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miércoles, febrero 4, 2026

Días grises para Adán Augusto López

Días grises para Adán Augusto López

Publicado originalmente por Elia Castillo Jiménez en El País. Compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:

La salida del morenista de la coordinación en el Senado planeaba desde el año pasado y se ha materializado tres meses después de los escándalos sobre su gestión en Tabasco.

El senador Adán Augusto López Hernández vive horas bajas. El político que le peleó la candidatura por la presidencia de México a Claudia Sheinbaum ha dejado la coordinación de Morena y la dirección del Senado, arrastrando una estela de controversias que debilitaron su fuerza y su imagen al interior y al exterior del Gobierno y de Morena. Los vínculos con el grupo delincuencial La Barredora de Hernán Bermúdez Requena, el jefe de la policía que él designó cuando gobernó Tabasco, fueron la llave que abrió la caja de Pandora, la hebra que adelantó su final, se comenta en los pasillos de Morena. A la trama de Tabasco le siguieron otros más que apuntaban a ingresos injustificados, hasta por cuatro millones de dólares no reportados en las declaraciones patrimoniales a las que el senador está obligado como servidor público. López Hernández plantó cara a los escándalos ante el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum. “Que aclare el senador”, así lanzaba la mandataria el balón a la cancha del tabasqueño en noviembre para que explicara los movimientos en sus cuentas. Desde entonces, planeaba sobre el coordinador de Morena la posibilidad de que diera un paso al costado y, casi tres meses después, se ha materializado.

La figura más cercana al expresidente Andrés Manuel López Obrador ha dejado ahora una de las posiciones estratégicas del Gobierno, la operación política en el Senado de la República. Lo ha hecho, según se ha deslindado Sheinbaum este lunes en su conferencia matutina, por decisión propia. Sale de un cargo que también condujo por la línea de la polémica por los métodos de negociación que usaba para conseguir los votos que hicieron caminar las reformas más polémicas de la actual Administración, entre ellas, la reforma judicial, herencia de López Obrador. Ese episodio puso en el foco a López Hernández. La elección de jueces, ministros y magistrados por voto popular en las urnas implicó una operación política quirúrgica —con legisladores de la oposición— que se acercaban mucho a prácticas distintivas del viejo PRI, esas que critica Morena y que usan la presión y el pulso firme. Detrás del decisivo voto del panista Miguel Yunes Márquez a favor de la reforma judicial y de la conveniente ausencia del emecista Daniel Barreda a la sesión, estuvo López Hernández.

Con todo y el desaseo, la operación política salió adelante. El relevo de Alejandro Gertz Manero en la Fiscalía General de la República (FGR), ejecutado en noviembre, fue el último punto que se anotó la mano del senador como coordinador de la bancada y presidente de la Junta de Coordinación Política. El misterioso oficio que Adán Augusto López entregó a Sheinbaum —de cuyo contenido solo se sabe por confirmación de la mandataria que tenía que ver con el fiscal— terminó resultando en la hoja de ruta que llevó a la separación del cargo de Gertz Manero y su salto a la embajada de México en Reino Unido, recién consumada.

La permanencia de Adán Augusto en la coordinación de Morena era insostenible, refieren senadores del oficialismo consultados. Los tropiezos del senador fueron desgastando el trato con la presidencia, pese a los desmentidos que él mismo ponía sobre la mesa. “¿Crees que si le cayera mal a la presidenta no lo sabría?”, respondió en alguna conferencia sobre si tenía una relación tirante con Sheinbaum.

López Hernández ha soltado ahora las riendas del Senado y con ello cierra un capítulo que inició en 2023 en su búsqueda por la candidatura de Morena a la presidencia de México. Disputó esa batalla frente a Sheinbaum y cuatro políticos más. Para los que no lograron la candidatura, la compensación llegó en forma de posiciones políticas, dependiendo de los votos obtenidos en la encuesta. El senador terminó en tercer lugar en empate técnico con Gerardo Fernández Noroña, quien peleó hasta el último momento para que se respetaran los acuerdos y le concedieran la presidencia de la Cámara alta, luego de ver que la coordinación de la bancada mayoritaria quedara para Adán Augusto López.

