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miércoles, febrero 4, 2026

Una lacrima sul viso

Una lacrima sul viso

Debo entender que no me hallo bien, no como yo quisiera. Todo me hace ser otro: el que comienza nuevamente a buscar respuestas en la literatura y en la música. Instagram me trajo una canción que no escuchaba desde hace muchísimo: Una lacrima sul viso de Bobby Solo. Italia, 1964. Bobby Solo (Roberto Satti, Italia, 1945), es el Presley Italiano, o así lo bautizaron los críticos en los medios. Él era un gran admirador del Rey Presley. El tema del que hablo lo interpretó en San Remo, un éxito que no triunfó. Igual y por sincronía poética leí en el Suplemento Laberinto una entrevista (un intercambio de opiniones) entre Ian McEwan y Julian Barnes a propósito de la aparición de la novela Despedidas (Anagrama, 2026), una celebración de sus ochenta años y la que anuncia el propio Barnes como la última que escribirá. La vida y la lectura no están separadas, opina McEwan, a lo que responde J. Barnes: La escritura no debe estar empapada sólo de lecturas sino de experiencias y de conocimiento.

Y de música, agrego.

Lo expuesto hasta aquí ―y esa feliz coincidencia entre Una lacrima sul viso y el intercambio de ideas de Ian McEwan / Julian Barnes― me han convencido en replantearme el inicio de la novela breve que tengo en la cabeza, “Lo que vendrá”, título apenas tentativo.

Tampoco tengo ya prisa en publicar esto o lo otro…

Me explico: Una lacrima sul viso me ha llevado a una niñez inquieta y entonces brotan los recuerdos así y uno termina escondiéndose a llorar. Sin tragedias ―estoy releyendo a Borges y a Breton― sé que los tiempos se acortan. ¿Qué hice?, me digo. ¡Lo que me dio la gana!, me respondo. Veo y corroboro: es más difícil lo azaroso en la vida que un pronosticado alineamiento de los astros. Motivo suficiente para regresar el guiño y quizá replantearse (azar objetivo) muchas cosas. Escribo lento, lo que he escrito siempre ha sido lento, como pasaban los trenes que miraba de lejos, desde el patio de mi casa.

Muy a pesar de todo me siento tranquilo: no tengo grandes ambiciones, no he construido una casa de azulejos, desdeño el poder y la simulación. Vivo   retirado de la banalidad y creo en las correspondencias. Admiro a Pita Amor y alguna vez dejaré por ahí abandonado un Credo como el de Lennon. Borges: Si alguien desprende una flor, tiembla el universo.

No sé qué vaya a suceder mañana, hoy vuelvo al intercambio de opiniones entre Ian McEwan / Julian Barnes, escucho a Bobby Solo, Una lacrima sul viso y me replanteo el inició de una novela que nadie asegura si habrá ojos que la lean algún lejano día. Pero hoy todo está aún de pie, le cuento a esa foto que tengo enfrente, esa que también me mira…

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