estefan Chidiac no requiere una curul o un escaño para brillar.

Con sus tres diputaciones federales, y una local, ha sabido estar en los ámbitos más elevados del poder.

Ahora que acompañó al gobernador Sergio Salomón al Senado de la República, seguramente tuvo sentimientos encontrados.

Y es que estuvo a un paso de quedarse con un escaño.

Alito Moreno, que en el nombre lleva la mala fama, tuvo a bien atravesarse en su camino.

Y creyendo que le haría un daño, le hizo un favor.

El daño se lo hizo a su alianza en Puebla.

Y fue de tal tamaño, que lo que queda del PRI se desvaneció en la noche poblana.

Néstor Camarillo quedó más solo que una higuera en un campo de golf o que una gorda desnuda entre los faunos.

Sin Estefan apoyando a Eduardo Rivera y a Mario Riestra, la campaña del PRIAN ha entrado en la ruta del cascajo.

No hay personajes ni operadores importantes en la trama prianista.

Hay seres imputados por supuesta corrupción, personajes mediocres, merolicos, gánsters, charros y un sector de la prensa que todos los días pondera —desde su doble juego— que tanto Rivera como Riestra tienen un respetable músculo elector.

Esas ponderaciones, hechas desde la supuesta buena fe u objetividad periodística, sólo reflejan que dichas plumas hacen malabares para quedar bien con Dios y con el diablo.

O dicho con la vulgaridad del caso: para no perder el convenio del ayuntamiento.

Así los seguiremos leyendo, nadando siempre, indistintamente, como el salmón: en las aguas dulces y en las aguas saladas.

Regreso a Estefan.

El virtual secretario de Educación Pública se llevó con él a prácticamente todo el PRI.

El que se quedó con Camarillo (y que apoyará al dueto cómico musical Lalo-Riestra) es como esos peces que son víctimas de un parásito que vive en su globo ocular y que controla su comportamiento hasta llevarlos a la muerte.

Camarillo y su segunda en la fórmula —la marinista Ana Teresa Aranda— nadarán como la Tararifa —el pez más holgazán del mundo.

Y es que el primero tiene asegurado su escaño aunque el PRIAN pierda, como va a perder.

Y la segunda va en un buen lugar de la lista nacional.

Moraleja: como la Tararifa, pasarán largos periodos sin moverse —como acostumbran— y su sueño senatorial no sufrirá daños.

Lo que Estefan se llevó fue más que alcaldes, diputados, funcionarios, militantes…

Nuestro personaje se llevó el espíritu de lucha que aún quedaba en el PRI, un espíritu del que carecen quienes terminarán apagando la luz y cerrando la puerta.

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