A veces hay muchos motivos para que las personas se unan, a través de las redes principalmente, y en el diario acontecer de las tertulias, los mercados y los sitios de concentración de familias. Hay aconteceres en la época reciente que han provocado ello. Justo acaba de corearse en las primeras calles de las ciudades el NI UNA MÁS, estableciendo con esas voces de mujeres que ya tienen que hacer un alto a los feminicidios.
Hace algunos números de Hipócrita Lector me referí desde el baúl a lo lamentable que sucedió en una comunidad perteneciente al municipio de Xicotepec, hecho que causó indignación y que movilizó a un contingente de la Guardia Nacional para realizar honras fúnebres.
Ahora, el asesinato de Estefany. Una niña que iniciaba a vivir. Era una chica luchadora; a raíz del fallecimiento de su mamá se volvió un ícono de perseverancia, con un ímpetu de ganarle a la vida todo lo que le había quitado. Carismática, participativa y muchos epítetos que las propias redes sociales se han encargado de señalar. Y apareció muerta, con saña, en manos de algún o algunos enfermos que tal vez no merecen seguir deambulando y puedan continuar con estas atrocidades.
No es un asunto menor. Aunque las autoridades ya se han manifestado diciendo que no va a quedar impune, que irán hasta las últimas consecuencias, etc., la sociedad ya escucha eso como un slogan, como una respuesta sin contenido. No basta tampoco que se vayan a hacer cargo de lo concerniente al sepelio y demás; con eso no le devuelven la vida a esta chica.
Así también, otro hecho lamentable: al quitarle la vida a un joven que, con las mismas ganas, se ganaba la vida tripulando su auto, y que también alguien o algunos decidieron quitarle la vida, y con ello sus aspiraciones, dejando un enorme luto a la familia Fernández. Lo que las personas expresan, con mentadas de madre, es que no es justo y que ya basta.
No se sabe cuándo irá a parar esta debacle de los jóvenes. Pero la sociedad tiene que manifestarse por ya poner un dique a estos crímenes atroces.
En otro tema, pero que también deja luto, a la familia del amigo Santos Rubio Paulino, de la localidad de Ahuaxintitla —también perteneciente a Xicotepec— lo resaltamos porque fue un hombre a carta cabal, que más de una ocasión fue autoridad de su pueblo, y que, acudiendo a hacer gestiones a las distintas dependencias, logró que su comunidad floreciera, que vieran el beneficio de rezagos ancestrales.
Descanse en paz, Santos. A su familia, y a la de los jóvenes señalados, nuestra gran solidaridad y condolencias.
Xicotepec… de luto.