Pese a las voces que auguraban su salida desde finales del año pasado, esta ha tomado la forma menos imaginada. Él mismo consideraba en algún momento, refieren legisladores oficialistas, que su retiro sería en alguna embajada, una posición que López Obrador dio sin regateo a exgobernadores priistas. “Prefiero estar en tierra, en todo el país, ayudando al fortalecimiento del movimiento, que pensar en ser parte del cuerpo diplomático”, descartó este domingo al anunciar su decisión. Un día después, la respuesta de la presidenta Sheinbaum recalcando que esa separación fue unilateral ha dejado más preguntas en el aire y más ventanas abiertas sobre los motivos que han empujado a Adán Augusto López a soltar el control de la bancada de Morena. ¿Quién quiere dejar el poder y la comodidad de la coordinación para hacer trabajo de campo?, ha cuestionado un legislador morenista. Descartada la puerta diplomática, el político mexicano ha sido encomendado a coordinar el trabajo del partido Morena en un puñado de Estados —Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Estado de México— cuando las elecciones intermedias están a un año vista.

Todos los pecados de Adán Augusto López

Publicado originalmente por Carlos Carabaña en El País. Compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:

EL PAÍS reconstruye con la opinión de amigos, conocidos, rivales y compañeros de partido la trayectoria del líder de Morena en el Senado, sobre quien recaen acusaciones de malos manejos desde 1992, sus años en el PRI. Adán Augusto López Hernández está en el centro de una mesa.

. A su espalda, el escudo de México, con una leyenda debajo: Senado de la República. Comienza relajado, dando sus explicaciones sobre la revelación periodística de que recibió ingresos de cuatro millones de dólares por empresas mientras era servidor público sin reflejarlo en sus declaraciones patrimoniales. Poco a poco, a medida que los reporteros presentes lo cuestionan, el rostro de Adán Augusto se tensa. También su voz, que muta de lo afable a la agresividad.

—¿No es un conflicto de interés si una de estas empresas recibió contratos públicos cuando usted era gobernador de Tabasco, y después, cuando aspiró a ser candidato a la presidencia, le depositó sumas millonarias?

—No actúe usted de manera dolosa, no hay ningún conflicto de interés —espetó Adán Augusto mientras apuntaba con el dedo índice—. No mienta.

Esta hora larga de intercambios, obligado por las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum —“que aclare el senador”—, es lo más parecido a una entrevista que ha dado el líder de Morena en la Cámara Alta en las últimas semanas desde que su nombre comenzó a sonar en varios escándalos.

Adán Augusto saltó a la política nacional en agosto de 2021, cuando su paisano y valedor, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, lo convocó a la capital para convertirlo en su segundo secretario de Gobernación, su principal operador político y una figura de mucho peso. Antes había sido estudiante adinerado en París, subsecretario en gobiernos tabasqueños del PRI, notario, coordinador de la campaña a gobernador del priista Manuel Andrade, secretario general del PRI en Tabasco, coordinador en Tabasco en la primera campaña presidencial de López Obrador en 2006, diputado y senador por el PRD y en 2014 escaño tránsfuga a Morena, miembro del club de corredores del parque de La Choca y gobernador de Tabasco por dos años y siete meses desde enero de 2019. Una carrera política clásica entre las élites mexicanas —de su pandilla de amigos, tres han sido gobernadores—, con escándalos y pecados que EL PAÍS reconstruye hablando con amigos, conocidos, adversarios y compañeros de partido.

Los señalamientos se le acumulan desde septiembre. Le critican la designación del hampón Hernán Bermúdez Requena como secretario de Seguridad en Tabasco, por los sustanciosos contratos de obra pública recibidos por sus amigos, los pagos multimillonarios de particulares cuando era servidor público o por las inconsistencias de su declaración patrimonial. La primera sospecha sobre Adán Augusto se remonta a 1992, cuando recibe su primer cargo político.

