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jueves, abril 25, 2024

¿Delinquir por contagio?

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Durante toda mi vida he coleccionado amistades de todo tipo: desde los vecinos que conocí en la infancia y de pronto me vuelvo a topar, pasando por artistas de la danza formal y callejera, periodistas, reporteros, músicos formales y de cantina, políticos de primera y de tercera (depende el periodo), etcétera.

Me gusta escuchar historias de la gente que me rodea, y por lo general trato de evitar a aquella con la que sé que no tengo nada en común, aunque pensándolo bien, a veces de la diferencia surgen buenos debates.

No es necesariamente cierto el postulado de que tus amistades te definen.

En los últimos años, por azares del destino me tocó convivir con personajes que terminaron presos por diversos delitos; gente que senté a mi mesa y con la que había cierta confianza. Se me veía con ellos de repente en algún café, etcétera, ahora bien, lo que estas personas hacían una vez que el telón se cerraba (en la intimidad de sus hogares o en las penumbras de sus oficinas) poco o nada tenía que ver con mi forma de ver el mundo e incluso con la dinámica amistosa que nos unía.

Uno nunca termina de conocer al otro. Por más que se frecuente, la otra persona puede guardar para sí secretos inconfesables o no, y el que está fuera jamás podrá traducirlo del todo.

Aunque existan sospechas.

Aunque los demás murmuren.

Es irresponsable comprometer al círculo social del pillo por sus tropelías particulares.

Incluso no se puede acusar de complicidad a la pareja de alguien señalado… he conocido matrimonios que se mienten magistralmente durante toda su vida.

Pensaba esto mientras veía el documental sobre el encumbramiento y la caída del emporio de Victoria’s Secret, pues durante muchos años, el nombre de Jeffrey Epstein estuvo ligado a la famosa empresa de las diosas aladas en calzones creada por el magnate Leslie Wexler, quien protegió e hizo millonario a Epstein en una especie de convenio: el primero ponía toda la lana y el segundo se encargaba de dotarlo de roce social.

En el documental se revela que, aparte de la falta de adaptación a los nuevos tiempos de inclusión, la fábrica de calzones más famosa del mundo vivió sus horas más oscuras cuando Epstein fue encarcelado y luego de que se “suicidara” en extrañas condiciones.

, por supuesto, se deslindó por completo del presunto traficante de menores de edad… lo cual sigue generando ruido dada la cercanía de ambos personajes ( en alguna parte de la trama se sugiere que tenían una relación homosexual).

Y luego, obviamente, está también la inmensa lista de potentados, artistas, científicos, políticos y príncipes que se filtró hace dos meses.

Gente que se codeaba con Epstein y que iba a sus casas a cenas y comidas. Que recibían donaciones y apoyos por parte del magnate…

La pregunta acá es: todos los citados en la lista sabían y/o participaban de las fiestas del pervertido?
Supongo que algunos sí, pero la mayoría, lo dudo.

El poder se junta con el poder. Pero no necesariamente comparten filias ni mucho menos parafilias.

Condenar y cancelar a los amigos del criminal es un acto de especulación y anticipación.

La cosa es más seria y profunda.
Difícilmente la propensión a delinquir se da por contagio.

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