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viernes, abril 4, 2025

¿Hay remedio o ya mejor que nos lleve el carajo?

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I
Nacer, crecer, reproducirse y morir es el ciclo natural de la vida.
Con el transcurrir de los siglos y a lo largo de la evolución o involución del Ser Humano, ese ciclo se ha vuelto más complejo: naces; creces mientras eres educado conforme a ciertas doctrinas morales, sociales, históricas e intelectuales mismas que te servirán para desarrollar cierto tipo de habilidades que podrás utilizar en la obtención de un trabajo que te permitirá obtener dinero para adquirir cosas materiales que “necesitas” para vivir y otras que por derecho te corresponden, pero debes pagar por ellas: agua, comida, casa y un largo etcétera; te reproduces (si tienes la fortuna de encontrar la persona hormonal, emocional, social y económicamente adecuada a tus pretensiones) y te mueres (previamente haber obtenido un espacio donde tu cuerpo pueda ser velado y posteriormente enterrado).
Todo implica una inversión tanto de tiempo como de dinero; a este último accedes trabajando legalmente o realizando alguna actividad ilícita: robando, matando, secuestrando, vendiendo drogas, etc.
Incluso de niños se nos enseñó que para jugar (un derecho de vida), primero había que terminar la tarea escolar y/o doméstica.
Dicho de otra forma: el derecho se vuelve realidad sólo si te lo ganas por medio del trabajo.
La cultura de la transacción: todo tiene un costo, hasta las buenas intenciones.

II
Los poderes fácticos y patriarcales nos han convencido de que la evolución tecnológica es lo mejor que nos ha podido pasar. Y eso, es una verdad a medias.
Acceder a un conocimiento conlleva un esfuerzo, un costo: por ejemplo: estudiar un posgrado no sólo implica una inversión económica sino de tiempo de vida con familiares, amigos y demás; tiempo que nunca volverá. Se gana algo, pero se pierde también.
Lo mismo pasa con la tecnología: usar un teléfono celular, una laptop o viajar en avión requiere una inversión económica y de recursos naturales (mismos que necesitamos para que la Tierra siga funcionando).
Empero, hay algo en lo que no hemos reparado: todos (Gobierno, Empresas y Personas) hemos ido encareciendo nuestra vida al llenarla de “necesidades”.
Actualmente, una “vida digna” requiere: renta, alimentación, servicios de salud, educación, luz, la telefonía y el internet y algún que otro concepto más.
Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (Ensafi) del INEGI, en Puebla se necesitarían ganar como mínimo: 12 mil 600 pesos al mes, aunque lo ideal sería ganar: 18 mil pesos .
Según Data México , el salario promedio mensual en el tercer trimestre de 2024 fue de $4.73k y teniendo como máximo rango los $7.04k; es decir lejos de la cifra idónea para tener una vida digna en Puebla.
Para este 2025, ya con los aumentos autorizados por la Federación, el salario mínimo que alguien debe percibir en Puebla es de: $8,364 pesos mensuales.
La canasta básica en Puebla está en: $1,727.50 pesos ; para librar el mes se necesitaría más o menos la mitad del sueldo mensual para cubrir los alimentos . El resto tendría que destinarse en pagar: renta, servicios de salud, educación, luz, telefonía e internet. Las cuentas no salen.
Pero esos gastos implicarían que ningún integrante de la familia podría tener vida social ni comprarse un helado o un libro.

III
Antes los “lujos de entretenimiento extra” se solucionaban teniendo un sistema de tv de paga. Hoy se necesita el sistema de tv de paga y al menos otras 3 apps de entretenimiento para tener acceso a lo que antes estaba concentrado en un solo lugar.
Hoy comprar un departamento oscila de los $710,000 pesos (departamento tipo Infonavit a los $35,223,773 millones (Penthouse en Torre Andeza de Angelópolis).
Para adquirir un departamento tipo Infonavit en Puebla, una persona tendría que trabajar 7 años y no gastar en nada más que eso.
El Penthouse se vuelve inalcanzable.
Entre 1999 y 2000 ir a ver al Puebla de Miguel Pardeza, Ruíz Esparza, Omam Biyik, Raúl Ibáñez, Martin Ubaldi, Aurelio Rivera, José Soto; entre otros costaba $25 en Platea Oriente; hoy cuesta $190 la platea oriente y lejos están en cuanto a calidad y entrega los actuales jugadores del Puebla.
A principios del milenio, ir a un concierto de Fernando Delgadillo costaba $100 pesos; hoy el más barato oscila en $700 pesos.
Ya no digo los demás artistas. Y seguirá subiendo, porqué esa es la tendencia del mercado contemporáneo.
Antes era: a mayor demanda, mejor costo. Hoy es: mientras sigan pagando, seguimos subiendo el costo.

IV
Vivir se ha vuelto, sino imposible; sí complejo y absurdo.
Dicen las nuevas corrientes de pensamiento espiritual que enfocarse en el pasado puede generar tristeza, pensar en el futuro ansiedad y la clave está en disfrutar el presente; ese que se acaba de esfumar mientras lee estas líneas.
Eso intento y busco; tan sólo quiero ser y vivir feliz.
Pero hoy, hipócrita lector, no sé usted, pero tanto dato crudo deprime y dan ganas de “soltar todo y largarse/ imaginando que algún día seré [seremos] poeta [s]”.
Por mientras, como dicen que dice el poeta: “terrible, bebamos”; por qué no sé si hay remedio o ya mejor que hagan erupción todos los volcanes y nos lleve el carajo.

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