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jueves, abril 25, 2024

Todo político es un marinista precioso hasta que no se le demuestre lo contrario

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En la imagen aparecen de pie y vestidos de blanco Nancy de la Sierra Arámburo y a un lado, José Juan Espinosa Torres; delante de ellos y sentados están Mario Marín, “el góber precioso”, y Enrique Doger Guerrero. En el pie de foto de Diario Cambio dice que Mario Marín sí fue testigo de la boda entre de la Sierra y Espinosa. 

Diría el clásico: “¡Qué bonita familia, qué bonita familia!” 

El miércoles 23 de mayo de 2018, también en Diario Cambio, en su nota de ocho columnas y firmada por la reportera Berenice Martínez, dice así de título: “Nancy (de la Sierra) protegió a Marín del escándalo Cacho, cuando era diputada del PRI”. 

En el texto, la reportera informa lo siguiente: “Aunque Nancy de la Sierra acusó a Martha Erika Alonso de no haber hecho nada para impedir la violencia contra las mujeres, durante el morenovallismo, ella ‘cojea del mismo pie’, pues en 2006, cuando era diputada local por el PRI, protegió a Mario Marín Torres del escándalo Lydia Cacho, además no emitió ningún comentario a favor de la periodista, votó para mandar a la congeladora la investigación del entonces ‘góber precioso’”. 

Todo esto viene a colación porque la vocera número 2 mil 567 del equipo de campaña del PRIAN a la gubernatura, Nadia Navarro, convocó a Lydia Cacho para que analice a los marinistas en el equipo de Alejandro Armenta. Sólo que a ella se le olvidó que en su equipo de voceras está Nancy de la Sierra, quien fue una marinista convencida de su entonces jefe político Mario Marín (y posteriormente testigo de su boda), y buscó que no fuera juzgado por el Poder Legislativo. 

Ayer mismo, el reportero Ciro Calderón, de Hipócrita lector, presentó un par de fotos que datan de 1998, cuando Marín todavía tenía lunar en la frente en las que aparece aplaudiendo la propia Nadia Navarro. Marín, al centro con micrófono en mano, era líder del PRI estatal. La senadora Navarro era, por lo que se infiere, una activista del FJR. Por cierto, se le nota contenta a la senadora. 

A la propia senadora se le olvidó que el PSI, partido fundado por su padre, don Carlos Navarro, en su origen, antes de ser morenovallista fue zavalista, operó tanto para Mario Marín como para Javier López Zavala. 

Pero si nos ponemos más exquisitos, debemos recordar que fue Felipe Calderón, con diversos líderes locales del PAN, quienes negociaron el perdón a Marín a cambio del triunfo de Rafael Moreno Valle, en el 2010. La impunidad pasó por la negociación con Acción Nacional y varios que hoy contienden a puestos de elección popular estuvieron en dichas reuniones. 

Tampoco hay que olvidar que la cúpula empresarial pactó con Marín para no continuar con las marchas y acusaciones en su contra. Aquella manifestación de “Fuera Marín” quedó silenciada de pronto y buena parte de culpa es porque los empresarios fueron premiados por su silencio. Esos mismos líderes de cámaras que crecieron gracias a Mario Marín. 

No intentamos defender al “góber precioso” en este espacio, al contrario. Si hubo oposición al marinismo fue de varios reporteros y pocos directores de medios de comunicación. El que esto escribe fue de los que cuestionó al mandatario, y ahí es cosa de ir a la hemeroteca, no sean flojos, para demostrarlo. 

Pero a Nadia se le olvida su origen. 

Se le borró la memoria de un plumazo. 

Si voltea a ver a Nancy de la Sierra se dará cuenta que el PRI defendió a Marín Torres.  

Tampoco se trata de salir a defender a Alejandro Armenta, para eso tiene a su equipo de comunicación y a sus voceros, pero un poco de congruencia y de memoria no nos hace daño a nadie, Nadia. 

Después de todo: todo político es precioso hasta que no se le demuestre lo contrario. 

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