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jueves, febrero 22, 2024

El antropólogo sin gafas

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(Etnografía para principiantes) 

Parte I 

 

El trabajo de campo es el pilar de la etnografía. La etnografía sirve para entender un fenómeno social y es uno de los principales nutrientes de la Antropología. 

Si no se recurre a la etnografía para recopilar datos, las verdades arrojadas por cualquier investigador serán poco fiables.  

Entre más datos recopilados en campo, mayor asertividad existirá en las conclusiones presentadas. 

Por ese motivo, una de las principales necesidades de los directores de la especialidad de Antropología en las Universidades, es la formación de profesionales que sepan utilizar en contexto las técnicas etnográficas.  

Sin embargo, esta tarea no es cosa fácil.  

De modo que existen fronteras culturales y espacio-temporales que confunden elementos imprescindibles para la asimilación de las diferencias sociales.  

Para ser más claros, pongo un ejemplo de los más burdos y recurrentes de las academias de antropología: Si en una cultura como la occidental alguien eructa en la mesa es muestra de mala educación, sin embargo, en algunos países asiáticos y sobre todo para varias tribus de esquimales este acto es un gesto de buena conducta porque significa que la comida ha gustado.  

Con estas variables de comportamiento y observándolas desde la mirada del antropólogo que tiene su propia cultura, resulta complicado comprender al “otro”.  

Por eso se utiliza mucho entre colegas la metáfora de las “gafas”. Es decir, que el profesional se coloque las famosas “gafas antropológicas” para comprender desde una neutralidad las actividades culturales que está observando en trabajo de campo y que, efectivamente, ayude a quitar totalmente los prejuicios que tiene encima para determinar o describir un fenómeno de comportamiento.  

Después de tener neutralizada la visión, el antropólogo debe saber introducirse en el grupo social que va a estudiar. Se sugiere que sea de manera cautelosa. Incluso algunos teóricos han determinado que se debe informar a las autoridades comunitarias sobre la presencia y motivación de la visita.  

Con el tiempo, me di cuenta que este punto es muy importante, porque la autoridad del lugar va a informar a la comunidad completa sobre la visita esporádica del antropólogo o el grupo de estudio.  

Al llegar a la comunidad se sugiere que, entre menos se llame la atención, será mucho más productivo el resultado del trabajo de campo. Porque al momento en el que el antropólogo pasa por desapercibido es más probable que los integrantes de la comunidad comiencen a comportarse de una manera más orgánica y puedan presentarse las actividades culturales con mayor naturalidad para poder ser descritas.  

Continuará… 

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