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viernes, febrero 13, 2026

El amor en los tiempos del consumismo

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Pese a su evidente tendencia mercadológica, la celebración del Día de San Valentín tiene su origen -un poco real y un poco mítico- desde la época del Imperio Romano, alrededor del año 270 d.C. Se dice que en aquel entonces, periodo en que reinaba Claudio II, un sacerdote llamado Valentín desafió la prohibición que el gobernante impuso a los jóvenes de casarse y vivir en matrimonio.

Según el argumento del emperador, los hombres solteros y sin familia serían mejores soldados al no tener ninguna atadura a la hora de ir a luchar a la guerra. Sin embargo, el cura romano consideró injusto el decreto, por lo que -en secreto- casaba a las parejas de jóvenes enamorados. Al ser descubierto fue enviado a la cárcel y condenado a morir decapitado, lo que ocurrió un 14 de febrero.

Pero más allá de aquella fábula, e inmersos en una eterna polémica debido a la invasión de los escaparates en fechas relevantes como la referida, el Día de las Madres o las pasadas fiestas decembrinas, la ‘comercialización sentimental’ es una realidad que, así como pega en los bolsillos de los consumidores, también hace mella en la activación de la circulación del capital y beneficia a los mercados.

Shopping trolley with gift boxes and hearts. The concept of holiday sales Valentines Day and Womens Day.

El consumismo en torno a esta melosa efeméride es ya toda una tradición que detona la actividad económica de las regiones, lo que a su vez incluso influye de manera positiva en el sector empresarial y laboral. Por su parte, el sentimentalismo se ha convertido en un buen pretexto para ‘justificar’ el abuso en el aumento de los precios de productos y servicios de la temporada.*

CIFRAS QUE ENAMORAN
En medio de este fenómeno en el que obsequiar algún presente, tener un detalle o cortesía con la pareja, o reunirse con los amigos se vuelve casi prioritario el mero 14 de febrero, sectores como el restaurantero, el hotelero y la industria de la floristería ven rebasadas sus capacidades habituales, pues en torno al ‘cumpleaños’ del famoso Cupido, todos ellos registran un importante incremento en la demanda de sus servicios.

Tan sólo en nuestro país, en 2025 los festejos de esta empalagosa y mercadológica efeméride dejaron una derrama económica que rebasó los 30 mil millones de pesos, en donde las cenas románticas, las flores y los chocolates son los presentes más populares para la celebración.

En este contexto, los giros comerciales que perciben mayores ganancias están las florerías, cuyo aumento en ventas ha alcanzado hasta 104%; las tiendas de regalos 79% (en donde la venta de muñecos de peluche incrementa 72%); la confitería 70% -en especial los chocolates-; así como artículos de ropa y perfumería que ven ingresos de hasta 52% extra.

Siguiendo con el listado de estimaciones, las ventas de lencería crecen hasta en 49%; joyería y relojería 46%; telefonía celular 44%; estéticas 40% e incluso las papelerías hacen su ‘agosto’ en pleno febrero, pues cajas, papeles y demás accesorios para envolturas se suben 31%. Aunque sin cifras precisas, detalles como tarjetas y globos también tienen una mayor demanda.

En cuanto a las preferencias de los consumidores, industrias millonarias como la tecnológica y la joyería obtienen grandes tajadas gracias a Cupido, pues los gadgets son el obsequio más esperado por los hombres, mientras que las mujeres se inclinan por las joyas. Dicho sea de paso, quizá esta sea la explicación al por qué el género masculino invierte más dinero en los regalos para este día.

Sin embargo, se sabe que 61% de quienes más compran son las mujeres, mientras que el rango de edad que más consume va de los 16 a los 25 años. Finalmente, para este 2026 la Concanaco-Servytur capitalina estima una derrama económica de más de 3 mil millones de pesos, tan sólo en la CDMX.

EL SEXO COMO INDUSTRIA
Dentro de la disyuntiva sobre por qué de festejar al Amor y la Amistad sólo un día, lo que en teoría le resta valor emocional a dos de los grandes sentimientos que rigen al hombre como ser social, otro de los tópicos que causa revuelo sin duda alguna es aquel que -en pleno siglo XXI- aún se trata como tabú: el sexo.

En este sentido, la pornografía y los websites de citas o encuentros han ido en franca expansión como algunos de los contenidos virtuales más lucrativos en las profundidades de Internet, y que pueden ser desde fotografías o cualquier tipo de material erótico con fines de mero entretenimiento, hasta la explotación y/o prostitución de personas sin importar edad o género. Sin duda alguna temas en los que urge implementar algún tipo de regulación.

Relacionado con lo anterior va de la mano el hecho de dar rienda suelta tanto al romanticismo como a las bajas pasiones en pareja. Así, San Valentín también realza su lado libidinoso y, prueba de ello, es la saturación de los llamados moteles, lugares que concentran una gran cantidad de visitantes cada 14 de febrero y que, debido a la saturación que presentan, su ocupación máxima se extiende hasta el día siguiente.

Así, mientras que las tarifas promedio de un motel austero pueden oscilar entre los 250 a los 1 mil pesos dependiendo de la zona y si cuentan o no con amenidades como alberca o room service, existen otros cuyos costos por 4 a 6 horas pueden variar entre 550 a 1 mil 300 pesos por el hecho de tener jacuzzi o sauna, los precios pueden cotizarse hasta al doble debido a la fogosidad desatada por los ostiones de la cena y/o la atinada puntería del travieso ángel de las flechas que ronda este día.

Pese a que se da en porcentajes menores, las sex shops también suelen registrar un interesante aumento en su clientela, quienes buscan dar un toque más íntimo y picante a su festejo del 14 de febrero, en una industria que pese a conservar cierto grado de secretismo, genera ganancias estratosféricas.

Más allá de todo este contexto y sin importar si el festejo es entre amigos y familiares o en pareja, no está de más enfatizar en extender los mimos y detalles en torno a nuestras relaciones día con día, sin necesidad de cumplir las expectativas socioculturales en torno a una fecha específica, sino más bien procurar una interacción mucho más cercana y desde el amor, que tanto hace falta cotidianamente para mejorar la convivencia humana.

 

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