“Me duele más la muerte de un amigo
que la que a mí me ronda”
Lágrimas de mármol de Joaquín Sabina.
I
Es complicado escribir esta columna sabiendo que uno de sus lectores más fieles, en los últimos años, ya no la leerá ni me podrá responder con alguna opinión al respecto.
El pasado miércoles, Sergio Arturo de la Luz Vergara Berdejo; mejor conocido como Sergio Vergara dejó el plano terrenal para comenzar su viaje de retorno al origen: la fuente divina, cósmica o universal.
Parafraseando una anécdota que compartió MaryJo Farfán: ha dejado habitar la Cuetlaxcoapan para transitar por el Mictlán.
II
Crecer, acumular años, implica comenzar a coleccionar, involuntariamente, las despedidas.
A muy temprana edad perdí al tío Juan Pérez: el primero que me habló sobre los túneles de Puebla y que odiaba a Zaragoza, pues decía —palabras más, palabras menos—: “Mientras él estaba escondido, los Tres Juanes, los hermanos Díaz, Negrete y otros estaban sacrificando la vida. Es un cobarde”. Probablemente él me hizo fan de Porfirio Díaz. Otra muerte que, en su momento, no dimensioné; pero en años recientes me he percatado de que fue una parte importante en mi formación histórica-sentimental: José María Cajica.
Luego vinieron mis dos abuelas: Juanita y Salud, mi tía abuela: Andrea, la intempestiva partida de Nacho Padilla, seguido del grandioso Don Pedro Ángel Palou y, a los meses, le alcanzó Sergio Pitol; y posteriormente, en mi plano familiar, se fueron mi tío Alejandro Godínez y su esposa, mi tía Tere Lara. Hace poquito, el gran Hugo Cabrera partió también.
Y ahora, en el año que marca el comienzo de mi década de los 40 y en el mes de mi cumpleaños, parte el querido Sergio Vergara.
III
A finales de los 90 y principios de la década del dos mil, fui miembro fundador del Club Interact Puebla de los Ángeles (una agrupación rotaria para adolescentes); y en mi tercer año como parte del Club fui Presidente y Representante Distrital; y parte de las responsabilidades era visitar clubes rotarios para invitarlos a crear un Club Interact. El Club Rotario Puebla Reforma sesionaba en el Hotel Crowne Plaza Puebla, actualmente conocido como Hotel Intercontinental, y allí me tocó conocer a tres personas que me llamaron la atención: Ángel Paz y Puente, Mario Riestra Venegas y Sergio Vergara Berdejo.
Ese día, Mario Riestra Venegas me dijo: “A tu edad, hace muchos años, también fundé y fui parte de un Club Interact”. Coincidí con él en algunos eventos rotarios y le pedí que me escribiera en una libreta donde coleccionaba mensajes motivadores de personas que admiraba. Muchos años después la vida me regalaría la amistad y complicidad con dos de sus hijos: Mario y Susi.
En 2018, a las semanas de haber regresado de la CDMX a Puebla, tanto Joaquín Alonso como Moisés Rosas Silva me invitaron a la ceremonia de entrega de oficinas a Sergio Vergara como Presidente del Consejo de la Crónica del Estado de Puebla. Por azares del destino, me tocó entregarle las llaves.
Años más tarde, finales del 2021, derivada de la salida de Roberto Rodríguez de la Jefatura del Museo Taller Erasto Cortés (MUTEC)/San Pedro Museo de Arte de Museos Puebla, me propusieron hacerme cargo y, en caso de aceptar, Sergio Vergara debería dar su VoBo. Para mi sorpresa, fui palomeado.
A mediados de febrero del 2022, todavía meses pandémicos, se inauguró, en el MUTEC, la Exposición: El Tarot de la Taberna. Le pedí a Gela Rodríguez (Directora de Museos Puebla, en aquel año) que convenciera al Secretario de ir. Fue y salió maravillado de la exposición, le regalaron su mazo y se emocionó aún más. Al terminar el recorrido me dijo: “Muy bien, quiero reportes de cómo le va y organiza muchos eventos alrededor. Explota la exposición”. La exposición se quedó casi medio año, pues tenía mucha demanda. A partir de este momento, Sergio siempre fue a todas las inauguraciones en el MUTEC y en San Pedro Museo de Arte y comenzó a considerarme para ser parte del corte de listón.
IV
En algún momento del año, una mujer quería convencer a Sergio Vergara de convertir a medio museo en oficinas y en más espacios para los talleres que se daban en el Patio del Sol.
