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lunes, febrero 26, 2024

Reporteros al desempleo

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La Ley general de comunicación social —en vigencia desde diciembre de 2022— es una aberración jurídica. Pocos medios a nivel local entendieron qué significa que 0.01 por ciento del presupuesto anual sea destinado para el pago de publicidad. 

Empleos de reporteros, fotógrafos, editores, están en riesgo, porque como bien sabemos 99 por ciento de los medios de comunicación a nivel nacional sobreviven por la publicidad gubernamental. 

Es decir, no habrá nómina que soporte dicha norma. Sino se corrige iniciarán en breve recortes, despidos masivos, demandas laborales y muchos tendrán que irse a rumiar sus odios a sus cuentas de redes sociales. 

La misma ley al querer regular el gasto de publicidad lo que promueve es el mercado negro, es decir, que se reparta dinero por debajo de la mesa y todo en efectivo. Las empresas factureras estarán felices con dicha medida porque para sacar dinero significa comprar los CFDIS y sacar los billetes de las cuentas del banco. 

Hace poco más de un mes, el alcalde Eduardo Rivera Pérez anunció que junto con un grupo de presidentes municipales de su partido se inconformó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) porque además dicha normativa daña la autonomía de gobiernos estatales y municipales. Las entidades federativas son soberanas y los ayuntamientos son autónomos en la manera de manejar su propio gasto. 

La ley general de Comunicación social va en contra de la propia Constitución. 

Hubo algunos medios que criticaron al alcalde por mostrar su desacuerdo, no obstante, su inconformidad es justificable. Se sabe que muchos gobernantes de Morena están molestos por la disposición legal ya que les amarra las manos y provoca que sus adversarios se aprovechen de la normativa. 

En época electoral es peligroso para los que van a dejar el cargo. 

El domingo pasado, el diputado federal Ignacio Mier, en conferencia de prensa, ya anunció que se retirará el artículo que impide a los gobiernos estatales y municipales destinar lo que determinen correcto para promover su trabajo como gobernantes. La reforma estaría en comisiones en estos días para que sea aprobada en el pleno. 

Pocos periodistas locales entendieron el anuncio del líder de Morena en San Lázaro. 

Mientras eso ocurra y si es que ocurre, los medios de comunicación estarán en riesgo de cerrar y de colaborar con más desempleo en el país. Es un hecho que a la Cuarta Transformación no le gusta la prensa. Prefieren ser ellos mismos quienes generen sus canales de comunicación, aunque sean pésimos. 

Lo que nadie entiende es por qué a nivel local a ninguno de los medios le ha interesado algo tan grave como esta ley que está a punto de dejar sin trabajo a muchos de sus reporteros. Quizá por que no pagan impuestos ni son encargados de mantener viva a una nómina. 

 

LA GUERRA DE LODO A LA POBLANA

Un regidor de Morena que quiere ser alcalde de Puebla es quien, aseguran, paga a cuentas de bot y troll que ahora han enfocado su artillería al actual gobierno del estado. Esas cuentas que se esconden en cuentas falsas iniciaron sus operaciones desde el sexenio de Moreno Valle.  

Uno de los empresarios que entendió el valor de ser sicario encapuchado en las redes y que despacha por el rumbo del hotel M y M, se ha prestado a ese juego de atacar y ha puesto a su servicio sus cuentas falsas. 

Le ofrecieron esas cuentas de Twitter a Marta Erika Alonso, pero los rechazaron. Se acercaron a Miguel Barbosa y este, en un inicio, los contrató. Conocieron a Claudia Rivera y hasta un portal produjeron. Algo pasó que rompieron con el barbosismo y se quedaron al servicio de Fernando Manzanilla y a su compañero de ruta y su hombre más cercano, Francisco Ramos. 

Ese grupo trabajó muy de cerca con Rafael Quiroz, que en paz descanse. Se aliaron con Claudia Rivera y también están en la lógica de apoyar a los de Morena que han iniciado una campaña contra Sergio Salomón como son los diputados Rogelio Carvajal, Carlos Evangelista et al. 

El asesor de Claudia Rivera, Andrés García Viveros, ya es parte de ese círculo que mantiene a las cuentas bot. 

No es difícil jalar esa hebra: dime con quien cobras y te diré quién eres. Es curioso que todas esas cuentas en Twitter se escriben, se pelean, se contestan, se dan RT, like entre ellos.  Dicen algunos de quienes escriben en esas cuentas que son ciudadanos que quieren cambiar las cosas, pero vamos que han de vivir de algo, porque están conectados en horario laboral a sus redes sociales. Sino cobran por estar ahí, han de tener mucho tiempo y dinero. 

¿Aportan algo? No.  

Lo que ofende es que muchos de ellos se esconden en nombres falsos. Son cobardes. No se atreven a escribir con su nombre, porque sus plazas de aviadores en dependencias públicas se les caerían. Lo malo es que hay políticos que los alimentan con unos cuantos billetes. 

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