En la intersección entre la tradición académica y la disrupción tecnológica, las universidades de alto prestigio enfrentan hoy su reto más definitorio: no solo sobrevivir a la era digital, sino liderarla con sentido humano. La transformación digital no es un destino técnico, sino un proceso de reinvención responsable e inteligente. Así lo entiende y lo ha definido la Dra. Lilia Cedillo, Rectora de nuestra BUAP, cuya gestión responde a una realidad emergente donde lo virtual y lo físico conforman ya una sola trama educativa.
Desde los principios y desde los hechos, la Rectora Cedillo, ha comprendido que la responsabilidad de la máxima casa de estudios no puede limitarse a la simple digitalización de las aulas. Su verdadera misión es la transformación del modelo mental universitario. Esto implica transitar de la transmisión pasiva de información hacia la construcción de un ecosistema de aprendizaje dinámico, en el que la tecnología actúe como amplificador de la capacidad analítica, permitiendo que el conocimiento sea verdaderamente universal: accesible, colaborativo y conectado con las fronteras del saber global.
En esta lógica estratégica, la Rectora Cedillo, decidió que uno de los motores del cambio institucional fuera la creación de una Agencia de Inteligencia Artificial Responsable, con la cual la BUAP da un paso decisivo hacia una transformación efectiva. Esta instancia no es un adorno tecnológico, sino un órgano de mediación estratégica encargado de diseñar y supervisar sistemas algorítmicos que prioricen la transparencia, la equidad y la seguridad.
La BUAP cuenta desde hace tiempo con equipos humanos e instalaciones de vanguardia tecnológica digital, reconocidos a nivel nacional e internacional en investigación y docencia. A esta inteligencia digital consolidada se suma la experiencia de Marcelo García Almaguer, con una visión orientada a integrar la gobernanza ética con la operatividad técnica, transformando la teoría académica en soluciones de impacto real. Bajo este enfoque, la Agencia implementará marcos de auditoría algorítmica y modelos de explicabilidad (XAI), garantizando que la tecnología no opere como una “caja negra”, sino como una herramienta auditable que proteja la dignidad humana y mitigue activamente los sesgos informáticos.
En el rectorado de la Dra. Cedillo, el factor humano ha sido colocado en el centro del quehacer universitario. La formación que se impulsa no busca únicamente expertos técnicos, sino estrategas éticos de la inteligencia digital, capaces de comprender las implicaciones sociales, económicas y culturales de la tecnología que diseñan y utilizan.
Este proyecto institucional se sostiene sobre un principio irrenunciable: el juicio crítico y la responsabilidad social. La nueva Agencia de Inteligencia Artificial Responsable de BUAP, trasciende la gestión de datos para convertirse en un motor de competitividad académica y social, dotando a los estudiantes de herramientas para gobernar la realidad digital y proponer soluciones innovadoras a los desajustes del mercado global.
Con estas decisiones, la BUAP confirma que posee las capacidades necesarias para generar valor intelectual compatible con la realidad digital emergente, apoyada en una gestión inteligente de la tecnología. Así, la universidad contribuye a que el país no sea un mero espectador, sino un protagonista activo del desarrollo tecnológico con sentido social.
Egresé de la UAP y constato con satisfacción y orgullo que hoy nuestra BUAP es una universidad renovada, abierta a la universalidad del pensamiento sin fronteras digitales, pero con un compromiso ético innegociable.Admiro la decisión de la Rectora Cedillo, al decidir que sea una inteligencia artificial responsable la que apoye la formación de estudiantes conscientes que les permita convertir el bit en una oportunidad para dignificar la vida humana. Solo así BUAP, cumple plenamente su misión histórica.

