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miércoles, septiembre 28, 2022
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La pasión de Morena es el aliento de AMLO

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La elección de consejeros de Morena ratificó la pasión y la efervescencia que se vive en ese partido y que representa el aliento, la moral que le imprime López Obrador.

Cuando termine el presente sexenio el futuro del partido será incierto.

Porque Morena no existe, no tiene independencia ni una estructura real; en la mayoría de los municipios ni siquiera tiene comités.

Más bien se asemeja más al culto a la guadalupana o a la afición deportiva del futbol. Es una expresión emocional, apasionada y en la mayoría de las ocasiones exaltada.

Tan exacerbada como la vimos el sábado 30 de julio.

 

EL BARBOSISMO TOMA EL CONTROL DEL BARCO RUMBO A 2024

En Puebla quedó claro quién es el jefe político y la ruta que desde este momento se traza rumbo al 2024.

El triunfo contundente de Barbosa Huerta y el exterminio de sus detractores es evidencia que el mandatario tiene el control de la sucesión.

Hace semanas el Ejecutivo exhortó a sus correligionarios a expresar abiertamente sus anhelos de contender en el próximo proceso electoral.

Varias figuras así lo han hecho; levantando la mano, sin aspavientos, ni protagonismos; con un proceder mesurado e institucional. Se trata de una nueva y pulcra generación que mira al futuro con integridad.

La otrora hostil Claudia Rivera Vivanco quedó opacada con tres hechos públicos; su presencia en un centro de votación fue motivo de abucheos; la señora fue corrida, mientras que en los números su equipo fue aplastado.

Su hermana María Teresa Rivera Vivanco solo obtuvo 51 votos, mientras que su lugarteniente Andrés García Viveros se fue con cero; ni una persona le dio su confianza.

Esa es la fuerza de la exalcaldesa. Una figura impresentable y descalificada.

Solamente la sostiene el desconocimiento que Bertha Luján Uranga tiene de Puebla.

En otro frente Rodrigo Abdala demostró que su presencia fue un mero membrete.

En Tehuacán, el segundo round Celestino versus Tepole generó un desastre.

Hasta el momento todavía no se define si el proceso interno se anula en Tehuacán a raíz de las anomalías. En el Polideportivo de la Huizachera se rompieron cientos de boletas y otras tantas se quemaron.

Los estropicios fueron causados por la rivalidad entre la diputada federal Araceli Celestino Rosas y el edil Pedro Tepole Hernández.

Desde este momento ambos están peleando la próxima presidencia municipal.

Un antecedente ocurrió el domingo 23 de enero cuando se realizaron los plebiscitos en las doce juntas auxiliares de Tehuacán.

Araceli Celestino —operadora del cacicazgo caído que durante 11 años avasalló Coyomeapan—, pretende convertirse en la próxima presidenta de Tehuacán en 2024.

Se debe anotar que el movimiento social contra los hermanos Celestino no solamente acusa el saqueo y el latrocinio; los coyomeapenses afirman que los caciques también son los autores intelectuales de crímenes ocurridos en la Sierra Negra.

Expulsados de aquel municipio, ahora la intención de Araceli es buscar la alcaldía de Tehuacán. Por eso patrocina e impone a presidentes de colonias populares y por supuesto en los pasados plebiscitos tenía la intención de colocar a sus incondicionales como ediles auxiliares.

Por otra parte, fiel a su idiosincrasia Pedro Tepole —quien aspira a la reelección en 2024 —, envió a sus compadres y amigos de baraja a disputar las presidencias.

Ese 23 de enero fue el primer round entre Celestino y Tepole. Cada quien sacó su maleta repleta de billetes para comprar voluntades.

Por supuesto los recursos no son propios.

Celestino sigue ordeñando al municipio de Coyomeapan a través de su esposo Rodolfo García López, quien es alcalde, aunque no ha podido entrar al edificio de la presidencia que sigue tomado.

En la otra banqueta Tepole utiliza los fondos que salen de los mercados municipales y que ni remotamente son auditados por la contraloría municipal.

El resultado fue inédito, ni uno, ni otro tuvieron ventaja. La población se levantó, protestaron y cerraron los centros de votación.

En cinco juntas auxiliares los plebiscitos se cancelaron y se repitieron. Tepole solamente ganó una presidencia auxiliar. Esa es su fuerza real sin la plataforma de Morena.

Aquel fue el primer round, pero el sábado 30 de julio se desataron los demonios.

Si en los plebiscitos los “jefes políticos” de Tehuacán sacaron la maleta de billetes, ahora sacaron los costales.

Parecía una movilización priista de los años 70. Para el acarreo participaron flotillas completas de colectivas, como las rutas 6, 12 y 42.

La propietaria de un modesto negocio de tortas de tamal afirmó: “Unas personas me encargaron 3 mil tortas, ¿cómo se las voy a hacer si yo solamente vendo 200? y pues si me compraron las 200”.

Los mismos morenistas acusaban: “están pagando el voto en 500 pesos… oye, a mi nada más me dieron 200…”

En las filas una mujer de la tercera edad preguntaba: “¿A qué hora va a llegar López Obrador? Me dijeron que iba a venir…” Muchas personas de colonias populares fueron engañadas que AMLO esta-ría para apoyar a sus aspirantes.

A Pedro Tepole le encomendaron sacar avante el proceso interno de Morena, pero como en todo, en absolutamente todo lo que hace el edil nunca genera soluciones, solo causa problemas. Y este episodio no fue la excepción.

Los responsables del desorden y el desaseo en Tehuacán fueron la diputada Celestino y el edil Tepole quienes siguen pensando como priistas de los años 70.

Tienen una visión rupestre y primitiva del ejercicio político.

Si por Tepole fuera ya habría convertido a Tehuacán en el peor municipio del estado. Pero lo están apuntalando con pilotes de acero, porque su gestión es insostenible.

Y aquí está otra prueba de ello.

Como siempre quedo a sus órdenes.

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