Acto seguido, le hice ver a Sergio Vergara las implicaciones negativas que podría tener el asunto: es de los pocos edificios que cuentan con un decreto que mandata que ese espacio debe ser utilizado para albergar al Museo Taller Erasto Cortés; luego le dije que la familia de don Erasto podría hacer escándalo y no se diga la de Toledo, pues gracias a él existe la biblioteca con la que cuenta el MUTEC.
Se negoció que unos espacios que no se utilizaban, pudieran ser salones de apoyo para talleres de Patio del Sol.
Me gané aún más su simpatía y respeto por mi labor.
V
Quizá lo conocí tarde, pero a tiempo, en el momento indicado.
El 2022 es el año más memorable, laboralmente, en lo que llevo de vida. Nunca recibí un no a las propuestas que hice para el MUTEC.
Lo conocí sonriente, enojado y también en momentos de frustración y coraje.
Cuando podía, buscaba mediar con las personas que sabía que había una intolerancia mutua; decía: “Ya, dejen de chingarse mutuamente, los dos son buenos y los quiero en mi equipo.”
VI
Hace poco nos volvimos a reencontrar.
Y cada que me presentaba a alguien, solía decir dos cosas: “Trabajamos juntos, bueno, él más que yo, es de los que saben y entienden lo que están haciendo”; “trajo una exposición de Tarot y fue exitosa, le sabe mucho al tema del Tarot”.
Y, recientemente, no dejaba de recordarme: “Eres necesario en el ámbito cultural, ya vendrán tiempos mejores para ti. Lo mereces”.
Incluso, alguna vez me dijo: “Ya que te devuelvan el MUTEC, es tuyo, pocos lo han querido como tú”.
En uno de estos últimos encuentros, al terminar una conferencia que dio en San Pedro Museo de Arte, lo acompañé hasta el estacionamiento donde estaba su coche; platicamos de los proyectos que tenía en puerta, de que Aimeé Guerra está haciendo bien las cosas, de que hacen falta trabajadores/gestores que vean a la Cultura como parte de su vida, que estén enamorados de la Cultura.
Constantemente nos escribíamos por WhatsApp, ya sea por cosas que salían en medios o derivada de mi columnas o reseñas que le mandaba. Siempre contestaba.
Entre Navidad y Año Nuevo, me dijo: “Hay que hacer un libro con tus columnas, sobre todo en las que abordas temas sobre políticas culturales. Hay muchas cosas valiosas allí.” Ya no pasó, al menos no pronto. Y si pasa, tendrá que llevar una dedicatoria para él.
Un día dejó de contestar mis mensajes, de reaccionar a mis columnas. Allí supe que algo estaba mal. Al poco tiempo, comenzaron a llegarme noticias acerca de su estado de salud.
VII
Puebla, poco a poco, se va quedando sin esas personalidades que en sí mismas, por su trayectoria, eran símbolo de institución cultural: Héctor Azar, Pedro Ángel Palou Pérez, Efraín Castro y ahora Sergio Vergara Berdejo.
Tres perfiles que podrían ingresar a ese club selecto: Pedro Ángel Palou García está en paz siendo escritor y académico, Alejandro Montiel Bonilla tampoco se le ve interés en seguir en puestos importantes de Cultura, y Miguel Maldonado Pérez ha tomado cierta distancia de la política cultural.
Fritz Glockner y Enrique Glockner, también podrían ser parte del club.
VIII
Dicen que cuando se muere una persona querida, se gana un ángel o intercesor.
Sergio; ojalá desde tu nuevo lugar, me sigas echando porras para retornar al sendero cultural.
Por lo pronto, buen viaje, querido Sergio. Mucha luz en tu camino de retorno. Ya nos encontraremos.
Fuera de lugar
Me parecen deleznables, repulsivas y asquerosas ciertas personas que, ante la muerte de una persona, insisten, joden, recalcan los desaciertos o los malos pasos de un occiso. Sobre todo cuando son los familiares quienes van a leer esos textos.
El muerto, muerto está, y no creo que en el otro plano, tengan internet o les llegue el resumen de noticias.
Y en un mundo tan de mierda, tan sin humanidad ni empatía, lo mínimo que se puede hacer es respetar el duelo de las familias y amistades de la persona fallecida.
Aunque me imagino que a estos personajes les ha de excitar la idea de que, a su muerte, alguien le vaya a decir a sus familiares y amistades sobrevivientes: “¿Para qué le lloras, si ni era buena persona? Mira te enlisto sus defectos, sus crímenes y sus pecados”.

