«La sociedad actual se enfrenta a un déficit de tolerancia. El turismo une a las personas, nos ayuda a abrir la mente y el corazón».
Taleb Rifai.
Necaxa, o correctamente dicho, el Municipio de Juan Galindo está considerado por la Secretaría de Turismo del Estado de Puebla como un municipio con vocación turística, dentro de un listado que considera a 60 municipios con esta característica, todos con sus particularidades y coincidencias; Necaxa, además, tiene la ventaja de la cercanía de 2 Pueblos Mágicos, Huauchinango y Xicotepec, a menos de 10 kilómetros respectivamente, quienes ya desarrollan una dinámica turística importante.
En el caso de Necaxa, dicha vocación está basada en el enorme potencial que todos notan y aprecian, su gran historia, su patrimonio natural, arquitectónico e industrial, la riqueza y variedad gastronómica, la calidez y hospitalidad de su gente, las diversas actividades, eventos y manifestaciones culturales, como ferias y tradiciones, y su representativa gama de artesanías y productos; todo esto brindando una excelente opción para los turistas que llegan a la región.
Pero para abordar el tema desde un punto de vista analítico y metodológico, recurriré a datos, números y conclusiones despojadas de apasionamiento o de fantasías de castillos en el aire, y también ocuparé información de Necaxa y los municipios vecinos.
Para que entendamos todos a qué se refiere el término vocación turística, les comparto el concepto al respecto:
La vocación turística es la capacidad natural o el potencial de un espacio geográfico para atraer visitantes, debido a sus características naturales, culturales o socioculturales, sumado a la intención de instituciones públicas y privadas para crear actividades y una oferta turística en dicho territorio. Se refiere a la predisposición de un lugar para convertirse en un destino turístico atractivo, considerando factores como atractivos, infraestructura, servicios y la demanda potencial del mercado.
Y de acuerdo a las instituciones encargadas del impulso turístico, para determinar y valorar la vocación turística de un territorio, se consideran principalmente dos tipos de variables:
Capacidad
Se refiere a los recursos existentes en el territorio, como:
• Atractivos: naturales (paisajes, ecosistemas) o culturales (historia, arquitectura, tradiciones).
• Infraestructura: servicios básicos como alojamiento, transporte, gastronomía y otros.
• Productos turísticos: la oferta organizada de servicios y experiencias para los visitantes.
Aptitud
Es la intencionalidad y las condiciones que permiten desarrollar y gestionar actividades turísticas, incluyendo:
• Institucionalidad: el papel de las organizaciones públicas y privadas para impulsar el turismo.
• Análisis de mercado: la identificación del público potencial (jóvenes, familias, parejas) y el tipo de turismo que se puede ofrecer (lujo, naturaleza, aventura, etc.).
• Promoción y gestión: la capacidad de proyectar los atractivos del destino y atraer el interés de los viajeros.
Hasta aquí, cualquiera que tenga nociones acerca del turismo diría que es la información institucional, básica y mínima que se debe manejar, desde mi muy particular punto de vista personal, pero basado en la experiencia, el análisis consciente y en la consulta con diversos agentes del turismo local y regional, que con el aporte de sus puntos de vista ayudan a que se puedan obtener conclusiones despojadas de subjetividad, y que si se toman en cuenta, podemos partir para resolver la problemática con la que nos enfrentamos en el trabajo diario por impulsar nuestro turismo; falta considerar algo, que yo considero es lo más importante: el capital humano, la gente.
En toda la información mencionada arriba, en la metodología, en las capacitaciones, en los planes de trabajo, en los proyectos y la promoción turística, se omite o se minimiza el capital humano, que sería la búsqueda, el reclutamiento, el convencimiento, la formación y la capacitación de las personas quienes van a ser nuestro mayor activo, las personas que por amor, por proyecto, por interés, por compromiso o por política pública, van a trabajar en pro del turismo; veo con extrañeza cómo se mencionan y priorizan los proyectos, algunos muy grandes y soñadores, las opciones de promoción turística, las obras con esencia turística, los cursos y talleres informativos más que formativos, los atractivos eventos culturales o de diversión y esparcimiento, cuando claramente estamos carentes de personal turístico, de gente que le apueste y se comprometa a trabajar en el turismo.
Durante muchos años hemos sido testigos que las instituciones de educación superior de la región, que incluyen en su oferta académica la carrera de Turismo, se volvieron proveedores de personal, pero para los grandes centros de turismo de México, los destinos de playa principalmente, en lugar de que esos profesionistas egresados aplicaran su conocimiento aquí de manera local y regional, indicándonos que seguimos sin apostar a desarrollar y aprovechar nuestra oferta turística.
