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domingo, marzo 30, 2025

Seguridad Publica en la ciudad

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El problema de la inseguridad pública en las grandes capitales del país sigue siendo un asunto de gobierno, muy complejo por muchos factores internos y externos que intervienen en las estructuras de los que deben cuidar a los ciudadanos en las ciudades.

Aunque los problemas no son nuevos, existen graves grietas en los cuerpos policiacos y los problemas en cada cambio de administraciones municipales, siempre salen a flote, por los grandes intereses creados. Como ejemplo se pueden mencionar las protestas, denuncias y paros entre los miembros de los cuerpos policiacos.

Sería ingenuo, no darse cuenta, que, en la capital poblana, se han incrementado los índices delincuenciales. De manera muy común, la gente de a pie, suele comentar que por cualquier parte hay asaltos y robos en casas habitación. Lo mismo cuentan, que a fulanito u algún conocido, lo asaltaron o les robaron el celular a sus hijos.

Ahora bien, entre otras causas que han generado el incremento y la presencia de más delincuentes, es el crecimiento urbano desordenado que se sigue dando en las grandes metrópolis y los desarrollos inmobiliarios, que construyen pequeñas ciudades de alta plusvalía.

Lo anterior tampoco indica, que, en las zonas populares y conjuntos habitacionales de interés social, no exista inseguridad. Por supuesto, que se han elevado los delitos diarios y han dañado ahí, el tejido social de muchas familias.

Uno de los temas que los gobiernos municipales como, el actual, deben tratar con atención, es la prevención del delito en colonias y Juntas Auxiliares. La aparición de bandas juveniles en parques y zonas populares va en aumento. Lo más común es ver, como se reúnen por la noche grupos juveniles para tomar caguamas o consumir sustancias prohibidas, hasta chavos menores de edad ahí llegan.

También hay que sumar, las zonas de la ciudad en donde la movilidad urbana es constante y fluida, como el centro, que son espacios para las actividades comerciales, el ocio social y en los fines de semana sirven para el esparcimiento de muchas familias y ahora, estas son presas de hampones que las asaltan.

Una forma común es el uso de motocicletas que están de moda, para atracar y huir de manera rápida.

El asalto en el transporte púbico es constante y aparece por todos lados, más en las rutas que tiene mucha demanda de usuarios y que recorren del sur o el norte al centro.

Se suben tres encapuchados, sacan pistolas y de inmediato despojan a la gente de sus pertenecías. Nadie los enfrenta, por temor a arriesgar su vida y mejor les entregan sus bolsos y pertenencia.

Lo que hay que señalar, que día a día, los delincuentes llevan a cabo sus acciones con más violencia y crueldad. No les importa usar sus armas de fuego o acuchillar a quien se les ponga al frente.

Cabe mencionar, que los operativos de seguridad poco han funcionado, los retenes que implementan para revisión en el transporte público solo sirven para tomar imágenes de que están vigilando y punto. Se requieren otras alternativas más eficaces.

Los carteristas dejaron de trabajar, actualmente, entre cuatro sujetos, hombres y mujeres viajan en la Ruta, se aglutinan en las puertas de subida y bajadas. Empujan a las víctimas, les sustraen sus celulares y lo pasan a otros que se bajan en otra estación. Mientras que la empresa que obtiene grandes utilidades por la concesión de las Rutas 1 o 2, solo tiene como guardias a personas de la tercera edad que nada pueden hacer.

Otras víctimas, son los jóvenes estudiantes, que se ven incapaces de poder hacer algo, cuando los ladrones les bajan sus celulares, lo único que hacen es maldecir a estos y quedarse con su frustración.

Los estacionamientos de los centros comerciales son un negocio redondo para los que roban autopartes. Por más videos que circulan de su habilidad y rapidez para desprender espejos y quitar llantas, es casi imposible que la policía los pueda atrapar y andan por todos lados a la caza de los vehículos nuevos.

Los restaurantes, no se salvan, así puedan ser los mejores o hasta las taquerías, llegan en pequeños grupos de empistolados y atracan a los comensales. Los medios de comunicación lo han publicado, han robado relojes de lujo y lo que encuentren a quienes comen.

También, uno se llega a enterar por familiares o amigos, que la casa de algún familiar o un conocido fue asaltada y se llevaron hasta al loro, por decir lo menos. En donde la policía nunca llega.

Las quejas más sensibles, son la exigencia de más seguridad, más vigilancia y más atención de las policías municipales. Las llamadas de auxilio dilatan una eternidad y los ciudadanos comunes reclaman paz y tranquilidad para sus familias, exigen el derecho de gozar de seguridad para poder trabajar y no ser asaltados.

Sea un civil o un militar, lo importante y necesario para salvaguardar la vida, es que funcione la seguridad pública.

Conclusión: Es urgente cuanto antes prevenir el delito, aplicar la ley a la delincuencia y garantizar la seguridad de las familias para que todos podamos vivir con paz y tranquilidad.

Esperemos que los cambios en los mandos policiacos ayuden a contener el incremento de los delitos en la ciudad.

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