El centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en los Everglades de Florida y rodeado de caimanes, quedará desocupado en cuestión de días y cerrará definitivamente a más tardar a finales de octubre, tras un fallo judicial que rechazó los intentos del Gobierno de mantenerlo en operación.
Un correo interno de la Agencia de Manejo de Emergencias de Florida reveló que la instalación “probablemente estará en cero individuos en unos días”, de acuerdo con el director de la dependencia, Kevin Guthrie.
La jueza federal Kathleen Williams negó esta semana la suspensión de su orden de cierre, que obliga a desalojar por completo el centro antes de octubre. La magistrada subrayó que la prisión violó leyes ambientales al construirse sin estudios previos adecuados y ordenó el retiro de cercas, infraestructura e iluminación tras la evacuación.
El estado de Florida enfrenta un golpe financiero considerable: el cierre anticipado de la cárcel migratoria podría traducirse en pérdidas de hasta 218 millones de dólares, además de costos adicionales de 15 a 20 millones para desmontar las instalaciones.
“Alligator Alcatraz” abrió apenas en julio de 2025 con capacidad para mil inmigrantes indocumentados. Desde el inicio enfrentó denuncias de condiciones insalubres, aislamiento de los detenidos y falta de acceso a representación legal, además de críticas por los daños al ecosistema de los Everglades. Organizaciones ambientales y de derechos civiles, junto con la tribu Miccosukee, interpusieron las demandas que derivaron en la clausura.
La decisión representa una derrota para la administración del presidente Donald Trump, que había defendido la operación del centro como parte de su estrategia de control migratorio.