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jueves, enero 6, 2022
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Gitanos

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Primera Parte

 

Fue un día de viento seco, caminaba por la carretera de Salta, a unos kilómetros de la frontera con Santa Cruz, Bolivia. Era el año 2010. Veníamos de aventón: a dedo, como llaman los sureños a este tipo de viajes, quizás para muchos mexicanos sea un viaje hippie o en el peor de los casos hippiperro, que es la forma en que los españoles llaman a los viajeros que hacemos crónicas de las montañas y que tenemos el devenir a cuesta.

Los argumentos de algunos no están en sus discursos, o en sus palabras. Están en su modo de actuar, en sus historias, que muchas veces parecen fantasías, en lo descriptivo de sus viajes, en las tertulias que prolongan.

Durante 2010, publicamos un fanzine que se llamó Nómadas Contemporáneos. Un día con el sol en la nuca atravesamos una larga carretera de soja transgénica en las pampas argentinas.

Recuerdo que el sol y el viento atravesaron los días. Y en uno de esos trayectos y después de recorrer kilómetros de la carretera y acampar dos veces en las orillas, vimos un enorme árbol a lo lejos. Debajo de él se encontraban dos mujeres, una de ellas vestida con una larga falda color celeste. Ella atrapó mi atención porque su mirada fue penetrante y directa. De hecho, nos intimidaron con el modo de observarnos. Les preguntamos un par de cosas y nos fuimos.

Recuerdo sus brazaletes, la cabellera negra y frondosa. Y particularmente la forma burda de trazar su maquillaje. Fue la primera vez que vi un par de gitanas. Mientras mi amiga argentina recitaba algunas frases porteñas que los aludían en su jerga lunfarda recordé varias historias que se cuenta sobre este grupo cultural en México.

La antropología e incluso las Ciencias Sociales tienen un notable interés por conocer la realidad del “Otro”. Asumiendo desde el supuesto primario que El Otro es el opuesto al Yo o al Nosotros.

España es un sitio donde esta oposición ha sido contrastada con el Pueblo Gitano.

La realidad es la siguiente; un porcentaje alto de españoles tienen prejuicios estereotipados. ¿Pero cuál es la realidad histórica del Pueblo Gitano? y ¿Cuál será la relación entrañable de esta cultura con España?

Haciendo un sondeo descriptivo a gente española y no española que, como yo, ha tenido contacto con algún Gitano, me llamó la atención la siguiente descripción. Cito textualmente:

“Aquí no les llaman Gitanos, sino Roma: Gente Roma.

Me parece que la palabra Gitano es peyorativa o no sé bien.

Se notan distintos, no solo en sus rasgos sino en su vestimenta.

En su carácter. Son más afables y buscan el contacto.

Pero tampoco tienen muy buena reputación o recepción. Hay mucha discriminación, aunque tolerancia también.

Se notan muy viejos, ancestrales. No físicamente sino en su carga. Fuertes, resistentes y desgastados. Te miran a los ojos sin más. Me parece una cultura compuesta de trozos de diferentes partes de otras culturas. Cambian de lugar regularmente. Son una minoría en comparación con la sociedad que los rodea o donde se encuentren inmersos. Pero algo de ellos te hace pensar que no son tan pequeños en sus raíces. Quizás la gente de aquí les tenga miedo, o respeto, o algo combinado a medio cambio entre eso…” En Publicación Colibrí 2008-2009 (Mexicano en Austria).

 

El Pueblo Gitano es un grupo nómada que emigró hacia el año 1000 aproximadamente. Pocos españoles reconocen que la Cultura Gitana en cierta medida ha hecho importantes contribuciones paralelas con la propia historia española. (Aparicio, J. 2006)

Antes de ser conocidos como Gitanos, vivían en la Región norte de la India. En el Punjab (Los 5 ríos). Tras un deterioro social y una invasión histórica de la India, se dice que el grupo más marginado viajó hacia Occidente durante el siglo XI, repletos y celosos de su acervo cultural.

Se sabe que viajaron por cuatro siglos por África y Europa. Llegaron a España en el siglo XV según diversos estudios.

La Ruta Europea la toma el grupo Rom o Romaní desde la India, pero existió otra ruta asiática-africana llamada Zott que parte desde la India hacia el sur, los cuales llegaron al sur de la península ibérica.

Las rutas transcurridas desde mi punto de vista deben ser motivo de estudios comparativos. Se sabe que a lo largo de la historia Los Gitanos han sido llamados de diferentes maneras, los escritos antiguos dan cuenta de algunos nombres; Cigani, Luri, Bandgar, Bohemians, Egyptanos, Gypsys, Manush, Kalés, Kalderas

Aquí en España les llaman Gitanos y en diferentes pláticas que he establecido con españoles los han nombrado así. Es curioso que el 80% de los enfoques descriptivos de estas personas son negativos. Pues cuentan algunas experiencias que parecen vacías sobre situaciones embarazosas de infortunio, como si recitaran el primer párrafo de Cervantes en La Gitanilla, 400 años después y como si esta percepción hubiera quedado petrificada en algunas paredes de su inconsciente.

“Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo; y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte”. (Cervantes “La Gitanilla”)

 

Independientemente de esta percepción generalizada. Y tras diferentes inconsistencias identitarias y vaivenes en reconocimientos legales, los Gitanos se presentan como conciliadores culturales, sabios, reservados con su cultura que atraviesa los tiempos y las fronteras. Después de cientos de años desafían el contacto. Conciliadores de amistades entre bullas, risas y cantos. Egyptanos o gigantes, de ojos bien adornados, con la luna en las mejillas, y por años privilegiados.

 

TATIANA BERNALDEZ

 

Bibliografía

Aparicio, J. Breve recopilación sobre la historia del Pueblo Gitano:

desde su salida del Punjab, hasta la Constitución Española de 1978 Veinte hitos sobre la “otra” historia de España. Revista Interuniversitaria de Formación de Profesorado.ISSN (Versión impresa): 0213-8646 emipal@posta.unizar.es. Universidad de Zaragoza. España.

 

Cervantes, Miguel. La Gitanilla. SEPAN CUANTOS. Ed. Porrúa. 1590.

 

FRASER, A. (2005). Los Gitanos. Barcelona: Ariel.

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