El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que está dispuesto a negociar los aranceles recientemente impuestos si otros países ofrecen concesiones que considere “fenomenales”. Sin embargo, dejó claro que el proceso será largo y que buscará obtener ventajas significativas en cualquier acuerdo.
Durante su vuelo a Miami a bordo del Air Force One, Trump enfatizó que los aranceles le otorgan un gran poder de negociación y que ya ha recibido llamados de varias naciones interesadas en reducir las barreras comerciales.
“Los aranceles nos dan una posición fuerte, ahora los demás cederán”, aseguró.
Paralelamente, el mandatario anunció la implementación de la “Tarjeta Trump”, un nuevo programa de residencia para inversionistas extranjeros. Esta tarjeta, una versión de la conocida “visa dorada”, permitirá a quienes inviertan al menos cinco millones de dólares en EE.UU. obtener la residencia permanente. Además, incluirá beneficios fiscales exclusivos, como la exención de impuestos sobre ingresos generados en el extranjero.
La propuesta ha generado reacciones mixtas. Mientras el sector financiero la ve como una oportunidad para atraer capital al país, críticos advierten que podría convertirse en una vía para la evasión fiscal y el lavado de dinero. Expertos también señalan que, al tiempo que endurece el comercio con aranceles, Trump está ofreciendo un incentivo para que grandes inversionistas extranjeros trasladen su riqueza a EE.UU. en condiciones favorables.
Mientras tanto, los nuevos aranceles siguen afectando la economía global. La administración impuso un mínimo universal del 10% sobre importaciones y tarifas más altas para regiones con las que EE.UU. tiene déficits comerciales, como la Unión Europea y China. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han advertido que estas medidas podrían desacelerar el crecimiento mundial y aumentar la incertidumbre en los mercados.
Con estas estrategias, Trump refuerza su enfoque de negociar desde una posición de fuerza, combinando presión arancelaria con incentivos financieros para atraer inversión extranjera a Estados Unidos.