Cualquier otra propuesta de industria que llegara a nuestra región para instalarse, crecer y consolidarse, lo primordial que necesitaría sería personal, sí, aquellas personas que van a trabajar aportando tiempo, esfuerzo, conocimientos, experiencia y por qué no, amor por su labor, para sacar adelante la empresa o industria.
¿Por qué no abordar la industria del turismo con la misma óptica? Tenemos que fomentar en nuestros estudiantes desde pequeños el conocimiento del turismo y la opción económica y laboral que ofrece el dedicarse a ello, para que vayan considerándolo como una opción más de desarrollo personal y profesional en un futuro, y no se llegue o se quieran integrar más por necesidad que por convicción o formación.
Como lo comentaba recientemente en diversas pláticas con amigos, podremos poseer el mejor atractivo turístico del mundo, organizar la feria o el evento más atractivo e inolvidable de México, vivir y significar la mejor tradición o manifestación cultural, presumir la sazón de nuestra increíble gastronomía, elaborar la más hermosa artesanía poblana y dormir en el colchón más suave en el alojamiento más ensoñador de la Sierra Norte, pero si no contamos con los suficientes agentes del turismo, el aprovechamiento de la derrama económica que deja el turismo será mínimo, carente, insuficiente, y se traducirá solamente en emprendimientos personales y particulares, no de una forma coordinada y planificada como debería de ser para funcionar, este desarrollo aislado de solo unos cuantos lo seguimos viendo, y seguirá igual si no surgen más y más personas que quieran participar en el turismo, porque hasta el día de hoy, para el tamaño de nuestros pueblos o municipios son muy pocos quienes viven del turismo.
Considerando los datos, los números, la proporción de personas que se dedican directamente al turismo no representa ni el 1% del universo de la población, sí, lo leyó bien, no alcanza ni el 1% de personas que se dedican a trabajar dentro de la industria turística, lo cual es muy significativo, por la obviedad de que la población se inclina por ingresar a las empresas del estado (PEMEX, SEP, IMSS e ISSSTE y anteriormente Luz y Fuerza) o por el comercio principalmente, y así, será poco menos que imposible desarrollar, hacer crecer e impulsar el turismo, al no contar con capital humano suficiente, y es donde cabe la pregunta: ¿Quién recibe al turismo?
Lo peor es cuando públicamente se cuestionan los esfuerzos por hacer turismo, las opiniones y las críticas parten de personas con ignorancia del tema, con mala fe y con intereses que no son los mejores, donde la manifestación constante es: “que se trabaje más en el turismo, pero que lo haga alguien que no sea yo”, cuando lo ideal es que todos nos convirtamos en los mejores anfitriones cuando recibamos visitantes y en los mejores embajadores cuando salgamos y podamos promocionar nuestros municipios.
Esta circunstancia de carecer de agentes del turismo no es exclusiva de Necaxa, sucede también en los Pueblos Mágicos vecinos (los porcentajes son los mismos), sin importar la infraestructura, inversión, oferta y planeación turística que posean.
Situación distinta la vemos en los Pueblos Mágicos cercanos de Zacatlán y Chignahuapan donde cada vez más y más personas se suman a emprender turísticamente, y los resultados están a la vista, elevando su nivel de vida, el nivel de eventos realizados, y la mejora de la oferta de productos turísticos, lo han comprendido muy bien, saben que vale la pena integrarse al turismo.
En el análisis cualitativo individual de los agentes del turismo a nivel regional con los que actualmente contamos: prestadores de servicios turísticos, hoteleros y restauranteros, guías, tour operadores, etc., todos compartimos un factor importante, el amor por nuestro lugar, el deseo de que avance y se desarrolle turística y económicamente, a la par del crecimiento personal; y si bien hay mejoras y progresos en el servicio con la experiencia diaria y la asistencia a las capacitaciones, hace falta que seamos más, hacen falta inversionistas que le apuesten al turismo, hacen falta más profesionistas y profesionales del turismo, hace falta que los mayores le transmitan el conocimiento de los orígenes y la historia de nuestros pueblos, pero también el amor y el orgullo de lo que somos y dónde estamos, enseñar el sentido de pertenencia y el valor identitario de nuestras comunidades.
Para detectar y desarrollar más agentes del turismo es necesario incluir esta dinámica en la planeación de las políticas públicas, reflejarlas en los planes de desarrollo municipales y en los planes de trabajo de la Secretaría de Turismo del Estado, socializar toda la información necesaria buscando sensibilizar y concientizar a nuestra gente, a las familias, a los niños y jóvenes, de que el turismo puede ser una opción y un vehículo de desarrollo económico para nuestras comunidades, para nuestros municipios.
Sé que es un tema amplio y se presta al sano debate, pero por el momento, es cuánto.