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sábado, enero 8, 2022
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Sheinbaum: “México está preparado para una mujer presidenta”

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A Mario Alberto Mejía

Por defender la risa, pluma por pluma.

 

Qué bueno que Sheinbaum nos da su aprobación. Justo a tiempo para construir el baño de mujeres dentro de la oficina de Palacio Nacional.

O al revés, Sehinbaum se topó de pronto con el baño de mujeres en la mismísima oficina presidencial, se talló los ojos para prevenir que no se tratara de un efecto visual y eureka, ese dibujo de la silueta con falda no podía ser el baño del presidente (a menos que… no, eso nunca). Y allí, asombrada, salió corriendo gritando ¡Estamos listos, Estamos listos! Ya puede haber una presidenta, ya hay baño de mujeres en Palacio.

Nadie ha podido explicarle que la señalización no es lo mismo que una señal. La señalética no puede verse como una señal del destino. Así que no se desanime, Sheinbaum, cuando la señal del camino diga Zona de Derrumbres, nada de eso tiene que ver con campañas y sueños derrumbados; y menos con el derrumbe de su candidatura. Pero tampoco se confíe, Sheinbaum, es posible que sí caiga una piedra en el camino; pero, cómo decirlo, no en el camino rumbo al 24, no ese camino sino el camino de la carretera; pero no, tampoco esa carretera que lleva directo a la presidencia sino el camino de esfalto, uff difícil darse a entender cuando la gente ve señales del destino en la señalética…

Es bueno saber que ya estamos preparados, ya nos habíamos resignado a otro presidente nomás porque no sabíamos si había baño de mujeres en Palacio. Gracias, Sheinbaum, de no haberlo sabido seguiríamos votando por hombres y más hombres y horripilantes hombres con tal de ahorrale la bochornosa situación a una presidenta que tuviera que salir corriendo fuera de palacio buscando un baño de mujeres en momentos de imposible continencia.

Aunque algunos aseguran lo contrario, que Sheinbaum no vio en el baño de mujeres de Palacio un signo inequívoco de que México ya estaba preparado para tener una mujer Presidenta. Y esto por un simple hecho: no hay baño de mujeres.

Quienes pudieron observar en su rostro esa legendaria aprobación, ese permiso que nos ha dado Sheinbaum para votar, aseguran que fue cuando estaba sentada en la oficina del presidente y en el momento justo de ver su reflejo en la ventana, el cristal le devolvió una imagen reconfortante: se veía tan bien ella allí, en esa oficina, tan cómoda en ese sofá que parecía hecho a su medida, tan a gusto en esos techos altos y respirando un aire casi de montaña, que su rostro se iluminó en estado de gracia y con un renovado fulgor en la mirada se dijo: “México ya está listo”. Durante unos segundos su mente voló y el presidente tuvo que repertir la solicitud para hacerla volver:

—Sí, señor Presidente, entendido —respondió ella sin que se apagara todavía ese fuego en los ojos.

—Muy bien Claudia. Nos vemos el próximo lunes.

—Señor, por cierto, se ha dado cuenta de un pequeñísimo detalle: aquí en esta parte de Palacio no hay baño de mujeres.

—mmm… —la voz cascada del presidente tardó en oírse, primero apareció la sonrisa, luego un ligero movimiento de cabeza y enseguida alzó la mano admonitoria… Cuando por fin apareció el primer vocablo, este texto ya se había terminado.

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