A punto entonces de llegar a la treintena, se integra como subsecretario de Gobierno del priista Manuel Gurría Ordóñez. Tres fuentes de Tabasco lo sitúan como el encargado de gestionar la llamada CIAR-100/92 (Comisión Interinstitucional para la Atención de la Recomendación 100/92). Nacida de una de las primeras recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, consistía en una serie de compensaciones en efectivo a campesinos y pescadores afectados por pozos petroleros y derrames. “La mayor parte de estos recursos se desviaron con fines políticos, se multiplicaron los casos de corrupción, a los que no fueron ajenos muchos reclamantes”, se lee en el informe Los Donativos y Donaciones de PEMEX a Tabasco, elaborado en 2006 por el instituto de investigación Fundar y la Asociación Ecológica Santo Tomás. Y una publicación local, Reporteros del Sureste, describe que “por las oficinas de Adán Augusto desfilaban no solo campesinos, sino también líderes de partidos opositores para recibir fajos de billetes que tenía en cajas de huevo bajo su escritorio, dinero que utilizaba para corromper a quienes se dejaran y robarse la mayor parte”.

En esos años se forma su grupo político, con nombres como Enrique Priego Oropeza, Carlos Manuel Merino o Jaime Humberto Lastra, que le acompañarán cuando llegue a la gubernatura de Tabasco en 2019. Fuentes de su círculo cercano argumentan que uno gobierna con la gente que conoce. Sus adversarios hablan de un gabinete de antiguos priistas, compadres y notarios. Lo cierto es que, cuando fue gobernador, los fedatarios Priego Oropeza y Lastra encabezaron el Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado, respectivamente, además de nombrar a varios secretarios con este mismo oficio.

Esta profesión la hereda de su padre, Payambé López Falconi, hombre respetado en Tabasco que ayudó a López Obrador a fundar el PRD en el Estado. En 1995 recibe su notaría, la número 27, y mientras su hermana Rosalinda crece dentro del PRD, Adán Augusto lo hace en el PRI, llegando a ser Secretario General del PRI en Tabasco. En el 2000 coordina la campaña a gobernador de Manuel Andrade Díaz. Gana por la mínima, pero es anulada por denuncias del PAN y el PRD, según una crónica de La Jornada.

De acuerdo con sus adversarios, la cercanía con Obrador no llega hasta 2003, tras abandonar el PRI e integrarse al PRD. Es aquí cuando se enemista con Javier May, su sucesor como gobernador. Este ha acusado a Adán Augusto de encumbrar y encubrir a Hernán Bermúdez Requena, señalado como padrino del crimen organizado en el Estado.

Sus defensores aseguran que López nunca supo de las actividades paralelas de Bermúdez, aunque desde 2020 existían informes de inteligencia. Sus adversarios afirman que todo Tabasco lo sabía.

Este no fue su único escándalo como gobernador. Impulsó la ley garrote, la ley compadre y la ley dedazo, varias de ellas declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Todas las fuentes coinciden en que su ascenso se pavimentó por su cercanía con López Obrador. Fue su coordinador de campaña en 2006, ayudó a convertir a Morena en partido político en 2014, y gestionó mítines y logística durante años.

También creó sus relaciones empresariales, como su vínculo con el contratista Manuel Santandreu, y su notaría fue señalada por una operación inmobiliaria irregular con el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco.

Sus detractores lo consideran poco carismático, pero eficaz en el cara a cara, con acceso a grandes recursos económicos. Basta recordar su costosa campaña para la candidatura presidencial de Morena, o el apoyo ilegal a la senadora Andrea Chávez por parte del contratista Fernando Padilla Farfán.

Esta alianza provocó su último choque con la presidenta Claudia Sheinbaum, con quien disputó la candidatura presidencial. Perdió frente a Sheinbaum y Marcelo Ebrard.

Como compensación, fue designado líder de Morena en el Senado, desde donde operó reformas clave como la reforma judicial, pactando con el clan Yunes, lo que generó críticas internas.

Todos coinciden en que Adán Augusto López Hernández es un político ambicioso que aspira a Palacio Nacional. En la última encuesta de Enkoll para EL PAÍS y W Radio, es el morenista peor evaluado. Pero en política, dicen, no hay muertos. Faltan cinco años para 2030. Golpe que no mata, fortalece. Y advierten: Adán Augusto López no olvida.

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