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lunes, febrero 26, 2024

Lealtades y traiciones de algunos trepadores conocidos (mapa de la clase política poblana)

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¿Dónde estaba Alejandro Armenta cuando Ignacio Mier coordinaba la precampaña de José Luis Flores y Melquiades Morales estaba en la ruta de convertirse en el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla?

Respuesta: en el equipo de Germán Sierra.

¿Dónde estaba Fernando Manzanilla en ese trance?

En comunicación con Rafael Moreno Valle —a la sazón, vicepresidente para América Latina del Dresdner Bank en New York—, quien lo invitó a participar en el gobierno de don Melquiades.

Manzanilla, por cierto, era director de Proyectos Bancarios de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

¿Y julio Huerta?

¿A qué dedicaba sus días en ese tiempo?

Se preparaba para ser regidor en el municipio de Zinacatepec.

También tenía comunicación con el entonces diputado federal Miguel Barbosa, su primo, quien estaba por convertirse en el legislador con más iniciativas presentadas en San Lázaro.

(Ya con el tiempo se convertiría en un poderoso secretario de Gobernación de dos gobernadores: Miguel Barbosa y Sergio Salomón Céspedes).

¿Y Andrés Villegas, mano derecha de Julio Huerta?

Cursaba la preparatoria hacia el año 2000.

Luego terminaría una carrera universitaria y se convertiría, también, en subsecretario y en el presidente del Consejo Estatal de Morena.

¿Y Olivia Salomón?

A finales de los años noventa, estaba metida de lleno en hacer crecer el club de golf La Vista, el mayor desarrollo inmobiliario de esos años en Puebla.

También, con el tiempo, sería la secretaria de Economía de los gobernadores Barbosa y Céspedes.

Juan Pablo Piña —nacido en San Martín Texmelucan— cursaba el tercer año de bachillerato en el Instituto Irlandés, donde años atrás también estudio Manzanilla.

Emilio Maurer ya estaba en tratos con el gobernador Manuel Bartlett para ser candidato a la alcaldía por el PRD, en aras de quitarle votos al PAN, cosa que logró en beneficio de Mario Marín.

Enrique Doger tenía año y medio de ser rector de la BUAP.

Luis Antonio Godina era el dirigente estatal del PRI y había dejado de simpatizar con el equipo de José Luis Flores.

De hecho, no titubeó en levantar el brazo de Melquiades Morales en la interna del partido.

Laura Alicia Sánchez Corro apoyaba a Flores en demérito de su primo Germán Sierra.

Héctor Jiménez Meneses y Gabriel Reyes Cardoso se jactaban de ser melquiadistas puros.

Varios mapaches electorales celebraron la derrota de José Luis Flores y se incorporaron al gobierno de Melquiades Morales.

Eran, por decir lo menos, furiosos antibartlistas.

Alberto Jiménez Merino ya se decía melquiadista.

Luego se dijo marinista.

Todos estos personajes estuvieron muy activos el fin de semana y se dejaron retratar con sus aliados.

Son los mismos de los años noventa pero ahora reciclados en inéditas promesas de lealtad y compromiso.

Meta el hipócrita lector a una buena parte en una licuadora y verá el resultado del batido.

Ya son todo lo que combatieron en los noventa.

Fotografía: Rafael Moreno Valle, Luis Martínez y Fernando Manzanilla en la década de los noventa.
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